¿Cuáles son los roles principales, principalísimos, de la educación formalizada institucionalmente en el sistema educativo escolar? Es parte de los interrogantes que hay plantearse a la hora de dibujar el futuro de un país como el nuestro. De construir la alternativa a este padecimiento. De ponerse en el vamos para hacer verdad palpable la Alternativa Educativa que capte la atención de las mayorías y tenga utilidad para gobernar democráticamente a un país hundido en las tinieblas del autoritarismo más procaz, acompañado de la escandalosa ineficiencia de quienes no saben, ni quieren, hacer poco o nada distinto al gobernar para seguir gobernando.
Dejando de lado la sublimación del papel de la educación en el discurso demagógico, optimistamente ingenuo, esa educación que hay que organizar escrupulosamente y renovar permanentemente para que sea incluyente y de calidad, tal cual pauta el texto constitucional de 1999. Entre otros papeles tan importantes como los que relatamos a continuación, pragmáticamente y en perspectiva de Estado, sostenemos que debería tener utilidad para:
1. Facilitar la formación de los conocimientos, habilidades, destrezas actitudes, competencias y valores imprescindibles para el mejoramiento propio y colectivo de la cultura del cambio necesario para el bienestar colectivo. Cambio de progreso por intermedio del currículum colectiva y profesionalmente sancionado, respetuoso de las alteraciones tecnológicas que necesita un país para competir decentemente en un mundo de ventajas comparativas y competitivas asociadas al avance tecnológico.
2. Garantizar la cohesión social mediante una educación ciudadana que haga posible la comunidad, respetuosa de las diferencias individuales, las que hay que reconocer y hasta alentar en muchos casos; lo que hace sumamente compleja y costosa el tipo de educación que necesita una sociedad democrática como la que quisiéramos tener, pues de algún modo se trata de favorecer la personalización socializadora de la educación. Lo que hace imperativo explorar vías de ampliación del financiamiento educativo distintas a la puramente estatal, sobre todo en el caso de la educación oficial mayoritaria.
3. Mejorar la posibilidad de control democrático de la población por la circulación de la comunicación de doble vía que lo facilita y porque alcanza a la mayor cantidad de personas a la que llega actividad social-cultural alguna. Tiene que ser mejor la educación formal que aquellas formas pedagógicas que estimulan la convivencia religiosa y de clase social, favoreciendo la honestidad y probidad de la conducta humana y de la organización social. Hay que propiciar la laicidad eficiente y respetuosa de las diferencias de las instituciones educativas.
4. Estimular el cambio sociopolítico necesario en el siglo XXI. La educación formalizada institucionalmente, sigue siendo, pese al achicamiento de nuestro Sistema Educativo Escolar ocurrido desde el 2007, la actividad que mueve a mayor cantidad de venezolanos. Tanto espiritual como físicamente por la enormidad de su peso demográfico, el mayor de todos los que aporta la vida organizada del país. El sistema educativo escolar venezolano acrisola los mejores y necesarios anhelos de ascenso social y cultural del pueblo. También suele ser la principal fuente de empleo del país, y eso es mucha gente, más que la ocupada por cualquier otra actividad de servicio público. Emplea la educación mucha más gente formada que ninguna otra, pese a la precariedad de las condiciones de trabajo que hoy reinan en ella. Es también la inversión y el gasto público en educación la mejor forma, junto a salud, para democratizar el gasto y la inversión pública, reanimadores del consumo público necesario para la activación de la producción nacional. Inversión y gasto en educación oficial apreciablemente más bajos que otros en la generación de inflación.
Eso no es todo lo que puede hacer el tipo de educación necesaria, al considerar su utilidad para el bienestar individual y colectivo, hay mucho más respecto a sus funciones posibles dentro del cambio social que tenemos que lograr. Hay muchas más que suelen ser el meollo del discurso pedagógico que organizamos en esta memoria bajo la idea de Cultura Pedagógica Venezolana. Sobre todo de aquellas de naturaleza parecida a la política y la religión, donde domina la buena voluntad esperanzadora que hay que proyectar. Eso sí, sin olvidar el hecho contable de que la educación socialmente necesaria, es una actividad terrenal, que no pertenece únicamente a la cultura de los buenos deseos para esta vida como si se tratara de preparación gloriosa para la vida en el más allá.
Revista: 980 Memoria Educativa Venezolana, paso a paso

