pancarta sol scaled

Iván Freites: El “Santo Sanciones” no hace milagros

Compartir

 

La situación de las refinerías y las instalaciones petroleras en Venezuela son de un peligro latente. Nunca antes, ni cuando hubo la explosión de Amuay, hubo tanta inseguridad industrial como la que hay actualmente.  La refinería de Amuay procesando sólo 65.000 barriles diarios y una planta catalítica funcionando a media máquina. La refinería Cardón procesa   50.000 barriles diarios.

La refinería El Palito está inoperativa, y Puerto La Cruz con 80 mil barriles diarios. Esas cuatro instalaciones conforman el sistema de refinación venezolano con una capacidad de casi 1.300.000 de barriles diarios, pero que hoy apenas funciona por debajo del 15%. En manos de Chávez, y desde el 2013 bajo el control de Maduro, Venezuela perdió la capacidad de transformar su petróleo en gasolina, diésel, GLP, lubricantes para el desarrollo del país y la calidad de vida de sus ciudadanos.

En Venezuela, PDVSA para 1998 producía más de 3.000.000s de barriles diarios de petróleo, mientras que las empresas de los convenios operativos aportaban otros entre 400.000 y 500.000 barriles diarios. Hoy las empresas mixtas producen 500.000l barriles diarios y PDVSA no llega a 400.000 barriles diarios, sostenida con el diluente importado para diluir el crudo extra pesado de la Faja del Orinoco.

En los últimos 25 años se ha causado un severo daño en la industria petrolera y en la economía venezolana, afectando primero a los trabajadores petroleros y sus familias y luego, a todos los trabajadores en los sectores eléctrico, gasífero, siderúrgico, alimentación, salud, comercio, etc. Todas las conquistas laborales y todos los derechos laborales, establecidos en la constitución, la ley del trabajo y su reglamento, la convención colectiva fueron eliminados, provocando la migración histórica más grande en el continente de personal especializado.

Hoy se plantea que aplicando sanciones o anulando las licencias que tienen empresas como Chevron se presionará a Nicolás Maduro y su pandilla. Sabemos que vamos contra la corriente que marcan los radicales, pero es y será un error seguir aplicando las mismas medidas que no han dado resultados. Se argumenta que Chevron solo emplea a 2.000 personas, y que son millones los venezolanos sufriendo, creo que es demasiado simple ese enfoque. Maduro sigue en el poder por los errores cometidos por la oposición, porque a pesar de las sanciones los corruptos siguen lavando millones de dólares en el sistema bancario internacional y porque el país se ha empobrecido en extremo.

No necesitamos más pobres ni más sanciones, necesitamos acciones para señalar cuáles son las verdaderas fuentes de enriquecimiento del régimen: tráfico de drogas, tráfico de armas, trata de personas y saqueo del oro y otros minerales valiosos. No necesitamos más negociaciones para liberar a los “sobrinos” o a los testaferros del Clap.

Maduro no saldrá por un milagro del santo “sanciones” ni por mano de mercenarios que andan haciendo colecta.  El pueblo ya decidió la salida de Maduro, por eso necesitamos que todos defendamos la voluntad popular expresada el 28 de julio, que el régimen pretende desconocer. Vamos a recuperar el país con todos los trabajadores, incluidos los de Chevron, quienes tienen un tabulador salarial que debería ser una guía para reactivar la productividad y el ingreso real de los trabajadores.

Los trabajadores votamos por una Venezuela libre y de bienestar, ahora a los políticos les toca seguir trabajando para que los gobiernos del mundo reconozcan el mandato popular. y a su presidente electo Edmundo González Urrutia.

Secretario de Profesionales y Técnicos FUTPV – Secretario General del SUTPGEF

 

Traducción »