Gustavo Coronel: Por qué el Chavismo/Madurismo no puede admitir el fracaso de su “revolución”

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Si  fueran honestos para admitirlo se quedarían ideológicamente desnudos

 La Venezuela Uruguay es hoy la Venezuela Haití

Durante unos 30 años, 1960 a 1990, Venezuela se pareció mucho a Uruguay en términos de sociedad y fisonomía política. En lo que va de siglo XXI Venezuela se ha ido pareciendo mucho más a Haití que a Uruguay, ver: Uruguay vs. VenezuelaHaití vs. Venezuela

La razón de este colapso es el tipo de régimen político que Venezuela ha tenido durante el siglo XXI, francamente dictatorial, presidido por ignorantes, asesinos y ladrones quienes han eliminado la alternancia en el poder en complicidad con  una fuerza armada traidora. Como ya sucedió en Haití con la fuerza armada como pandilla principal.

Programa de opinión – Gustavo Coronel – jueves 2024-03-14

Sin embargo, el Chavismo/Madurismo no puede admitir el fracaso de la “revolución” porque se quedarían ideológicamente desnudos.

La llegada a la presidencia de Hugo Chávez en 1999 representó un milagroso evento para una izquierda  venezolana que nunca había ido más allá de un 8-9% de apoyo popular en las elecciones de la Venezuela democrática. Le permitió a varios grupos de venezolanos hasta entonces esencialmente  marginados políticamente  sentirse, por primera vez,  parte del poder, incluyendo  (1),  una minoritaria pero influyente clase intelectual de raíces marxistas o religiosas tipo teología de la liberación  y (2), un grupo sorprendentemente grande de venezolanos de bajo nivel educativo,  acomplejados y resentidos contra  la clase media, a la que veían como quienes habían logrado obtener una desproporcionada cuota de la riqueza petrolera, a expensas de lo que le debía tocar a ellos.

Estos grupos vieron en Chávez un vehículo para lograr una revancha contra una clase media que, según ellos,  los había condenado a la pobreza. Sentían la necesidad de castigarlos aún más que  la de elevar su propia condición. Ese grotesco anhelo de nivelación hacia abajo fue  repetidamente expresado por Chávez y algunos de sus acólitos quienes decían que ser rico era malo y que  era peligroso convertir a las clases trabajadoras en clase media porque entonces se convertían en “escuálidos”, en enemigos. De allí que la llamada lucha de Chávez contra la pobreza consistiera en dádivas en efectivo (subsidios y bonos) y en especie (misiones, comida, “casas”), es decir, una repartición de peces pero no enseñar a pescar.

La repartición de peces duró mientras el ingreso petrolero lo permitió. Al disminuir los peces desaparecieron y el pueblo venezolano despertó de su breve sueño más pobre y más decepcionado que nunca, aún después de un diluvio de dólares petroleros del orden del millón de millones, $1.000.0000.0000.0000.

Pero el Chavismo/Madurismo carece de la honestidad necesaria para admitir su fracaso y rectificar su rumbo

Por años he esperado ver en el grupo de chavistas/maduristas alguna intención de autocrítica y de rectificación ante la inmensa tragedia generada durante las autocracias de Chávez y por Maduro. Porque las estadísticas no mienten. Venezuela ocupa los últimos lugares de la región en casi todos los aspectos de su vida social, económica y política.

Vaya usted a buscar en las páginas de APORREA o de los periódicos afiliados con el régimen algún destello de autocrítica y verá que lo existente es toda una mitología para tratar de culpar a otros por el desastre. No aceptan que Chávez expropió y arruinó las empresas expropiadas, o que repartió miles de millones de dólares entre sus amigos de todo el planeta, o de que arruinó a PDVSA transformándola en empresa social importadora de pollos podridos, o que armó una política social de limosnas  que Maduro ha acentuado hasta llegar a la infame caja de comida CLAP que hizo millonario al hampón llamado Alex Saab, o que endeudó al país de unos $ 100.000 millones de China y otros países para gastarlos en su loca aventura electoral, ya agonizante. No solo no aceptan que este desastre haya sido generado por las locuras  e ignorancia generado de Chávez sino que aun tratan de venderlo como líder maravilloso, haciendo un contraste con el aún más deplorable Maduro.  No admiten que Chávez fue quien lo impuso, ni que la mayoría de quienes estaban con Chávez ahora están con Maduro, que los miembros de la pandilla son esencialmente los mismos. Para explicar el desastre venezolano y proteger el nombre del  fallecido se niegan a aceptar que la ruina de Venezuela sea la obra combinada de Chávez y Maduro.

