Avanzan los días, y siguen los movimientos militares tomando posición en las aguas del Mar Caribe, en su lucha para cerrarle el paso a las rutas del narcotráfico, y como no, también indirectamente como una señal de advertencia para que se abran eventualmente otros escenarios, como el que aquí siempre sugerimos, referido a negociaciones diplomáticas para avanzar hacia condiciones políticas que permitan el cambio en paz.
Mostrar los dientes no significa morder; también puede ser para sonreír, especialmente si se tiene la intención de corregir entuertos, como los que se han producido en el largo descuido, y abandono, que los EEUU protagonizaron respecto de América Latina en las últimas décadas.
Los movimientos tácticos del Secretario de Estado norteamericano; Marco Rubio en su reunión con el Jefe del Comando Sur, en el Doral en la ciudad de Miami, marca una manera más directa de su ejercicio gubernamental en el seno del gobierno del Presidente Trump, que puede tener varias lecturas; no solo desde la perspectiva internacional en su lucha contra el narcotráfico, sino en su eventual interés en ser el heredero de la Casa Blanca, a pesar de que el Presidente ha expresado cierto favoritismo por el Vicepresidente J.D.Vance.
Del mismo modo, su Despacho ha anunciado un inminente viaje a México para reunirse con la Presidente Claudia Sheinbaum, con una agenda en la que obviamente estará presente el tema del narcotráfico, y la influencia de los cárteles de la droga en territorio fronterizo con los Estados Unidos, tras la búsqueda de actuaciones binacionales para controlarlos, y reducirlos.
De ahí que la manera como se mida su acierto o fracaso, se medirá también su efectividad, o legitimidad para aspirar a la Presidencia de los Estados Unidos
Es muy importante entonces para el gobierno del Presidente Trump, y su Secretario de Estado, que esta acometida político-militar, pueda exhibir réditos políticos, y diplomáticos. En primer lugar, porque es absolutamente necesario reducir drásticamente el flujo de drogas hacia Norteamérica y Europa, por la destrucción que protagoniza en el ámbito de la salud social, y luego también para cortar la yugular del financiamiento a sus productores; distribuidores, y beneficiarios.
En el ámbito de la política, para estimular que se abran caminos diplomáticos y de negociación que allanen el camino para soluciones duraderas en nuestro país, habida cuenta de que todo el mundo sabe lo que pasó el 28J, e impedir la continuación ilegítima de un gobierno de facto, cuya actuación solo destruye las posibilidades de desarrollo de la nación, y prolonga la agonía socioeconómica de toda la ciudadanía.
Desde esta modesta columna hemos sugerido varias posibilidades de negociación política para contribuir al debate, y creemos que a partir de la carta de Maduro a Trump pidiendo ¨amablemente¨ una ¨cumbre por la paz¨, sea propicia la ocasión para comenzar, o continuar abriendo canales diplomáticos que alcancen finalmente una salida pacífica. Desde luego, nos alejamos de posiciones extremistas, o binarias, que solo aceptan el todo o nada, porque creemos que eso no es posible en vista de lo acontecido.
En nuestra visión del asunto, las cosas pasan por una negociación en la que se hacen mutuas y recíprocas concesiones tras la búsqueda de un interés superior, que comporta la solución democrática, y la garantía de la paz social para una nación hoy desvencijada por un pésimo desempeño gubernamental de 26 años ininterrumpidos en la necia obstinación de construir una ¨revolución¨ imposible e inviable; habiendo destruido el desempeño de toda una generación de venezolanos hoy empobrecidos, y sin destino aparente.
Para alcanzar semejante propósito hace falta que el gobierno de facto entienda la necesidad de negociar su salida, con eventuales garantías de no persecución y venganzas políticas. Y la oposición debe entender también que no se trata de que ¨si no me entregan todo, entonces no quiero nada¨. No, se trata de usar el cerebro y no las vísceras. Como siempre hemos dicho, y hoy insistimos; que la política genere los mecanismos de gobernabilidad posibles, y construya las instituciones que ayuden a la generación de un poder judicial profesional; autónomo e independiente, que ejerza de manera imparcial contra todo aquello que esté fuera de la Ley.
Insistimos en la posibilidad de alcanzar un gobierno de unidad nacional, dirigido por una figura incuestionable, y con reconocimiento interno e internacional, para reorganizar el país en un lapso breve y luego convocar una megaelección que legitime todos los órganos del poder público eligiendo al Presidente de la República; la Asamblea Nacional (con la consecuente designación del TSJ; el CNE; Contraloría; Fiscalía, y Defensoría del Pueblo); Gobernadores, y legisladores regionales; Alcaldes y Concejales. Un nuevo Pacto Social.
Esta propuesta sabemos que no es fácil, pero tampoco imposible, si hay voluntad para avanzar, y resolver con seriedad nuestros problemas como sociedad.
Un magnífico gesto pudiera ser que con motivo de la carta de Maduro al Presidente Trump para celebrar una cumbre por la Paz, éste aceptara y que los altos representantes de ambos acordaran como primer paso, la liberación plena e incondicional de todos los presos políticos, sin excepción, mediante un Decreto de amnistía.
Creemos que a partir de ahí es mucho lo que se puede avanzar hasta lograr el orden y equilibrio que todos deseamos, y que el país merece. Una democracia plena en todo el Continente, con el flujo de mercancías, y la creación de bienes y servicios en una alianza de intereses mutuos, ayudaría sustancialmente al desarrollo socioeconómico de toda la región, y garantizaría la paz social de nuestros pueblos; reduciendo la fuga de talentos, y las migraciones dolorosas.
El tripartismo gobierno-empresarios-trabajadores y emprendedores organizados, estimularía la libre competencia en un marco de lealtades en todos nuestros países, estableciendo un inmenso y poderoso bloque de desarrollo a favor del mundo civilizado.
Necesitamos con urgencia reinsertar a Venezuela en el circuito de la competitividad productiva, y ponernos al servicio, no solo de nuestros ciudadanos, y nuestro país, sino al servicio de la paz mundial.
La enmienda, y la corrección de errores no es signo de debilidad, sino de sabiduría con ánimo de trascendencia. Lo más emocionante es que el país lo tiene todo en el orden material para alcanzarlo.
¡Veremos!
@romanibarra

