Aprendizaje y diplomacia
Desde el año de 1958, no confrontábamos una situación política y militar, como la que estamos atravesando. Ella obliga a diseñar estrategias, a recordar en la medida de lo posible, el pasado no lejano aún, para no cometer los mismos errores de trámite político ocurridos hasta hace menos de seis años, sobre todo los fantasiosos o surreales, lo que frente a la actual unión cívico-militar-policial, sería imperdonable, ya que no podemos seguir siendo víctimas de la improvisación, de los ensayos o exaltaciones de algunos teóricos políticos, dados a la odiosa tarea de ordenar o imponer cuartelariamente soluciones infactibles, sin tener un ápice de análisis profundo de lo que publican y sus consecuencias. Sobre lo dicho, se participa de la idea, que no es lo mismo enfrentar democráticamente a un Gobierno legítimo, que a un gobierno ilegitimo. La diferencia en tal sentido, la marca la legalidad o no, de la elección. En este último caso, hemos tropezado con un Gobierno de facto, que ya empieza a sentir los rigores de las acusaciones y rechazos internacionales, respecto de lo que hizo el 28 de julio; así la efectiva diplomacia de nuestro Presidente Constitucional, ha venido funcionando en tal sentido, ha creado fisuras en Gobiernos afines, como los de Brasil y Colombia, cuyos seguidores también rechazan lo ocurrido con los resultados electorales, en nuestro país.
Poder y autoridad
Una de las más arriesgadas y temerarias opiniones, vertidas por los rookies de la práctica política actual, tiene que ver con que Edmundo González Urrutia se juramente, posición que no comparto porque en la realidad material, ello no tendría ningún impacto en la salida constitucional del Gobierno de Facto o en la vida de nuestros ciudadanos. Todo lo contrario, podría generar un desgaste en la imagen de González Urrutia, dentro de un sector importante de nuestra ciudadanía, reticente a seguir directrices políticas, y, por tanto, proclive a embestir contra los líderes del Gobierno electo y desconocido, tal vez, por ausencia de profundas convicciones en lo que apoyaron electoralmente. Aunque ya se empiezan a observar. El ejercicio del Poder se percibe y siente de los Gobiernos, sean legítimos o de facto, sus efectos se encuentran depositados en leyes y otras normas que habilitan la actuación de autoridades, nos guste o no. Por ejemplo, cobrar impuestos o cerrar fronteras. Para Max Weber el poder es “la posibilidad de imponer la propia voluntad sobre la conducta ajena”. En el plano político el poder fundado en la autoridad se ejerce a través de las instituciones centrales, descentralizadas y desconcentradas que tienen don de mando, designan funcionarios y empleados y ejecutan un presupuesto con los ingresos que reciben.
Este régimen entonces, tiene aún demasiado poder, aunque no sea legítimo. Eso lo sabemos, son ellos los que tienen la potestad de administrar derechos y garantías fundamentales. Organismos Públicos, Presupuesto, instituciones centrales y descentralizadas y muchas otras cosas más. El Dr. González Urrutia no tiene ese mismo poder o autoridad. El bien lo sabe y lucha con los medios de que dispone para acceder al poder que conquistó electoralmente. Ahora bien, ¿qué ocurriría si jura careciendo de autoridad y poder? indudablemente que no podría hacer ejecutar sus decisiones, desarrollar procedimientos, ni menos ser el Comandante en Jefe de las Fuerzas Militares o imponer sanciones.
Por tanto, un Gobierno de EGU sin poder y autoridad, no podría funcionar con eficacia y eficiencia, aun cuando tenga legitimidad de origen. Ergo, lo primero que hay que hacer es restaurar el sistema de libertades y garantías civiles, “pues ella no se restablece creando un aparato burocrático” que tendrá que enfrentar a lo interno, otro más grande y poderoso. Se deben desarrollar estrategias y acciones, tendentes a establecer diálogos y entendimientos entre todos los sectores anti régimen, como ocurrió para el 23 de enero de 1958, pues la idea debe ser, primero, relevar a los que mandan y luego si, juramentar con poder y autoridad al Dr. EGU.