Lo inexplicable es que todavía veneren elogien la memoria del  ignorante narcisista que nos llevó a la ruina, embriagado de poder. Es que ven a Chávez como el último trajecito ideológico  que les queda, sin el cual quedarían totalmente desnudos en cuerpo y alma.

Muchos de ellos no han participado del saqueo de Venezuela y siguen tan desposeídos como siempre pero sienten la obligación de defender las pandillas ladronas, prisioneros de una mitología que, según ellos, los protege de la irrelevancia y el desierto ideológico.

 La extraña belleza de Clementina

Nunca conocí a Clementina pero la amo. El amor –  como dice la canción – es una emoción de múltiples esplendores, la cual  combina los más variados sentimientos de amistad, deseo físico, compasión, admiración y ternura.

Cuando escucho este vals de Aldemaro Romero, siento que de alguna manera  esa música compendia esas múltiples manifestaciones del amor. Es una música que hace pensar en la generosidad femenina, en mundos hechos de terciopelo.  Oigo este vals de Aldemaro Romero y lo considero uno de los cinco más bellos valses que he escuchado en mi vida, los cuales enumero a continuación:

 

 

 

 

Un ángel para el Nepal

En 1984 la abogada Olga Murray hizo un viaje a Nepal y visitó algunas aldeas. En las casas encontró una pobreza extrema y niños sin educación, sin juguetes, quienes – sin embargo – mostraban una gran alegría interior y un intenso deseo de aprender. Al verlos decidió dedicar el resto de su vida a promover la educación de esos niños de Nepal. Cuarenta años después Olga Murray acaba de fallecer, a sus 98 años, no sin antes haber fundado una organización que ha construido 17 clínicas de rehabilitación nutricional y una aldea educacional para niños llamada OLGAPURI. La organización fue líder del  movimiento que rescató unas 13000 jóvenes nepalesas entre 5 y 20 años  de la situación de esclavitud doméstica  llamada KAMLARI, en base a la cual los padres se ven obligados a vender a sus hijas por no poderlas mantener. El día de 2014 que – gracias a sus esfuerzos – el gobierno de Nepal decretó el fin de esta costumbre, hubo una gran marcha de las niñas y adolescentes liberadas y Olga marchó con ellas.

Una mujer con la fuerza heroica que da la compasión transformó positivamente el destino de miles de niños en Nepal.

Jugadores venezolanos en las grandes ligas: Un factor positivo para un país atribulado

Jugadores activos en béisbol de grandes ligas, 2023

Jugadores activos MLB 2023

Desde 1939, cuando Alejandro Carrasquel ingresó a los Senadores de Washington  cerca de 500  jugadores venezolanos han llegado a las Grandes Ligas con variado éxito.  Solamente uno, Luis Aparicio ha sido elegido para el Hall de la Fama, el honor máximo que puede recibirse en el béisbol. Varios otros aún activos o recientemente retirados son candidatos fuertes a seguir los pasos de Aparicio. Ese es el caso de Miguel Cabrera, quien tiene su lugar en Cooperstown asegurado y muy probablemente el caso de Ronald Acuña y José Altuve, quienes llevan una trayectoria brillante, la cual aún deberá corroborarse  con una similar actuación futura.

En Lista de jugadores de Grandes Ligas de Béisbol de Venezuela   pueden encontrarse los nombres e información básica sobre todos los jugadores venezolanos que han llegado a la gran carpa. Allí podrán verse los nombres de quienes han logrado múltiples designaciones para los juegos de estrellas, los lanzadores quienes han ganado el Cy Young, Félix Hernández y Johann Santana, quienes han ganado el título de bateo, incluyendo a Andrés Galarraga y Luis Arráez. Se cita a César Tovar, quien es uno de los dos jugadores en la historia del béisbol de grandes ligas en jugar las nueve posiciones en un solo partido. Se habla de la triple Corona ganada por Miguel Cabrera y se menciona Ronald Acuña seleccionado como el mejor jugador de las MLB en 2023.

