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Jesús Alberto Castillo: De la mano del gendarme necesario

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“El gendarme necesario” es una tesis clásica que ha impregnado la Historia Contemporánea de Venezuela. El autor de la referida tesis es Laureano Vallenilla Lanz, hombre intelectual de principios del siglo XX, amante de la corriente positivista y colaborador del dictador Juan Vicente Gómez.

Precisamente, Vallenilla Lanz en la obra “Cesarismo democrático” pone de aliviar la necesidad de que el pueblo venezolano debe dejarse conducir por un gendarme que le garantice la seguridad pública, la paz y el bienestar social. Ese gendarme necesario recae en la persona de Gómez, el Benemérito.

Para Vallenilla Lanz, el caudillismo ha sido la peor plaga para Venezuela. Es sinónimo de atraso en todos los espacios de la vida: corrupción, enfermedades endémicas, analfabetismo, pobreza, falta de institucionalidad, barbarie política. Es necesaria, entonces, la presencia de una figura que con mano firme acabe con los caudillos y guía el destino de la nación entera a mejores estadios. Ese gendarme necesario es una realidad inocultable y se llama Juan Vicente Gómez, el hacendado de La Mulera.

La tesis de “El gendarme necesario” es una versión tropical de “El Leviatán”, la inmortal obra de Tomás Hobbes, pensador inglés, y de referencia obligada en los estudios de Ciencia Política de cualquier universidad. Muchos gobernantes la han puesto en práctica para establecer un mandato autocrático, de pensamiento único. Es allí donde cobra vida el gendarme necesario, ese ser ungido por la divinidad para vigilar y dirigir nuestras acciones. Él sigue vivo en el ideario colectivo de Venezuela.

Es una forma cultural que ha traspasado de generación en un país marcado por el tumulto, las emociones y la falta de formación ciudadana. El gendarme necesario es el hombre a caballo muy bien descrito por la pluma de Andrés Eloy Blanco en “La loca Luz Caraballo”. En el siglo XXI puede ser cualquiera: un trajeado, otro con uniforme de verde oliva o una glamurosa fémina con tacones. Esa figura se transfigura en el imaginario venezolano y decide lo que debemos hacer, cómo pensar y caminar. Irremediablemente, estamos predestinados a obedecer su voz a la hora que se necesita liberar la patria.

 

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