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Román Ibarra: Encuestas a la carta

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La campaña electoral en Venezuela ha sido tan profusa en la aparición de encuestas tan diversas, y contradictorias, que termina uno por aborrecerlas, como es lógico para cualquiera que aspire un poco de seriedad profesional, y científica en la medición de la opinión.

La mayoría de la gente sabe cuáles son las encuestas con rigor técnico-científico, más allá de que en algunos casos, contradigan el deseo y sentimiento personal; además de que la participación ciudadana y organización de los distintos partidos en actos públicos, es elocuente.

Han soltado a la calle un ejército de encuestadoras piratas, que no aguantan –como advierten algunos expertos- el más mínimo análisis o revisión en internet, y sin embargo ¨revelan¨ a diario las tendencias e indicadores acerca de quién y con cuanta ventaja va a ganar las elecciones.

El oficialismo no es abiertamente huérfano de apoyo popular todavía, pero es inocultable el hecho de que su incumplimiento en materia gubernamental, amparado generalmente en las excusas exageradas de las sanciones, le ha producido una merma considerable de respaldo de la gente.

Si el gobierno estuviera sobrado como advierten sus fanáticos, no emplearía tanto tiempo y esfuerzo en torpedear la actividad proselitista; marchas, y concentraciones de los factores opositores, especialmente de todo lo que tiene que ver con la candidatura del diplomático Edmundo González Urrutia, y de la líder de esa coalición, la señora María Corina Machado.

No se entiende como el gobierno se empeñó desde el principio en polarizar con la opción de la plataforma unitaria, para luego de haberlo logrado, ahora se emplee a fondo en la obstrucción, sabotaje de todo lo que aquella hace en campaña.

Si el candidato de la plataforma en sus recorridos visita algún restaurant, pues llega el gobierno y en su abuso habitual, va y lo cierra. Organizan a los trabajadores de empresas de aviación del Estado para insultarlo de la manera más ruin y cobarde al pretender acceder a un vuelo nacional; lo mismo ocurre si se trata de las giras de la dirigente opositora, María Corina Machado.

Derriban árboles en una carretera para impedirle el paso; aparece un soldado o policía cometiendo abusos y atropellos por órdenes superiores, para cerrar un puente e impedir la llegada a alguna ciudad, y resulta que se les cuela por el río; trochas y otros caminos alternos con la ayuda de la gente común de cada ciudad o pueblo hasta lograr su cometido.

No se puede ser más torpe, y al propio tiempo cruel en el uso y abuso de los recursos del Estado, para desarrollar una campaña a todas luces ventajista y violadora del derecho, sin que la autoridad electoral sancione debidamente semejantes desafueros.

Más allá de los yerros propios de la plataforma unitaria en cuanto a su falta de comunicación con los demás factores opositores; su incapacidad para organizar un centro de decisiones políticas unitarias; las dificultades para la organización, y entrenamiento jurídico-político de los defensores del voto en cada centro electoral, ha tenido la gran suerte de contar con un adversario errático,  y torpe.

No ha entendido el gobierno que esos atropellos y abusos producen el efecto contrario en la población.

Ya está quedando muy claro que solo hay dos opciones, por lo que las demás candidaturas de oposición deben pensar seriamente en retirarse, sin que ello reste legitimidad a sus aspiraciones, solo queda demostrado que este no es su momento.

Claro está que desde la plataforma unitaria debe haber un esfuerzo significativo en la dirección de convencerlos para conformar un movimiento unitario que pueda derrotar al gobierno continuista; evitar que el porcentaje de esas opciones dividan la votación, e impida un triunfo holgado del candidato González Urrutia.

Faltan pocos días para la elección presidencial, y se hace necesario optimizar esfuerzos y recursos para alcanzar el objetivo. El juego no ha terminado, y cualquier cosa puede pasar. Patriotismo; desprendimiento, y ánimo unitarios son requeridos.

@romanibarra

 

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