El mayor adversario de Nicolás Maduro es el rechazo a su gestión y lo dicen las encuestas, por Francisco Olivares

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La perspectiva de permanencia de Nicolás Maduro por seis años más en el poder tiene el rechazo de 80% de la población y 70% del llamado “chavismo blando”, que creen necesario un cambio en el país. Más allá de las trabas impuestas al camino de la oposición, la realidad, la gente y las encuestas hablan claro.

Las órdenes de detención de todo el Comando de Campaña Electoral de Vente Venezuela que se agregan a las anteriores de varios coordinadores regionales, marcan definitivamente el camino autocrático decidido por el madurismo, semejante a los métodos utilizados en Cuba, Nicaragua y Rusia para imponer un sistema que no admite disidencia, ni organización civil independiente y mucho menos la alternabilidad en el poder.

Estas recientes medidas sin precedentes en la Venezuela de los últimos 50 años, tienen su acelerador en la pérdida casi total de las bases sociales que durante los primeros 15 años de gobierno apoyaron al chavismo. Ese es un hecho conocido perfectamente por la cúpula que gobierna porque las encuestas son claras.

La pérdida de apoyo social no sólo se observa en los más importantes estudios de opinión; está a la vista también en los recorridos por todo el país de la líder de la Unidad, María Corina Machado, electa en primarias el pasado 22 de octubre. La población conectó con su mensaje de libertad y democracia en un momento en el que se encontraba desesperanzada y sin luces para una opción de cambio. Machado logró algo que en política es el sueño de muchos dirigentes que aspiran a llegar a la presidencia y es la conexión emocional a través de un mensaje y un objetivo que ven factible y que une a todos los sectores sociales.

Machado, al referirse a la persecución de su equipo, señaló que el madurismo puede alargar un poco más su presencia en el poder con medidas represivas; pero a su juicio ya el proceso de cambio hacia la democracia está en marcha: “El régimen por la fuerza y por las malas podrá retrasar la transición, pero no puede evitarla, esto ya está en proceso”, dijo.

Lo que arrojan los datos

La encuestadora Meganalisis en su más reciente estudio presentado en marzo refleja que la caída de Nicolás Maduro llegó a 7,4% en intención de voto, frente a 69,1% que registra María Corina Machado.

El estudio de Datincorp del 25 de febrero señala que el rechazo a la gestión de Maduro se ubica en 80%. En la intención de voto, en una confrontación con María Corina, le dan a la candidata de la Plataforma Unitaria 65% frente a 15% que obtendría el mandatario.

Otras encuestas recientes ratifican tanto el rechazo a la gestión de Maduro como la intención de votos a favor de María Corina. Francisco Bello, presidente de Pronóstico, ha reiterado que Machado vencería con gran ventaja en una contienda electoral: “ganaría por paliza” de acuerdo a sus encuestas.

Bello señaló que el país quiere que esta oportunidad de cambio no muera el 25 de marzo cuando se acaben las postulaciones o en abril cuanto termine el lapso de las sustituciones. “El 80% de los venezolanos no abandonan la ruta electoral, mantenerse de pie hasta el 28 de julio y ganar las elecciones, haciendo valer la inmensa mayoría por encima de las dificultades”, indicó.

La encuestadora Poder y Estrategia, del politólogo Ricardo Ríos, en un estudio que culminó el 5 de febrero registró que 75 % de los encuestados votaría por Machado y 15% lo haría por Maduro, mientras que 80% de quienes respaldaron a la candidata se manifestó dispuesto a apoyar a un eventual sustituto que ella apoye, en caso de no poder participar.

Un candidato nombrado por Machado tiene garantizado más de 50% de los votos, arrasando en el escenario electoral. La capacidad de endoso del voto es altísima, aseguró el analista.

Hablemos del 2023 con Datos” que aborda los resultados de la Encuesta Nacional de Percepción Social de los venezolanos (Equi Express N° 5, 6 y 7) de Equilibrium – Centro para el Desarrollo Económico- durante 2022 y 2023 en diversas áreas, en el punto correspondiente a las instituciones del país arrojó que las peores evaluadas por los encuestados fueron:  Consejos Comunales 51%; Policía 59%; Fuerzas Armadas 60%; tribunales 52%; CNE 65%; Gobierno Nacional 70%; Asamblea Nacional 67%; Partidos políticos 65%.

En la contraparte, los mejores evaluados son las empresas privadas, las universidades, la Iglesia católica y las ONG. Justamente las instituciones más atacadas desde el gobierno en estos 25 años.

