… Al principio del mundo, siendo pocos los habitantes, vivieron largo tiempo dispersos, a semejanza de los animales; después, multiplicándose las generaciones, se concentraron y para su mejor defensa escogían al que era más robusto y valeroso, nombrándole jefe y obedeciéndole. Entonces se conoció la diferencia entre lo bueno y lo honrado, y lo malo y vicioso, viendo que, cuando uno dañaba a su bienhechor, producíanse en los hombres dos sentimientos, el odio y la compasión, censurando al ingrato y honrando al bueno. Como estas ofensas podían repetirse, a fin de evitar dicho mal, acudieron a hacer leyes y ordenar castigos para quienes las infringieran, naciendo el conocimiento de la justicia, y con él que en la elección de jefe no se escogiera ya al más fuerte, sino al más sensato y justo. Nicolas Maquiavelo (Discursos sobre la Primera Década de Tito Livio. Obras Políticas. Buenos Aires. Librería El Ateneo. Trad. Luis Navarro,1952, p. 43.
La consideración del tema ha sido ya por mi mismo y por otros articulistas tratado en estas mismas páginas de El Nacional en momentos distintos, por lo que reduciré mi comentario a la actualización de lo que desde hace décadas viene siendo una tendencia que se reafirma constantemente; Venezuela es no solo un estado fallido, sino que algunos gobiernos lo presentan como un estado forajido.
Cabe recordar que suele llamársele fallido a un Estado que, no cumple con sus fines y propósitos, exhibe falencias graves en cuanto a las prestaciones que le son propias tales como ofrecer a sus conciudadanos, educación, salud, salubridad, seguridad y orden público, se muestra incapaz de asegurar a plenitud sus competencias a lo largo del territorio y finalmente, como lógica consecuencia de lo anterior, coloca a sus destinatarios en un plano de emergencia humanitaria o a ingentes segmentos poblacionales en un plano de vulnerabilidad y precariedad.
No parece haber dudas de que nuestro país y como resultado de los fracasadas políticas adelantadas desde hace ya casi 27 años, con el arribo al poder de la nueva clase política, que lo han convertido estadísticamente en el de mas pequeño salario de América latina y entre los mas bajos del mundo; convirtiendo a su sociedad en más que pobre, misérrima, además de decaer estrepitosamente su índice de desarrollo humano, especialmente en cuanto a salud y educación y, no hablemos de estado de derecho, responsabilidad pública y democracia, transparencia y ética pública, viviendo entonces como lo hacemos en medio de todas las imposturas posibles, es un auténtico estado fallido del que en continua estampida han debido partir 8 millones de nuestros compatriotas, por cierto, cifrar iguales de refugiados y migrantes comparables a países en conflictos armados con otros países o guerra civil y/o desmembramiento.
Me preocupa que otros gobiernos de norte y sur américa, de Europa, agreguen otros señalamientos como ese que hizo el presidente Trump y el secretario de estado Marcos Rubio recientemente, involucrando a los mas elevados dignatarios del poder en acusaciones de la mayor gravedad, posicionándonos en la prensa y medios de comunicación internacionales también como un estado forajido, vale decir, incurso en el ilícito y sus deletéreas reverberaciones. Ojala al menos se aclarara ese asunto.
Angustia el tema de los presos políticos y la puerta giratoria que muestra acá también al Estado incurso en la comisión de lo que se denomina Crimen de Estado y sabemos que la Corte Penal Internacional conoce de denuncias múltiples en la materia que han legitimado, un procedimiento e investigaciones en desarrollo.
Con un Sistema Nacional de Control Fiscal anulado, enervado, malogrado y corrompido que sin embargo admite que se han hurtado miles de millones de dólares entre otras latitudes administrativas en PDVSA, entre otras, ello por parte de figuras estelares del régimen, es evidente que un grueso contencioso sobre la materia está pendiente de consideración, pero acá tampoco brilla sino la irresponsabilidad que hace más fallido al ya fallido estado venezolano.
Circulo en las redes un comentario atribuido al profesor Tulio Ramírez sobre los resultados en una de las facultades de la UCV que calificaré de catastrófico pero que nos hace ver, ante la ausencia de respuesta, no somo como un estado fallido sino peor, en banalizado daño antropológico.
Si no reaccionamos acabara por morir nuestra republica ya agonizante y en coma, por cierto.
@nchittylaroche – nchittylaroche@gmail.com

