Hasta el 27 de mayo Chevron, socio minoritario de PDVSA en 4 empresas mixtas, estará autorizado por la OFAC -oficina del gobierno norteamericano encargada de las sanciones económicas- para producir y exportar petróleo desde Venezuela. De acuerdo con una reciente declaración del CEO de Chevron: La empresa continúa con el proceso de cierre de sus actividades en Venezuela y reveló que PDVSA se encargaría de las operaciones.
Aunque siempre existe la posibilidad que se extienda por segunda vez este plazo, eso sí el narco gobierno da marcha atrás en su farsa electoral, con la salida de Chevron de Venezuela crece la incertidumbre entre los trabajadores, especialmente porque es inminente la pérdida de un ingreso mensual de $1,200 que les paga Chevron en bonos de producción, alimentación, superación de metas y seguro médico. Beneficios que PDVSA le niega a sus propios trabajadores, desde que las siete plagas que trajo el gobierno bicéfalo chavista-madurista arrasó con la que una vez fue la empresa más grande de Latinoamérica y con el contrato colectivo de los trabajadores petroleros, una conquista que venía desde 1936 y que fue mejorando progresivamente hasta 1999.
Los trabajadores estamos conscientes de la necesidad de recuperar el estado de derecho y la democracia, del regreso de los venezolanos a su patria, de donde han sido expulsados por la narco tiranía. Los trabajadores ya dieron a conocer su decisión de cambio, en las elecciones para elegir un candidato presidencial unitario en octubre de 2023 y en las elecciones del 28 de julio 2024. Quienes no reconozcan la voluntad popular están condenados al desprecio de un país que se mantiene firme en su decisión de cambio. El 25 de mayo, los delincuentes que gobiernan el país, y sus aliados, ahora sin máscaras ni disfraces, pretenden repartirse, otra vez, las cuotas de poder para seguir abusando de la población. Cuidado, porque como dice el dicho “tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe”.