Los logros de nuestros jugadores son desproporcionadamente altos en relación con su porcentaje de representación . Por ejemplo, Omar Vizquel es el mejor defensor en la historia de las ligas mayores en su posición de campo corto.

Miguel Cabrera, el inmortal

Cabrera tiene los siguientes records:

Junto a Hank Aaron y Willie Mays: más de 500 HR, más de 3000 hits y por encima de  .300 promedio de bateo

Junto a Hank Aaron y Albert Pujols: más de 500 HR, más de 3000 hits y más de 600 dobletes

Solamente él: más de 500 HR, más de 3000 hits, la triple corona y  dos veces  “jugador más valioso”

De manera que Cabrera ya es parte destacada  de un pequeño grupo de jugadores fuera de serie que ocupan un salón especial en el Hall de la Fama.

Una buena conducta ciudadana es parte importante del aporte que han hecho al país

Aunque se han visto lamentables casos de mala conducta ciudadana entre los jugadores latinoamericanos en las grandes ligas, incluyendo uno que otro venezolano, sobre todo en el campo de la violencia doméstica, la mayoría de los venezolanos en la gran carpa actúan de manera discreta y honorable. Trabajan duro y desean aprender. En el campo filantrópico han se han destacado por su interés en dar A Venezuela importantes aportes financieros para  promover proyectos deportivos y educativos. No he podido encontrar una lista detallada  de donaciones de jugadores venezolanos pero si he encontrado referencias específicas a la magnífica actuación filantrópica de jugadores como Melvin Mora, Andrés Galarraga, Eduardo Escobar (candidato al premio Roberto Clemente), Carlos Carrasco (Ganó el premio Roberto Clemente), Miguel Cabrera (candidato al premio Roberto Clemente), Miguel Rojas (candidato al premio Roberto Clemente), Salvador Pérez, José Altuve, y David Concepción. Estoy seguro que la lista es mucho más larga.

Estos y otros atletas que se han destacado en las Grandes Ligas  causan un impacto múltiple y beneficioso en nuestro país, no solo porque ponen en alto a Venezuela, en momentos difíciles para el gentilicio venezolano en el mundo debido a la diáspora desesperada a la cual han sido obligado, sino porque contribuyen generosamente  a mejorar la situación de los más desposeídos, al promover y financiar proyectos sociales en un país acosado por la pobreza y la desesperanza.

Es importante que estos buenos ciudadanos venezolanos sean debidamente apreciados por nosotros, no solo en base a sus proezas en el campo del deporte sino por la manera impecable como conducen sus vidas en el hogar y en beneficio de su país.

Mi Maracaibo inolvidable

Cuando terminé mi segundo año de estudios de geología en la universidad de Tulsa, en Oklahoma, la empresa que me había concedido una beca me invitó a pasar mis vacaciones de verano trabajando para ellos en sus oficinas de Maracaibo.

Llegué a Maracaibo en un vuelo de TACA en Junio 1953, en un DC 3 bamboleante sobre las corrientes de aire caliente de Falcón. Para quien había pasado su niñez y adolescencia en Los Teques, encontrarse con Maracaibo me hizo sentir como un astronauta llegando a una  estrella lejana, un mundo enteramente nuevo, nada parecido a la Venezuela que había conocido hasta entonces.

Fue, para mí, amor a primera vista. Los intensos colores, la luminosidad, las amplias avenidas muy limpias, los contrastes entre las zonas modernas y el antiguo y bullicioso centro, la presencia del lago y, sobre todo, aquella gente rara y maravillosa, llena de humor, ruidosa, alegre. Los hombres hablaban a gritos, abundaban en chistes, mostraban sus barrigas. Y las mujeres:  que bello caminaban, que piel, que ojos, y con cuanta abierta y sensual curiosidad miraban al forastero.  Me pareció llegar, repito, a un planeta exótico de olor a diésel y cerveza, de  maravillosos  colores en las casas, con sabores de plátano frito y carne asada.  Me cautivó el hablar, el peculiar acento y el uso de giros idiomáticos más cercanos al castellano antiguo que al español hablado en el centro venezolano. Las colonias de las empresas petroleras, con características de enclave cultural, con casas de arquitectura colonial a lo Borneo y clubes donde se tomaba “Shandy”  y se jugaba rugby reforzaron mi sensación de estar en un país lejano. La música me cautivó, no tanto la gaita que me pareció siempre muy ruidosa, como la elegante danza zuliana. Por ejemplo, ”Maracaibera”  o la emocionante “Maracaibo en la Noche”:

