pancarta sol scaled

Jesús Alberto Castillo: ¡Pa’lante y con fe!

Compartir

 

Tomo prestada esa contagiosa frase que usa frecuentemente Nery Carvajal, gran amigo y célebre cantante cumanés, cada vez que nos llama para dar aliento y mantener el optimismo frente a las adversidades de la vida. Precisamente, en estos tiempos donde el oficialismo pretende sembrar de desasosiego al país para ocultar una realidad política es importante que sigamos creyendo en el anhelado cambio que se avecina con el nuevo año.

Todos los ojos del planeta están puestos en Venezuela el próximo 10 de enero del 2025.   El mundo entero reconoce que Edmundo González ganó contundentemente el pasado 28 de julio y apuesta por una transición política en Venezuela donde debe respetarse la soberanía popular, piedra angular de toda democracia y que todo dirigente honesto y amante del interés colectivo debe defender firmemente, a pesar del fraude que pretenden consumar los derrotados.

La historia hoy nos coloca frente al ineludible compromiso de luchar y defender esa voluntad suprema de los ciudadanos del 28-J. Nos estamos jugando, nada más y nada menos, nuestra condición humana, la libertad y la propia democracia de Venezuela. Eso implica seguir creyendo, unificar voluntades, organizarnos y consolidar fuerza social en lo que ha de venir en el futuro inmediato.

Ya lo había expresado Don Quijote a su fiel escudero, más o menos asi: «La libertad, Sancho, es el más preciado tesoro que los cielos han podido dar a la humanidad. Por ella y por la honra se debe estar dispuesto a luchar y aventurar la vida si es preciso». El caballero de la triste figura, creado por la pluma literaria de Cervantes, nos coloca frente a una decisión trascendental en la vida que es desechar el miedo y asumir con valentía la conquista de las libertades públicas. Y eso es lo que debe hacer todo ciudadano o quién se considere dirigente político. Enfrentar con tenacidad toda acción autoritaria y autoridad usurpada. No servirle de cómplice a sus planes. Pues, el cautiverio es el peor de los males a los que puede quedar condenada una sociedad.

El que lucha por un ideal de justicia debe estar claro en lo que hace. Tiene que tener fe y luchar sin desmayo hasta alcanzar el objetivo. Por supuesto, debe ser habilidoso y actuar con inteligencia para sortear los peligros que se avecinan. Pero, no claudicar ni traicionar sus ideales. De lo contrario perderá su dignidad y credibilidad ante los demás, tal como ocurre con algunos personeros de la política.

La Venezuela que emerge no la para nadie. Es posible que se perciba un ambiente de quietud en la gente. Es natural que así sea por no ser el momento oportuno. Pero la gente aguarda, se cuida y administra bien su desempeño. Actuará de acuerdo a las circunstancias, parafraseando a Ortega y Gasset. Los días siguen transcurriendo y el gran día va asomándose en el ancho horizonte. No nos queda más que cerrar con otra frase del amigo Nery Carvajal desde su terruño, El Tacal de Cumaná: «Amén, amén».

Politólogo y profesor universitario

 

Traducción »