Blandos y críticos

En el camino del declive se han desaparecido muchos dirigentes históricos de la “revolución” por diversos motivos. La larga lista también incluye a disidentes internos “execrados” o apartados del poder por haber llamado a “escuchar a las bases” y retomar algunos métodos democráticos. Sin embargo, se han mantenido dentro del chavismo al no ver con simpatía alguna opción opositora.

Son identificados como “chavismo blando” o “chavismo crítico” por analistas y estudios de opinión.

El estudio de marzo de la firma Delphos asegura que el tope máximo de apoyo con el que podrá contar el chavismo no supera el 30% de la población en el contexto electoral actual, en el cual 80% de la población considera necesario un cambio en Venezuela. Esto incluye a un sector importante del chavismo.

Este hecho también es conocido dentro del poder; de allí la reiterada consigna interna: “Traidores nunca”.

Como lo explicó Félix Seijas, director de Delphos, durante el foro “Escenarios Políticos Venezuela 2024”, ese 30% es lo máximo a lo que podría aspirar el madurismo en el actual contexto electoral.

Un punto muy importante de analizar en un estudio anterior, realizado por Delphos y el Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello, en octubre de 2023, es que 71,7% del “chavismo blando” quiere un cambio de gobierno. Es de recordar que en los estudios de 2022 ya se identificaba un cambio a lo interno cuando se registró que 41,3% del chavismo se declaraba “no madurista” y manifestó estar a favor de un cambio político.

¿Quiénes son los privilegiados?

En la actualidad, según las investigaciones sobre calidad de vida de la firma Datanálisis, sólo 2,9% de la población pertenece al estrato alto de la sociedad. En esa clase privilegiada han ingresado los nuevos empresarios y la cúpula beneficiada por sus vínculos a la política gubernamental.

La clase media tiende a desaparecer: se ubica en 21,2% y se identifica una clase media emergente estimada en 12%. El resto de la sociedad se compone de bajos excluidos 38%, y bajo con oportunidades 25,9%. Es decir, 64% de la población está en el estrato inferior que se podría calificar de pobreza extrema.

Uno de los puntos más complejos que señala Luis Vicente León, de Datanálisis, ocurre a la hora de ubicar a sectores de la clase media: ya no es posible identificarla por la zona donde vive y las condiciones de vida. “Ahora hay una nueva realidad”, dice. De allí que Datanálisis hizo una nueva estratificación del consumidor venezolano, teniendo en cuenta variables como acceso a divisas, situación de vivienda, medios de transporte, servicios médicos y seguro, consumo de alimentos fuera del hogar y acceso a bienes y servicios.

Esto refleja un desplazamiento de la clase media que ha perdido ingresos y consumido sus ahorros, aunque sigue viviendo en sectores identificados como de clase media alta.

Lo que viene

Maduro dijo recientemente que “la única salvación de la humanidad es el socialismo. Sólo en las manos del socialismo bolivariano podremos avanzar a una sociedad de iguales, justa, independiente y de un pueblo feliz”.

Los datos que se exponen de la realidad venezolana dicen todo lo contrario. No hay pueblo feliz, ni igualdad, ni justicia. El concepto “socialismo del siglo XXI” comienza a ser rechazado abiertamente en las comunidades mientras el discurso de libertades y democracia ha cobrado mayor fuerza en los sectores pobres del país desde la campaña liderada por Machado y la unidad opositora.

La destrucción económica ha obligado al gobierno a ir entregando las industrias estatizadas ahora quebradas por la corrupción a empresas internacionales como mecanismo para recibir ingresos, recuperar su estructura de poder, atender sus compromisos clientelares, encarar las elecciones, ante una eventual limitación en el alivio de sanciones de las empresas que ya tienen licencia para operar.

El concepto de cambio que se está imponiendo está vinculado a la democracia, la institucionalidad, el libre ejercicio de la política y el derecho a la libertad económica y no al socialismo de Maduro. Ese mensaje se ha estado construyendo como una fuerza organizada en todo el país.

Este viernes 22 María Corina Machado entregó el testigo a Corina Yoris, una mujer con altas credenciales académicas y quien jugó un papel relevante en el equipo que hizo posible el complejo proceso de elecciones primarias del pasado 22 de octubre. Todavía es pronto para saber si podrá o no continuar, según sea o no aceptada bajo los criterios nunca claros del CNE. Pero sea ella o no, hay una realidad inocultable: la muestran los números, se ve en la calle.

El Estímulo

 

Traducción »

Sobre María Corina Machado