Es extrema la preocupación que se siente al ver que la oposición se hace plural, no precisamente por la diversidad de ideas, sino por la cantidad de divisiones que se crean a partir de la creencia, o convicción acerca de la participación electoral, o su antítesis la abstención.
Con motivo de la convocatoria a elecciones para elegir los miembros de la Asamblea Nacional, los Gobernadores de Estado, y los legisladores regionales respectivos, se ha desatado en el seno de la oposición una guerra inaceptable –en nuestra opinión- que además de debilitarla, le hace un favor inmenso a la causa de quienes ejercen el poder de manera inconstitucional, e ilegítima, por haber vulnerado la voluntad del pueblo venezolano desde el 28 de Julio de 2024.
Resulta que quienes decidieron no atender el llamado a la no participación, y están promoviendo la candidatura de un conjunto de ciudadanos adversarios del gobierno; reconocidos luchadores políticos y sociales, son ahora el blanco de los ataques más feroces, a través de personalidades, y redes sociales vinculadas con la postura abstencionista, sin que hasta el presente se tenga noticias de que es lo que proponen, más allá de la abstención en sí misma, para salir de la crisis que tiene el juego trancado.
Se les acusa de enchufados; cómplices del régimen; miserables; lacayos, y hasta traidores a la patria –válgame Dios- por el hecho de advertir acerca del peligro que supone dejar todos los espacios institucionales a merced de un gobierno inescrupuloso que luego de 26 años ininterrumpidos en el poder, ahora por si fuera poco su fracaso, se propone reformar la constitución que con tanto bombo impulsaron, para llevar adelante su verdadero plan que es convertir a Venezuela en un Estado comunal idéntico a Cuba, y seguir reinando sobre las ruinas en que nos convirtieron.
Es grande la diferencia de conducta entre los grupos que forman parte del gobierno, y los de la oposición. En el gobierno hay también diferencia de opiniones acerca de cómo tratar asuntos relativos a la conducción del Estado, y de la cotidianidad política, pero cuando se trata de elecciones donde se corre el riesgo de perder el poder, se unen en una misma causa, y postergan diferencias para ocasiones ulteriores.
En la oposición es todo lo contrario. Las diferencias de criterio, lejos de resolverse, se profundizan y agravan hasta la ruptura irreconciliable, por el tono que se imprime a cualquier asunto. Eso explica también la razón de los retrocesos políticos en el bando de quienes adversamos al gobierno.
Desde aquí nos negamos a admitir que luchadores sociales y políticos de larga data, y de reconocida solvencia moral, puedan ser calificados de traidores a la patria. Nos referimos a ciudadanos como Chuo Torrealba; Eduardo Fernández; Ramón Guillermo Aveledo; Juan Requesens (humillado y encarcelado sin razón por el gobierno); Rafael Orihuela; Mercedes Malavé; José Guerra; Simón García; Fredy Rincón; Vicente Díaz; Gioconda San Blas; Alfredo Padilla; Andrés Caleca; Ricardo Cussano; Evelyn Martínez (Radar de los Barrios); Mario Villegas; Goyo Cáribas; Rosiris Pacheco; Eloy Torres Román; Héctor Manrique; Mibelis Acevedo; Felipe Mujica; María Verdeal; Henrique Capriles, para solo citar a algunos.
Sería bueno recordar la cantidad de humillaciones; trampas, y dificultades que ponían en el camino de las negociaciones, dictaduras como las de Pinochet en Chile; los Sandinistas en Nicaragua; Los comunistas en Polonia, o el gobierno de minoría blanca en Suráfrica, para tratar de impedir la conformación de fuerzas unitarias que pudieran derrotarlos.
A pesar de tantas trampas y provocaciones había un interés superior que pasaba por la recuperación del sistema democrático para el servicio de todos los ciudadanos, y por ello, se construyó –no sin dificultades- la unidad suficiente para dar al traste con los designios totalitarios de vocación eterna en el ejercicio del poder.
Si no entendemos que el interés superior es el rescate de la democracia, y la estabilización de un sistema político que sirva para todos, lo cual, incluye la existencia del chavo-madurismo como fuerza real, estaremos inmersos en la comisión permanente de errores que solo nos perjudican a nosotros los demócratas.
Es posible que haya quienes se molesten por esta postura alejada de los extremos, pero estamos convencidos de que la política en sentido binario conduce a cometer errores graves que, a veces anulan, y en otros casos, pretender exterminar a quienes no adhieran la visión del liderazgo reinante.
Pero esa actitud, según la cual, si no estás conmigo, eres mi enemigo; es propia de los autócratas como se le veía a menudo a Chávez, por ejemplo.
Repetir esas conductas en factores de la oposición resulta negativo, y contraproducente, habida cuenta de que puede producir posiciones irreconciliables que solo benefician al adversario.
Se trata de hacer una revisión de lo hecho hasta ahora, y comprender que se puede luchar de manera simultánea por el triunfo del 28J, y por derrotar al gobierno en las venideras elecciones de mayo. El llamado es a deponer la diatriba, y ponerse al servicio de la causa democrática unitaria. Queda poco, pero aún hay tiempo de corregir y contribuir con la presentación de los mejores candidatos para volver a demostrar la mayoría social y en consecuencia derrotar al gobierno en cada espacio posible.
Para que haya un liderazgo reconocido, hubo también unos luchadores sociales de base que se fajaron para alcanzar el logro. Volvamos a ser todos por una misma causa. Si se puede.
@romanibarra

