Hemos dicho en reiteradas oportunidades acerca del carácter inconstitucional de las inhabilitaciones, y también hemos dicho que no por ello, dejan de existir o ser reales.
El gobierno lo hace porque puede, porque tiene a su disposición el control de todas las instituciones que le fueron regaladas por la abstención reiterada por quienes desde 2002 vienen cometiendo error tras error, sin arrepentimientos; sin tregua; sin humildad; con premeditación y alevosía esa equivocación colosal.
Dicen que Maduro es un Dictador feroz, y aspiran ser tratados como un coro de ángeles. Deben aclarar las cosas para saber cómo enfrentarlas.
Apenas el TSJ emitió su panfleto ratificando la inhabilitación de Machado y Capriles, María Corina reaccionó bien en las primeras de cambio, diciendo que nada la sacaría de la ruta electoral, cosa que le favorece. No obstante, luego de ello y suponemos que escuchando solo al ala extremista de su grupo, irrumpió con aquello de que: ¨yo recibí el mandato de casi 3 millones de venezolanos que ejercieron la soberanía popular,… No pueden hacer elecciones sin mí y esos millones de venezolanos que representamos¨.
Un poco más de 2 millones de ciudadanos, no 3 millones, no llegan al 10% de la población electoral; la plataforma unitaria no es la oposición, sino un sector importante de ella; hablar siempre en primera persona del singular, además de inelegante, es francamente lamentable. Y llegar a decir que ¨no pueden hacer elecciones sin mi¨ es no solo irreal, sino demostrativo de no saber donde está pisando. Humildad por favor.
Salieron desaforados a proponer de inmediato ayuda internacional para imponer más sanciones contra el país, cuya ¨eficacia política¨ rodó estrepitosamente por el piso en el pasado reciente, y volvieron con el ridículo ritornello de ¨solos no podemos¨. Pues bien, Maduro jugando pelota Caribe, les prometió el adelanto de las elecciones presidenciales, dejándoles la pelota en la mano.
Vista la realidad, hay que abrir una amplia discusión donde la señora Machado tiene una voz importante, para encontrar salidas a la crisis, en el entendido de que todos los factores son importantes para la decisión más sensata posible, pues se trata de buscar un programa de gobernabilidad mínimo aceptable por todos, y un candidato alterno que pueda ganar; cobrar; gobernar para todos y que garantice la paz, y no una guerra lamentable.
Hay que definir el objetivo claramente. Si queremos polarizar (donde el gobierno lleva la delantera) y trancar el juego, o si de verdad queremos derrotar con votos al gobierno y recuperar la democracia.
Posiciones extremistas solo encuentran respuestas soeces como la del Presidente de la AN, al decir: ¨olviden el lapso, gringos de mierda¨.
No deseamos extremismos de ningún lado, auspiciamos inteligencia; diálogo; negociación y entendimiento para resolver los problemas.
En artículos anteriores sugerimos la idea de que para este año 2024 la geopolítica cobraría fuerza, habida cuenta de las convulsiones bélicas en distintas partes del mundo.
Pues bien, es muy probable que por la imposibilidad de Estados Unidos y Europa de comprar petróleo y gas a Rusia, por las sanciones impuestas a raíz de la invasión a Ucrania, tengan la necesidad de acudir a un mercado seguro; cercano, y barato de esos recursos en Venezuela, en un negocio mutuamente satisfactorio. Lo asomamos como una posibilidad que está en el ambiente para ser tomado en cuenta y entender el contexto.
Todas las voces son importantes en esta circunstancia, pero nadie es dueño de la oposición. Hay que abrir oportunidades para entendernos y encontrar salidas a la crisis prolongada.
Llegó la hora de pensar con sentido de Estado, y no volver a equivocarnos. El objetivo tiene que ser la estabilidad democrática y la reinstitucionalización del país. Tenemos por delante el 2024, y también el 2025, año en el cual, hay que reformar el país con la nueva AN de manera consensuada con todas las fuerzas ahí representadas.
Claridad de objetivos.
@romanibarra

