Ya estamos a mediados de diciembre, y para efectos constitucionales luego de las elecciones del 28J, la fecha señalada para que se produzca la juramentación del nuevo Presidente de la República ante el parlamento nacional es el 10 de enero de 2025.
El mundo entero sabe el resultado adverso a Maduro, pero la decisión del gobierno autoritario, devenido en dictatorial, ha sido desconocer la abrumadora victoria de la oposición, y convertir al país en un hervidero de violaciones legales y constitucionales de todo tipo.
La brutal arremetida para encarcelar a miles de ciudadanos inocentes, habla de delitos gravísimos, como terrorismo de estado; violación de la presunción de inocencia; del debido proceso; de secuestro y desaparición forzosa; del juicio justo; del derecho a nombrar defensores privados; derecho al libre tránsito; torturas y tratos degradantes de la condición humana, entre otros.
Del mismo modo, el gobierno ha incurrido en el grave delito de la violación del espacio territorial de países extranjeros, con el asedio a la sede diplomática de la República Argentina, donde se encuentran varios ciudadanos venezolanos.
Dentro del inmenso grupo de detenidos arbitrariamente, hay civiles y militares; periodistas; mujeres; menores de edad, y discapacitados, sin que a nadie del oficialismo le conmueva y muestre una señal de preocupación por sus vidas y salud, sin sensibilidad alguna.
Al contrario, luce como un ejercicio de sadismo, y crueldad extremas que ponen en duda la condición humana de sus ejecutores, dedicados a satisfacer la orden del amo, y no el cumplimiento de sus deberes legales y constitucionales.
La presión de los familiares; organizaciones de DDHH; organizaciones internacionales, así como la vocería de personalidades nacionales e internacionales, ha hecho que el gobierno –en ejercicio discrecional del poder- libere a unos pocos para mostrar su carácter ¨magnánimo¨, cuando en realidad ha estado utilizando una puerta giratoria, con la que libera a 10, y encarcela a 20, o 30 más. Es la crueldad extrema.
Todo con la aviesa intención de enviar un mensaje a todo aquel que pretenda desconocer sus designios abusivos y totalitarios, de arrebatar un triunfo ciudadano de altura estratosférica.
En el pasado reciente utilizaban todos los medios de comunicación posibles para enrostrar a la oposición las Actas que demostraban el triunfo del oficialismo, en ejercicio burlón contra el adversario. Oh sorpresa, luego del 28J, en lugar de exhibir las Actas de su derrota, impiden que la oposición haga lo propio.
El CNE jamás cumplió su deber, y por el contrario ha sido parte de la trama inconstitucional e ilegal, para desconocer el triunfo de la oposición. Y pensar que sería muy sencillo exhibir el Sobre No. 1 que corresponde al Plan República, para demostrar la verdad de lo ocurrido. Pero no, prefirieron meter al país en una ola de ingobernabilidad con el añadido de querer controlar con la fuerza represiva.
Todo esto sucede también, en medio de la galopante depauperación económica de todos los sectores de la sociedad, lo cual, se expresa en salarios miserables y la precarización del empleo; aumento del desempleo; incremento del delito por supervivencia; aumento del embarazo infantil y juvenil, así como la destrucción de todos los servicios básicos esenciales, por falta de mantenimiento e inversión.
No quieren darse cuenta de que tienen 25 años ininterrumpidos gobernando; disponiendo de todos los recursos del Estado a su completo antojo y sin control institucional, con una demostración absoluta de mediocridad; incompetencia, y por consiguiente, incumplimiento y destrucción.
En medio de la tozudez del gobierno para no reconocer su derrota, están empujando al país hacia un abismo.
Sigue siendo útil la recomendación para que haya sindéresis, y en consecuencia se abran espacios para la negociación y acuerdos con la oposición, con la mediación de instituciones, y personalidades nacionales e internacionales para garantizar una transición pacífica que haga factible la gobernabilidad que el país pide a gritos, y en consecuencia emprender la recuperación económica.
Se hace necesario que el gobierno entienda la necesidad de abrirse al diálogo, para evitar la prolongación de la agonía ciudadana, y la destrucción institucional.
En la oposición debe abrirse camino a la creación de un equipo de dirección político-social, que ayude y potencie las actividades que llevan adelante, tanto el candidato ganador, Edmundo González Urrutia en el exilio, como María Corina Machado hoy empujada a la clandestinidad.
Además de lo que ha de venir el 10 de enero, el gobierno ha sugerido y seguro será así, la elección de la nueva Asamblea Nacional para el mes de febrero, con la intención de dividir a la oposición. Sería una torpeza mayúscula que la oposición se abstuviera. Hay que competir y volver a derrotar al gobierno, también en esa instancia; ponerlos en evidencia.
El gobierno lo pone difícil con la promulgación de leyes inconstitucionales, pero aún así, hay que participar y demostrar donde está la mayoría democrática. Que a nadie se le ocurra otra vez el dislate de la abstención. Eso es exactamente lo que quiere el oficialismo y sus aliados disfrazados de ¨opositores¨.
No hay más camino que trabajar por una solución concertada; pacífica, y democrática. Llegó la hora.
@romanibarra

