Humberto González Briceño: ¿Por qué la falsa oposición insiste en la vía electoral?

Compartir

 

Esta es la pregunta que muchos se hacen visto que tan lejos está dispuesto a llegar el chavismo para retener el poder. Los intentos que hace la falsa oposición para participar en la farsa electoral chavista son tan infructuosos como risibles y ridículos. Pareciera que se acaban de bajar de un avión en Maiquetía y descubren que…¡horror, el chavismo hace trampas para seguir gobernado!

Para entender lo que está pasando hay que contextualizar primero. Aún hay quienes se sorprenden del uso de la denominación “falsa oposición” referido a todo ese grupo de partidos, incluyendo a los operadores del interinato de Juan Guaidó, que acompañan a María Corina Machado. Y es que tiene que existir un criterio para distinguir a la falsa oposición de una verdadera oposición en Venezuela.

Desde hace mucho tiempo hemos propuesto que el criterio tiene que ser político y definido por la posición que se tiene frente a la Constitución chavista de 1999 y el régimen político que ella soporta con sus poderes militar, judicial, legislativo y electoral, entre otros. Siguiendo esta caracterización todo aquel que pretenda buscar soluciones dentro de la pseudo legalidad del régimen chavista en realidad no se opone al régimen, quizás se opone al gobierno de Maduro pero no a la totalidad del régimen en la cual se apoya ese gobierno. Esa oposición es por lo tanto falsa, no es verdadera.

Este debe ser el criterio para definir quién es falsa oposición y quien no en Venezuela. Todo lo demás son apariencias falaces. Por ejemplo, si María Corina Machado y todos los partidos de la MUD insisten en la vía electoral dentro de las condiciones fraudulentas que ofrece el régimen chavista ellos vendrían a ser representantes de esa falsa oposición que ingenuamente lucha para cambiar el gobierno dejando intacto el régimen político. Esto, que puede irritar a algunos, es especialmente cierto en el caso de María Corina Machado quien viene de acrecentar su liderazgo precisamente luchando contra el voto en tiranía para finalmente claudicar esa posición y ser ella misma la abanderada de las tesis de la falsa oposición.

Esta distinción entre régimen político y gobierno es muy importante porque es lo que permite tratar de explicar el lastimoso espectáculo que se ha presentado con una falsa  oposición que, literalmente, le ruega al régimen que le permita participar en su farsa electoral y este le tira la puerta en la cara. Esto ocurre porque mientras no haya un cambio de régimen político es imposible aspirar a unas elecciones libres, justas y transparentes en Venezuela.

Sin embargo, a pesar de todas las evidencias de que nos encaminamos a la madre de todos los fraudes electorales en Venezuela tanto María Corina Machado como los partidos de la falsa oposición que la acompañan insisten en que nadie los sacará de la vía electoral. No hay una respuesta lógica a este contrasentido. Algunos operadores de la MUD, como Gerardo Blyde, tímidamente dicen que abandonar la vía electoral es lo que el régimen quiere y no se le puede complacer.

Estos operadores como Blyde que insisten en la tesis del voto sólo pueden apostar a que una hipotética avalancha de votos por el candidato opositor sea tan grande masiva y abrumadora que le pase por encima a la trampa chavista e imponga el resultado de la mayoría. Sin embargo, esa avalancha de votos aun asiendo así tendría que pasar por la “rebanadora” del sistema electoral chavista y al final quedaría reducida.  En el fondo esta hipótesis (“voto mata fraude”), para que efectivamente funcione, tiene que cederle un grado, aunque sea mínimo, de confianza al viciado y corrupto sistema electoral venezolano. Es un acto de fe ciega muy grande que los venezolanos no parecen dispuestos a otorgar.

No parecen entender que cuando se habla del fraude electoral chavista en realidad se trata de un complejo aparato que funciona en diferentes instancias que van desde el momento en que se decide quienes van a votar, cuáles serán los candidatos hasta la adjudicación de los resultados.

Pero la pregunta sigue ¿por qué la falsa oposición insiste en la vía electoral? Si están ya advertidos y avisados de lo que hará el chavismo entonces no hay un claro objetivo político en prestarse para convalidar ese fraude. No pueden decir que la razón es dejar en evidencia al chavismo y denunciar el fraude ante la comunidad internacional porque eso ya se sabe desde hace 25 años. Y aquí no hablaremos de lo poco que podrá hacer esa “comunidad internacional” para ayudar. Tampoco pueden pretender salir el 29 de Julio a cantar fraude luego de toda esta cadena de atropellos e irregularidades para las cuales la propia falsa oposición, inexplicablemente, se ha prestado.

Lo cierto es que estamos frente a unos operadores políticos que se embarcan en estrategias fallidas y luego pretenden transferirle la factura de su derrota a la ciudadanía, porque no los acompañó con el voto. Es una grave irresponsabilidad venderle la ilusión a la gente de que es posible salir del chavismo con votos cuando este controla absolutamente todas las instancias del proceso electoral y no existe ni una sola garantía.

Insistir en la vía electoral bajo la tiranía chavista ya no es más un mantra de lucha sino una necia obsesión orbitando en las nubes de la metafísica y sin conexión con la realidad. En algún momento habrá que debatir sobre el fracaso de la vía electoral y las piruetas de María Corina para apoyarla. Esta debería ser la antesala en el proceso de conformación de una verdadera oposición que, a la hora de enfrentar al chavismo, se nutra de todas estas experiencias y combine todos los métodos de lucha.

@humbertotweets

 

Traducción »

Sobre María Corina Machado