 

Como pude moverme con entera libertad entre esa Maracaibo de corte exótico y la Maracaibo “nativa”  logré  apreciar y disfrutar de las maravillas de cada una, quedé capturado por la fascinación de Maracaibo y  decidí que una vez graduado, ese sería el lugar donde regresaría a vivir.

Esos primera visita a Maracaibo fue apenas el preludio de una de las más felices etapas de mi vida, en Maracaibo. Allí regresé a iniciar mi vida de geólogo, allí encontré mi compañera de toda la vida, allí nacieron mis tres hijos, allí construimos nuestra primera casa con el dinero que ahorré en mis dos años de aventura indonesia. Allí hicimos un grupo de amistades con quienes siempre me sentí perfectamente cómodo y a quienes recuerdo con nostalgia.

Me hice maracucho por “naturalización”. Me encantaba ir al mercado de Santa Rosalía a regatear con los bullangeros y chistosos vendedores. La zona central de la ciudad, con la plaza Baralt y el mercado de la marina eran lugares fascinantes, llenos de vida, ruido y color. Las zonas modernas cercanas al hotel del Lago, Bella Vista y Cinco de Julio, con la terraza del hotel Detroit, en la cual me sentaba a tomar cerveza con los amigos. El calor de Maracaibo era la excusa para que los equipos de aire acondicionado funcionaran continuamente y a todo vapor, haciendo de la ciudad una de las más “frías” del  país.

Maracaibo era una fiesta,  en el hotel del lago, en los clubes Alianza, Comercio y Náutico, en los restaurantes como Mi Vaquita, en los cuales se consumía la mejor carne del país. En esos años, junto con otro geólogo, Aníbal Martínez, dimos los primeros pasos para fundar la Orquesta Sinfónica del Zulia, cuyo primer director fue, si recuerdo bien, Andrés Sandoval.

Era la Maracaibo anterior al puente y recuerdo las largas esperas en los muelles para ir de Maracaibo a la costa oriental del lago o para regresar a Maracaibo en los pequeños ferris, uno de ellos llamado “Cacique”, sol y sudor, ventas de tostones, el lago todavía sin verdín.

Esa Maracaibo que amé intensamente ya no existe. La de ahora podrá ser mejor o peor, no lo sé. De la gente amiga y familiares que aún viven allá escucho tristes historias de abandono y sufrimiento. Pero mi Maracaibo de los años 1950 y 1960 fue el sitio donde fui enteramente feliz. No sé si es por causa de mi felicidad personal  mientras viví allá  que recuerdo a Maracaibo con tanto amor  o si la amable fisonomía de la ciudad fue la que determinó mi felicidad personal. No lo sabré ya nunca, pero cuando cierro los ojos, me veo de nuevo en ella, junto a Marianela, la reina de carnaval que conquistó mi corazón, comiendo con ella y mis pequeños hijos en un restaurant abierto de Tierra Negra cuyo nombre he olvidado, en el cual pasaban películas para niños que me gustaban a mí hasta más que a ellos.

Adiós, amada Maracaibo que nunca volveré a ver, adiós mis queridos amigos y amigas de aquella maravillosa ciudad que ya no existe, adiós a la cerveza helada, al whisky de contrabando, a “Mi Vaquita”, a la Plaza Baralt y al Hotel del Lago.

Quién sabe, Maracibo en la noche, que relampagueas, si has encontrado refugio en algún rincón del universo y  podamos algún día, en otra dimensión,  regresar y revivir los maravillosos años en los cuales bailaba con Marianela, en el club ALIANZA. A pesar del tierrero!

 

Traducción »

Sobre María Corina Machado