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Román Ibarra: El TSJ y la ruta electoral

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Está corriendo en todos los canales informativos la decisión del Tribunal Supremo de Justicia, mediante la cual, declara sin lugar el recurso intentado por María Corina Machado, y ratifica su inhabilitación para el ejercicio de cargos públicos por 15 años.

Es mucho lo que se puede decir de esta actuación del TSJ, gobernado a su antojo por el oficialismo, como consecuencia de la abstención recurrente promovida desde 2005, y el regalo institucional ofrecido en bandeja de plata, primero a Chávez, y luego a Maduro, como es ampliamente conocido.

Es absolutamente injusto; inconstitucional, y brutal lo acontecido, pero no podía esperarse nada distinto de un gobierno de corte autoritario, y dueño de todo el entramado institucional del país, que se aprovecha de la conducta necia; engreída, y antipolítica de sus adversarios de la oposición.

Cuánto más tiene que ocurrir para que se le abra, aunque sea un poco, el cerebro a quienes han venido dirigiendo la política de la oposición en estos 25 años de gobiernos ininterrumpidos de Chávez y Maduro?

Es lamentable la sentencia, pero esto se veía venir, y no por ser casi un panfleto partidista, según se desprende de su texto, deja de ser real, lo cual, obliga a advertir otra vez, acerca de la necesidad de pisar con firmeza la tierra, y administrar la realidad con criterio de grandeza, usando la inteligencia política. No es este el único abuso en que incurrirá el gobierno en este largo año que apenas comienza, y ya muestra el rostro más oscuro del abuso y el ventajismo político.

Por fortuna, las primeras reacciones de los afectados, María Corina Machado, pero también Henrique Capriles, son positivas en el sentido de que así como denuncian el atropello del que son víctimas, también –por fin- ratifican la necesidad de transitar la ruta electoral de la que nunca debieron salirse.

Resulta sorprendente que el gobierno actuara tan rápido para despachar este asunto, aunque algunos y me cuento entre ellos, pensamos que lo haría igual, pero en medio de una campaña electoral ya avanzada, hacia septiembre u octubre para dejar a todos maltrechos y con poco margen de maniobra.

Con esta posición adelantada hace daño, pero también abre la puerta para que –con tiempo- se analice lo que debe hacerse para enfrentar una campaña electoral llena de obstáculos por doquier.

Hemos dicho hasta la saciedad que se debe abrir una amplia discusión acerca de la necesidad de construir un plan mínimo de gobernabilidad que todos podamos acompañar; una candidatura de consenso de amplia respetabilidad, y reconocimiento nacional e internacional; que se comunique y entienda con todos los factores, y también con el gobierno para garantizar la coexistencia, y la transición.

No cualquiera puede ser candidato para enfrentar unas elecciones que hay que ganar por amplio margen, y en caso de ganar, deberá gobernar con esas instituciones que hoy controla el gobierno de Maduro (TSJ; FANB; AN; CNE; CGR; FGR; DP; 19 Gobernaciones, y más de 200 Alcaldías). Hay que ganar; cobrar, y gobernar en paz. Prepararse para el futuro inmediato que impone el 2025, y en una nueva Asamblea Nacional, producir –también por consenso- los cambios político-institucionales necesarios para garantizar la gobernabilidad, y estabilidad del sistema político.

Reformar la Constitución y volver a la Bicameralidad; la representación proporcional de las minorías; eliminar para siempre la reelección presidencial; el RR; la Constituyente; profundizar la descentralización y dar el poder real a Gobernadores y Alcaldes conforme a la Ley; garantizar la autonomía e independencia del Poder Judicial, recuperar los servicios esenciales para la vida ciudadana con dignidad; la salud; el empleo y el salario; mejorar la profesionalización de la FANB, y demás cuerpos de seguridad del Estado.

Está a la mano la experiencia impuesta en Chile para ganar y garantizar la gobernabilidad. ¡Hay que desterrar el odio y entendernos para garantizar la Paz!

@romanibarra

 

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