El actor de reparto @TellecheaRuiz se pasea por las áreas petroleras del país hablando de la recuperación de la industria y del bienestar de los trabajadores. La parodia más tragicómica del actor Tellechea fue en el Centro de Refinación Paraguaná, donde afirmó el 26 de marzo que esas instalaciones estaban funcionando a full chola, tremenda mentira.
La verdad es que el CRP funciona apenas a 15% de su capacidad de diseño de 955,000 barriles diarios. Procesa apenas 80,000 barriles por día en Cardón y otros 60,000 barriles por día en Amuay. En ambas refinerías la mayoría de las unidades de proceso están paradas por daños irreversibles. Para quienes tienen la memoria corta, el CRP fue el segundo complejo refinador del mundo, hasta que cayó en manos de la plaga socialista.
Tellechea se felicita casi a diario, convencido de su mentira y de sus dotes histriónicos. Tellechea ocultó que el 22 de marzo, en la refinería Cardón una explosión en una de las destiladoras dejó a cinco trabajadores gravemente heridos. Esos accidentes inoportunos no figuran en el guion de Tellechea, pero aparece en primer lugar la orden directa a los trabajadores petroleros para que voten por @nicolasMaduro el 28 de julio.
Otras palabras, otros personajes, la misma vergonzosa estrategia proselitista. El discurso de Tellechea no es distinto al de Tareck el Aissami, su gran pana; o del “rojo rojito” que espera ser candidato presidencial del chavismo quizás en 2030. Este militar de bajo rango convertido en zar petrolero, tampoco tiene en su guión de teatro malo el pago a más de 1.500 trabajadores de contratistas, a quienes PDVSA-CRP les debe entre $3.000 y $5.000 a cada uno.
El pueblo venezolano, el trabajador petrolero está harto de estos actores de pésima comedia. Después de tanta destrucción, corrupción y engaño no es posible transar la libertad y las demandas de cambio a cambio de una bolsa de comida con gorgojos o un empleo sin seguridad. Los trabajadores saben que el 28 de julio no es una fiesta democrática del pueblo, es la fiesta de Maduro, de Tellechea, de todo el reparto de colaboracionistas para perpetuarse en el poder.

