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Eumenes Fuguet: Descubrimiento del nacimiento del río Orinoco (I)

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La desembocadura del rio Orinoco fue descubierta por Cristóbal Colón el 1 de agosto de 1498 en su tercer viaje y El 27 de noviembre de 1951 se descubrió el nacimiento del río Orinoco.

En lengua Warao significa: lugar donde se rema.

Importantes e históricos resultados a los 73 años de la histórica expedición

Llegar hasta el nacimiento de las fuentes del rio Orinoco, con una extensión de 2.063 kms., fue una de las proezas geográficas más importantes del continente.

Actividad comandada, planificada, coordinada y ejecutada por el mayor del Ejército Franz Risquez Iribarren, nacido en Caracas en 1917.

El Ministerio de la Defensa, por feliz iniciativa del Teniente Coronel – Carlos Delgado Chalbaud, considerando que varios países solicitaban permiso para realizar la arriesgada actividad, quizás para determinar la existencia de minerales estratégicos en el sur del país, designó el 4 de diciembre 1950, al mayor del Ejército Franz Rísquez Uribarren, Comandante de la Expedición, con la denominación de Franco-Venezolana, por participar cuatro franceses, a cargo de Joseph Greillier; de ellos, solo uno llegó al destino final.

Francia no aportó ningún tipo de recurso para esta actividad.

El explorador francés Jean Chaffanjon, en dos ocasiones, (1886 y 1887), recorrió parte del río Orinoco, escribió en 1888: Viaje a las Fuentes del Orinoco, obra que inspiró al conocido escritor francés Julio Verne editar en 1898 la novela: El Soberbio Orinoco.

Las reuniones iniciales de coordinación, se realizaron en el Museo de Ciencias Naturales, cuyo Director era el conocido y destacado científico José María Cruxent, con asistencia de representantes de los ministerios de: Minas, Sanidad, Defensa, Obras Públicas y Educación.

El Museo también funcionó como Centro de Acopio del material y equipo a utilizar.

El grupo multidisciplinario lo integraron científicos y especialistas en las áreas de: Arqueología, entomología, geología, geografía, hidrografía, astronomía, botánica, topografía, fotografía, toponimia, meteorología, radiotelegrafía, geopolítica, navegación, comunicaciones y logística.

El Teniente de ingeniería Alfredo Alas Chávez, se desempeñó como Ayudante del mayor Rísquez, igualmente participaron en la extenuante expedición, treinta y ocho obreros y marineros residentes en el estado Amazonas.

Como Médico Jefe destacó el galeno Luís Carbonell Parra, para un total de cincuenta y siete integrantes.

El costo de la operación fue de seiscientos mil bolívares.

El transporte aéreo desde Caracas hacia Maracay- Puerto Ayacucho- San Fernando de Atabapo y La Esmeralda, así como el lanzamiento de equipos y provisiones en paracaídas, estuvo a cargo en forma exitosa por la Fuerza Aérea Venezolana, en los aviones de transporte Douglas C-47.

Uno de cuyos pilotos fue el Alférez Maxiliano Hernández Vásquez del Escuadrón T-1, futuro general de división y Comandante General de las F.A.V., igualmente el cap. José Cova Rey, (el 23 de enero de 1958, fue el piloto del conocido avión la Vaca Sagrada), Stte Hernández Briceño y el Alférez Pérez Pérez entre otros.

En Caracas el encargado de las comunicaciones con la expedición, era el Teniente del Ejército Alberto Contramaestre Torres, futuro geógrafo y docente universitario, quien publicó en 1954: La Expedición Franco Venezolana al Alto Orinoco

En La Esmeralda, Campamento Base Nro 1, Centro de Acopio y de coordinaciones, se construyó en abril, una pista de un kilómetro de longitud y cuarenta metros de ancho, utilizada para el transporte del personal, material, equipo y alimentos, también para trasladar heridos y enfermos hasta Caracas.

El desplazamiento se inició desde La Esmeralda el 7 de julio a las 11.27 de la mañana, a bordo de ocho curiaras con motores fuera de borda,   (embarcaciones menores construidas en un solo tronco), navegando contra la corriente; la curiara guía fue bautizada Venezuela, las otras curiaras también tenían su nombre.

En La Esmeralda y durante el trayecto, se encontraron con los aborígenes: Makiritares, Guaharibos, waikas y Parajuri, quienes prestaron, valioso apoyo, abriendo con machetes las picas y cargando el voluminoso material en momentos, cuando las curiaras no podían avanzar por los raudales, (caudal de agua que corre violentamente).

El mayor Rísquez les colocaba en el pecho una especie de cadena con la efigie de El Libertador y les regalaba cuchillos y machetes.

La expedición mantenía limitada comunicación a través de su equipo el YV-5-DV con Caracas y los integrantes del Radio Club venezolano y de varios países entre ellos: Panamá, Colombia, Francia, EE.UU y Brasil. También se utilizó el equipo YVC-AC móvil.

Las lluvias eran incesantes y los jejenes molestaron durante todo el trayecto.

 

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