¿A quién cuestionar?
Ahora bien, ¿Por qué dudar o cuestionar el deseo del Dr. Edmundo González Urrutia de juramentarse ante la actual Asamblea Nacional? en mi opinión esa circunstancia representará un alto costo para el oficialismo, de no hacerlo antes de la renovación del Cuerpo Legislativo, lo que podría someterlos a la justicia nacional o internacional si se negaren a ello; además creemos que con esa posición, Edmundo González, no se va a atraicionar asi mismo, ni a su familia, ni a Machado Prisca y en general a la sociedad venezolana en el otoño de su vida; ahora, si esos cuestionamientos obedecen a cálculos políticos clandestinos, la luz de la verdad, alumbrará en su momento tales componendas. Por todo lo anterior, creo que insistir en la juramentación de EGU, sin poder ni autoridad, si sería un complot contra su apoyo y respaldo popular, dado que, no podría satisfacer las necesidades de distintos sectores de la población, las cuales por lo demás, serían recrecidas por este régimen, que en las maquinaciones estratégicas sabe mover sus argumentos y distintas fichas.
Con base en los anteriores argumentos y opiniones, me aparto de las expresadas por el político boliviano Carlos Sánchez Berzaín, que contrario a lo aquí escrito, ha expresado que la no juramentación de EGU “forma parte de un preocupante juego de intereses personales y grupales”. Tal opinión que riela en las redes sociales, en nuestra opinión es inexacta e injusta. Lo primero, porque el pueblo venezolano en una franca mayoría seguimos siendo leales a nuestro voto y tenemos la suficiente capacidad de discernimiento para comprender, cuando intereses personales o grupales quieren pescar en río revuelto. En segundo lugar, ha debido mencionar este dirigente boliviano a cuáles personas o grupos se refería, pues en la actualidad hay muchos de ellos privados de su libertad, por tanto, generalizar como lo hizo, cubre de infundada duda a la escasa plantilla política que aún se atreve a hacer activismo político de calle.
En ese orden de ideas, se señala que, en política todo es posible, habida cuenta que esta actividad u oficio es llevada a cabo por personas de distinta cultura, educación y creencias, por eso aquellos que se precipitan a cuestionar, sin razonar adecuadamente los liderazgos de Machado Prisca y EGU, se equivocan palmariamente si creen que, con eso, colocarán sombras de dudas sobre la integridad de sus luchas, ahora si sus críticos quieren una determinada salida a este problema, lo cual también es válido, podrían trazar estrategias, que coadyuven a la liberación política de Venezuela, ahora lo que si debe ser negado es cualquier entendimiento con el opresor.
¿En que nos apoyamos?
En otro orden de ideas, recordemos que los que se salieron de la Constitución fueron ellos y si nosotros los demócratas, que respetamos a la soberanía popular expresada el 28 de julio de 2024, nos salimos de ella, ingresaríamos a un plano, donde ya no se bregaría por restablecer la Democracia, sino por mantener nuestras vidas y las de nuestras familias; ¿por qué despreciar entonces la letra de los Artículos 333 y 350? si este instrumento estratégico y de convivencia fue abandonado por sus creadores, entonces, recurso abandonado por el enemigo, que se pueda utilizar contra él, puede y debe ser utilizado, máxime si es el pacto a restaurar. Por último, vale la pena recordar que, esto no es soplar y hacer botella, es un juego de ajedrez político complejo, por eso, bueno será que, en el análisis político ciudadano, se jueguen con escenarios variables que no puedan afectar la “marcha restauradora”, ya sabemos dónde estamos, bueno será también, que se adopten decisiones inteligentes, incluida la de proteger las integridades de todos nuestros más importantes actores políticos, son ellos los que están guapeando en la capital, los que están soportando la psicopatía del régimen dominante, necesitamos en esta dura hora republicana sangre fría, buen cálculo y estudio permanente y profundo de nuestra realidad.

