Vieja práctica proteccionista
Con la llegada al Poder en Estados Unidos de Donald Trump, este retomó su práctica proteccionista a la economía industrial y comercial de su país, iniciada durante su primer gobierno, con la imposición inconsulta de considerables aranceles al acero, aluminio, vehículos y autopartes a países tradicionalmente aliados en lo económico, político y militar, como Canadá, México y a los países de la Unión Europea; tan álgida decisión la justificó recurriendo al lema “América Primero”, ya que según él, esos y otros países como China, se benefician ampliamente del mercado estadounidense, con grandes ganancias.
Sobre la materia arancelaria como medida proteccionista el experto económico Ricardo Hausmann, ha expresado que, “aunque los aranceles buscan proteger empleos e industrias, terminarán siendo costosos y contraproducentes”, porque lo ideal fuese, agregó que “Estados Unidos se enfocaran en mejorar la competitividad a largo plazo, en lugar de depender de medidas proteccionistas, ya que la globalización no se acabará, por la necesidad del intercambio tecnológico y otros procesos económicos”.
Finalidad
Con nuevas imposiciones arancelarias, Trump aspira reducir el déficit que su país tiene en la balanza de pagos, calculando que, las exportaciones que los industriales y comerciantes de esos y otros países realizan hacia Estados Unidos, deberán pagar esos incrementos, so pena de ir desapareciendo sus productos de su amplio mercado consumidor, o en su defecto trasladarse hacia su país y constituir allí empresas para generar trabajo y proteger en general, aquellos y otros sectores, intentando fomentar del mismo modo, la producción de distintos bienes, sin mucha competencia extranjera.
Creemos que el Presidente Trump, está en su derecho de revisar los aranceles que pagan los productos importados que entran a Estados Unidos, los cuales son bajos en relación a los que pagan los estadounidenses por la exportación de sus bienes y servicios al Asia, por ejemplo. Sin embargo, el porcentaje de dichos aranceles los establecieron ellos mismos, siguiendo las normas de la Organización Mundial de Comercio, de ahí la justificación que esgrimió Trump para retirarse de ese organismo multilateral, y mandar al vacío el tratado de libre comercio con México y Canadá T-mec, en donde muchos productos no pagan arancel.
Consecuencias
Sobre los nuevos y considerables porcentajes arancelarios, establecidos por Trump el pasado 02 de abril, expertos en el tema advierten que amenazan con desencadenar una guerra comercial a gran escala que podría afectar la economía mundial, incluida la de Estados Unidos, que ya sufre los efectos de la inflación y una desaceleración económica que se empieza a sentir en los sectores de manufactura, construcción y agricultura afectados, por la incertidumbre de no saber cuánto tiempo durarán los altos aranceles, que además, ha hecho desaparecer de los estantes europeos y canadienses productos estadounidenses.
De otra parte, frente a la circunstancia de afectación al comercio bilateral con Canadá, su Gobierno inició una fuerte campaña ciudadana para que no se realizaran compras de productos estadounidenses, sobre todo licores y actividades de turismo. Esta recomendación, al cumplirse ha ocasionado al interior de los EEUU cierto desabastecimiento y desocupación hotelera, unidos al ánimo canadiense, de rechazar la inaceptable pretensión trumpeana de convertir a su país, en el estado 51 de la unión, llegando a referirse a su Primer Ministro, como gobernador.
Con relación a México, Trump, reclama de ese Gobierno una actuación más enérgica y determinante en relación a la migración y al tráfico de drogas particularmente el fentanilo, con lo cual el arancel se podría convertir en un instrumento de presión o sanción política internacional, a pesar de que el comercio entre ambos países en el año 2024, superó los 67 mil millones de dólares, pero ahora, las cosas cambiaron y adicionalmente sectores como el de tecnología y agrícolas pueden ser afectados con los nuevos aranceles, por causas políticas.
En relación a los países de la Unión Europea, recientemente se vio a la señora Úrsula Von Der Leyen, presidenta de la Comisión de esa alianza declarar que, “Europa tiene un plan sólido de -represalia- contra los aranceles, en una confrontación que ellos no iniciaron”, aunque resulta positivo que haya declarado también, que están abiertos a las negociaciones, proponiendo aranceles cero, de parte y parte, sin que sobre la misma el Presidente Trump se haya pronunciado, todo lo contrario, declaró el día 2 de abril “día de la liberación” de Estados de Unidos en materia comercial e industrial.
Primeros golpes
Con su actitud antiglobalista y poco dialogante, no hay duda que, el Presidente Trump viene convulsionando el comercio multilateral con el viejo continente, al sucederse ya un enfrentamiento entre ellos, cuando la UE respondió a los altos aranceles impuestos al acero y al aluminio para entrar a Estados Unidos, con la contramedida de aranceles a una gran cantidad de productos estadounidenses, por un valor de hasta 26 mil millones de euros, lo cual ha significado para los empresarios exportadores estadounidenses considerables incrementos arancelarios.
Otro hecho digno de atención a causa de la imposición de aranceles, lo constituyó la reunión de China, Japón y Corea del Sur, la última semana de marzo, y en donde las dos últimas a pesar de sus diferencias políticas, históricas y culturales con China, acordaron preparar aranceles de represalia contra Estados Unidos a la vez que, impulsar un comercio justo y de fuerte intercambio, a pesar de que, Trump haya advertido que Corea del Sur, no será sujeto de sus medidas arancelarias, sin embargo, en Seúl dudan mucho de la estabilidad de esa promesa.
Venezuela
Como medida sancionatoria, Trump, ha advertido a las empresas que compren petróleo y gas al Gobierno de Maduro, que sufrirán un incremento del 25% de sus tasas arancelarias; por cuanto consideró que ese régimen es hostil al Gobierno de EEUU, y contrario al sistema de libertades democráticas, declaración que despertó el rechazo de Caracas, al calificarla de “arbitraria, ilegal y desesperada”, sin embargo, en los próximos días se verá, cuál ha sido el efecto de esta medida en relación a las trasnacionales que negocian esos hidrocarburos con el Gobierno venezolano en alta mar o se volverán hacer negociaciones con el extranjero, sin mucha difusión.
Asi mismo, a nuestro país, se le aplicó un arancel del 15% a productos que ingresen a territorio estadounidense, destacando que, junto a Nicaragua, son los aranceles más altos de América Latina, motivado al declarado rechazo que tiene EEUU por ambos gobiernos, sin embargo, a pesar de esa subida de aranceles, exportaciones no tradicionales, como el ron, el café, el cacao, el chocolate, crustáceos procesados y otros, en comparación a los mayores aranceles impuestos a países de Europa y Asia, por esos mismos rubros, tendrían una oportunidad, para que se puedan extender comercialmente en el país del norte, para eso deberán superar también el escollo de los productos de los países latinoamericanos a los que se les impuso un arancel del 10%.

