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Gustavo Coronel: La agresión de Donald Trump a las universidades, la cultura y la tradición inmigratoria de los Estados Unidos

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La situación política y social de los Estados Unidos se ha hecho crítica y amenazante para la libertad y la democracia con la llegada de Donald J. Trump a la presidencia. En acertada definición Moisés Naim acaba de decir, leer su columna en:

Moisés Naím: Un aprendiz de brujo en la Casa Blanca

Que las acciones de Trump en los diferentes sectores de la vida estadounidense y mundial: las artes, la educación, la economía, la geopolítica, la energía, el ambiente, etc. de Paul Dukas (llevada a la escena por Disney en FANTASIA).

Una de las áreas en las cuales esta agresión se ha hecho más notoria es la educación universitaria y el mundo de las artes. No solo Trump lleva a cabo un brutal ataque a las universidades como Harvard, Columbia, Brown y otras de la llamada liga de la hiedra (Ivy League), sino que la ha emprendido con saña contra el Kennedy Center, contra la Biblioteca del Congreso, contra la Galería Nacional de Retratos, contra la directiva del Instituto Smithsonian, en fin, contra venerables instituciones de la cultura estadounidense. Su propósito declarado es “remplazar” en esas instituciones lo que él considera censurable con “su verdad”, es decir, la verdad de alguien no muy confiable, dada su tendencia a la mentira patológica ya su condición de reo de abuso sexual, fraudes financieros y de fundador de una universidad que fue obligado a cerrar ya devolver el dinero a los estudiantes porque los estafaba.

En el caso de Harvard, institución a la cual resiente con especial empeño, la acusa de antisemitismo y, por ello, pretende interferirla y dictarle lo que debe hacer, a lo cual la universidad, institución privada, se ha negado con decisión.

El cargo de antisemitismo contra Harvard está basado en los recientes trágicos acontecimientos en Gaza, los cuales han exacerbado las pasiones a favor y en contra de Israel. Es cierto que sectores de los estudiantes y profesores de la universidad se pronunciaron en su momento contra Israel, pero también es cierto que la universidad tomo sobre esto y sus autoridades han accionado para resolver estos problemas. La liga antidifamación que le había dado a la universidad una clasificación de F (inaceptable) en vista de Algunos hechos censurables en la universidad le da hoy una calificación de Aceptable, sin necesidad de las agresiones de Trump.

Lo que ha sucedido en Harvard y en casi todo el mundo académico estadounidense en relación con esta pugna entre Israel y Hamas es un reflejo de lo que sucede en el país, ya que difícilmente podrá encontrarse con alguien neutral sobre la tragedia de Gaza. En el sector académico, dada su naturaleza pensante y la predominante juventud de sus actores principales, este tipo de pugna sobre asuntos de interés humanitario siempre ha adquirido mayor intensidad que en otros sectores.

Quienes hablan de antisemitismo en la universidad de Harvard, ver por ejemplo el artículo del embajador Juan José Monzant titulado “Mas Fuerte que la Hiedra”, en:

Juan Monsant Aristimuño: Más fuerte que la hiedra

Podrían estar utilizando términos como sinónimos que no son tales.

Un reciente análisis de un escritor judío, Peter Beinart, ver: El ataque de Trump a las universidades se basa en una mentira, trata este asunto y dice que una cosa es la actitud de la gente sobre los judíos como pueblo y otra cosa es la actitud de esa gente sobre el estado de Israel, sobre el gobierno de Israel. Dice Beinart que las estadísticas sugieren que mucha más gente es anti sionista que antijudía. Ese es el caso en el sector universitario. Un estudio de la universidad de Chicago, estudio de marzo de 2024 , muestra que la diferencia es claramente percibida por la población universitaria. Igualmente importante es que un estudio hecho por Hersh y Royden en Harvard revela, ver: A 2022 Study , que el grupo más antisemítico de Harvard es el de la derecha extrema, ver también: Cómo los republicanos se hacen eco de tropos antisemitas a pesar de declarar su apoyo a Israel

Mi experiencia personal tiende a reforzar esta perspectiva. Soy un entusiasta admirador del pueblo judío, me siento plenamente identificado con ellos, en parte debido a que mi apellido es el dado por el rey Fernando a su asesor judío, Abraham Senior, quien se bautizó para no ser expulsado de España. Desde el primer momento tomó partido por el pueblo judío, pero rechazó las últimas acciones de Netanyahu contra la población civil de Gaza, por pensar que se acercan mucho a un acto criminal. Francamente, creo que el líder israelí es un gánster. Está acusado de corrupción y mucho de lo que ha hecho es para evadir su eventual encarcelamiento. Tiene la sangre de niños y ancianos en sus manos.

Aunque su escrito está titulado en relación con las universidades el embajador Monzant extiende sus consideraciones a otros ámbitos de la acción de Trump y las justifica plenamente como defensa de los valores de la civilización occidental. Al mencionar la inmigración y los sucesos de California, el embajador argumenta que el gobierno de Trump tiene “el derecho, la obligación de defenderse de las fuerzas destructivas, coactivas de la libertad del hombre” y agrega que ellos “deben ser combatidos en los cualesquiera de sus manifestaciones”. Uno se imagina que esas diversas manifestaciones incluyen, ya lo ha dicho Trump, la gente de color de los países “de mierda”, los homosexuales, los transgéneros, los globalistas, los defensores del ambiente, es decir, todos quienes difieren de la “cosmogonía” del presidente.

Por supuesto, todos tenemos perfecto derecho a manifestar nuestra opinión, así como a diferir de aquellas opiniones que consideramos sesgadas y hasta fundamentadas en teorías conspirativas.

 

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