Rafael Gallegos: Negociación o hiperinflación

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La confirmación de la inhabilitación de María Corina ha causado estupor en muchos gobiernos y personalidades internacionales. Han referido que con esas medidas queda ratificado que no habrá elecciones competitivas en Venezuela.

Por su parte, Estados Unidos amenaza seriamente con retornar las sanciones petroleras y gasíferas aliviadas en días pasados. La respuesta inicial del gobierno venezolano es acusar de injerencia a USA, plantear que están preparados para resistir, o simplemente decir frases impublicables.

El gobierno sabe que el retorno de las sanciones perjudicará notablemente a los venezolanos. Sin embargo, ha actuado como la madre desnaturalizada del pasaje bíblico de Salomón, que prefería mataran al hijo si no se quedaba con él. Intenta quedarse en el poder, aunque sea a costa de una Venezuela desvalijada.

Sabe el gobierno que el retorno de sanciones por la inhabilitación de María Corina disminuiría seriamente el flujo de divisas hacia Venezuela. Los 20.000 millones de dólares que esperan que ingresen este año a las arcas del estado, corren el riesgo de evaporarse en buena parte.  Lo que minimizaría la capacidad de controlar el alza del dólar, acelerando la devaluación e inflación, con serio riesgo de que esta se convierta en el remake de una película de terror que acabamos de vivir los venezolanos: hiperinflación. O sea, más hambre, menos servicios, mayor desvalijamiento nacional.

Sin embargo, el gobierno sabe que este escenario puede ser muy peligroso para la continuidad de la “revolución”. Impredecible. Por ello, a pesar de tanta bravuconada de sus voceros, se ha vuelto a sentar – sorpresivamente y por enésima vez- con los representantes del gobierno norteamericano en alguna isla del Caribe.

¿Qué conversarán? ¿Dirán que las bravuconadas las citaron fuera de contexto? ¿La eliminación de las sanciones personales para habilitar a María Corina? ¿Elecciones relativamente limpias sin María Corina?

Vaya usted a saber.

Está claro que el corazón de las negociaciones Venezuela – Estados Unidos es “sanciones por democracia”. Estados Unidos elimina sanciones y Miraflores permite democracia.

Lo demás es… lo que estamos viviendo: un gobierno que nadie quiere y que con toda seguridad perderá unas elecciones hasta viciadas, incapacidad de captar inversiones, instituciones desmanteladas… seguir en el último vagón del tren.

Es imperativo romper este panorama de inversiones escuálidas que apenas provocan suaves rebotes y no el vertiginoso crecimiento que requiere Venezuela para salir de este atolladero.

Lo que sucede es que el gobierno sabe que, si democratizan y permiten unas elecciones competitivas, deben hacer sus maletas. Y con María Corina ni es cuento…

Saben leer esas encuestas que hablan de más del 80% que quiere un cambio. He ahí su dilema.

Petróleo y sanciones

Pdvsa ha mejorado en algunos renglones. Hay importantes esfuerzos en el área del gas, conducentes a exportar gas licuado en los próximos años. Somos la séptima reserva mundial de gas y los geólogos dicen que si exploramos podemos ser la cuarta. Si exploráramos…

Por otra parte, el prometido millón de barriles diarios luce irreal. Las cuentas, no dan. Para subir la producción hasta ese nivel se requieren decenas de taladros para perforar, completar los pozos y ponerlos a producir. Y por lo que se observa, no llegan a cinco.

Y para llegar a niveles acordes con nuestra potencialidad petrolera y gasífera – por lo menos tres millones de barriles y siete mil millones de pies cúbicos de gas – se requieren más de cien taladros, que significan miles y miles de millones de dólares, que no están dispuestos a venir a Venezuela mientras no haya separación de poderes, institucionalidad y todos esos componentes de la democracia, que les generen confianza y les garanticen el retorno de sus capitales.

El próximo boom petrolero

Perdimos la oportunidad de aprovechar el largo boom petrolero que se presentó en la época de Chávez. En lugar de desarrollar al país a partir de ese recurso, exacerbaron el consumo mientras se destruía la economía a punta de expropiaciones, invasiones a las haciendas, destrucción de Pdvsa y de las empresas eléctricas, de hierro, de aluminio…

Hubo un año de 48.000 millones de dólares en importaciones. ¿Recuerda cuando regalaban 3 o 4.000 dólares para que la gente viajara al exterior? Al final, la economía se redujo hasta la cuarta parte. ¿Qué tal?

A Pdvsa la destruyó la “revolución”. No las sanciones. Y de paso, su destrucción devino en este desvalijamiento nacional.

El próximo boom petrolero no vendrá de afuera, ni de alguna guerra, ni del estornudo de un jeque árabe. Será un boom petrolero interno, basado en la confianza, leyes adecuadas, gobiernos asertivos. Será producto de la fuerza creadora de los venezolanos. Basado en nuestra capacidad para rescatar la industria petrolera… y al país.

Claro, luego de un cambio político.

Y el cambio político depende de usted, de mí y de su vecino. De participar en el diseño de la nueva Venezuela y salir todos a votar el día de las presidenciales. Todos.  Sin excusas ni depres, ni frases como “estoy decepcionado” … Somos más, mucho más, y tenemos razón. ¿Entonces?

Si no se negocia, volverá la hiperinflación con sus infinitos bemoles. ¿Es mucho pedir luego de esta Boda de Plata de la “revolución,” donde no hay nada que celebrar, un Acuerdo Venezuela – Estados Unidos? ¿Que Venezuela inicie- por fin – la transición?

Los venezolanos la pedimos a gritos. ¡Ya está bueno! Pilas y guáramo son nuestras primeras necesidades.

 

Traducción »

Sobre María Corina Machado