Pedro Morales: Carta a la Comunidad

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Una narrativa alternativa ante un mundo de conflicto y violencia.

Estimada comunidad,

Espero que esta tentativa de epístola les encuentre en buen estado de salud, armonía y en paz espiritual. Me dirijo a ustedes con el propósito de compartir una narrativa en torno a “María, madre y mediadora: inspiración para una vida de fe y amor”, que contrasta la realidad del mundo, caracterizada por mensajes de conflicto y violencia, críticas y juicios infundados, con una visión diferente basada en la devoción a la Santísima Virgen María.

En un mundo donde a menudo se priorizan los mensajes de discordia y división, la devoción a la Santísima Virgen María invita a encontrar la paz, la unidad y la reconciliación en su amor maternal. María, como Madre de Dios, muestra el camino de la compasión, la reconciliación y el perdón, enseñando a superar las barreras que nos separan y a buscar la armonía y el entendimiento mutuo. Su ejemplo inspira a cultivar la comprensión, la empatía y a reconocer la dignidad y el valor de cada persona, sin importar su origen, religión o circunstancias.

María recuerda la importancia de la paz y la justicia, promoviendo soluciones pacíficas y la no violencia en medio de la discordia, ofreciendo así una narrativa alternativa basada en el amor, la compasión y la paz. La verdadera devoción a la Santísima Virgen se caracteriza por ser interior, tierna, santa, constante y desinteresada. Esta devoción debe surgir del corazón y del espíritu, naciendo del profundo amor y estima que tenemos hacia Ella, reconociendo sus grandezas y sus virtudes.

Debemos recurrir a la Santísima Virgen en todas nuestras necesidades, tanto materiales como espirituales, con sencillez, confianza y ternura, evitando el pecado y cultivando sus virtudes. Esta devoción nos fortalece en el bien, nos libera de la inconstancia y nos impulsa a servirla desinteresadamente.

La Santísima Virgen María como Madre de Dios ocupa un lugar especial en nuestros corazones y en nuestras vidas de fe. Reconocemos su papel único y sagrado en la historia de la salvación, como madre de Jesús, quien es Dios encarnado. Su vida y su respuesta al plan de Dios la convierten en un modelo perfecto de fe, obediencia y humildad. Creemos en su intercesión ante Dios en nombre de los creyentes, confiando en su papel como mediadora y defensora. Además, admiramos su cooperación especial en la obra de la redención llevada a cabo por Jesús.

Permítanme compartir con ustedes algunos testimonios conmovedores que ilustran el impacto de la devoción a la Santísima Virgen María en la vida de las personas. En medio de situaciones difíciles, como enfermedades graves, la devoción a María ha brindado consuelo y fortaleza a aquellos que han depositado su confianza en su intercesión. Por ejemplo, conocí a una persona que, enfrentando una enfermedad terminal, encontró paz y esperanza a través de su devoción a María. A medida que rezaba y confiaba en la intercesión de la Santísima Virgen, experimentó una profunda renovación espiritual y una mayor capacidad para enfrentar los desafíos con valentía y serenidad.

Además, la devoción a la Santísima Virgen María ha demostrado su poder para unir a las personas y promover la reconciliación. Por ejemplo, en una comunidad dividida por conflictos y tensiones, la devoción a María ha servido como un puente de entendimiento y amor. Personas que antes estaban separadas por diferencias irreconciliables encontraron en la devoción mariana un llamado a la compasión, la reconciliación y el perdón mutuo.

La confianza en la intercesión de María también ha dado lugar a testimonios de milagros y respuestas a las oraciones. Personas que han recurrido a la devoción a la Santísima Virgen han experimentado la sanación física, emocional y espiritual. Estos testimonios son un recordatorio del amor y la misericordia de María, y de su capacidad para interceder por nosotros ante Dios.

Finalmente, en esta época especial del año en la que nos encontramos previos a los días de Navidad, les deseo que experimenten la presencia de la Santísima Virgen María de una manera aún más cercana. Que su amor maternal los envuelva y les brinde paz y alegría en esta temporada navideña. Que su intercesión ante Dios les conceda las bendiciones que necesitan y les permita vivir la Navidad con un corazón lleno de fe y gratitud.

Que la devoción a la Santísima Virgen María, como fuente de paz, unidad y reconciliación, se arraigue en nuestros corazones. Que su ejemplo de amor maternal nos inspire a cultivar valores como la compasión, la empatía y el perdón mutuo, para superar las divisiones y conflictos que nos rodean. Que encontremos consuelo y fortaleza en su intercesión en los momentos difíciles, y que su presencia nos guíe hacia una vida llena de generosidad, amor y fe.

En estos días de Navidad y en el nuevo año que se acerca, que la Santísima Virgen María nos acompañe en cada paso de nuestro camino. Que su amor y su intercesión nos llenen de paz y alegría en todo momento. Que encontremos en ella una fuente de esperanza y reconciliación, y que su devoción transforme nuestras vidas y nos inspire a vivir en armonía con los demás. Salud y armonía con Dios, la Virgen y el prójimo son mis deseos.

El nacimiento de la esperanza (poema):

Aconteció en aquellos días, en un mundo lleno de expectativas y cambios, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, el poderoso emperador.

Este edicto exigía que cada persona fuese empadronada, un acto que cambiaría el rumbo de muchas vidas. En medio de esta realidad tumultuosa, se encontraba una joven pareja llamada José y María.

José, un humilde carpintero, y María, una mujer de espíritu dulce y amoroso, estaban comprometidos y esperaban con ilusión la llegada de su hijo.

El viaje desde Nazaret hasta Belén, la ciudad de David, no solo fue físicamente agotador, sino también emocionalmente desafiante.

José y María atravesaron caminos empinados y polvorientos, enfrentando el cansancio y las incertidumbres del camino. Sin embargo, en medio de las dificultades, su amor y fe los mantenían fuertes y esperanzados.

Finalmente, llegaron a Belén, una ciudad llena de vida y encanto. Las calles estaban llenas de colores vibrantes y sonidos alegres. Los mercados estaban abarrotados de gente, cada uno buscando cumplir con su deber cívico.

José y María, con expectativa en sus corazones, se dirigieron hacia la ciudad de David. En el aire flotaba una sensación de anticipación y misterio. Las estrellas brillaban intensamente en el cielo, como si anunciaran la llegada de algo o alguien extraordinario.

José y María se dieron cuenta de que estaban siendo parte de algo más grande que ellos mismos, algo que cambiaría el curso de la historia. A medida que se acercaban al momento del empadronamiento, María comenzó a sentir los primeros signos del nacimiento inminente de su hijo.

El corazón de José se llenó de preocupación y cuidado mientras buscaba desesperadamente un lugar seguro y adecuado para que María diera a luz.

Ante tal desafío de no encontrar lugar en el mesón (hospedaje), su determinación no se desvaneció y buscaron refugio en un humilde establo, donde el aroma a tierra y paja llenaba el aire.

En medio de la oscuridad de la noche, María, llena de gracia y valentía, dio a luz a su hijo primogénito. La tenue luz de la luna se filtraba a través de las rendijas del establo, iluminando su rostro radiante mientras acunaba al recién nacido en sus brazos.

José, con su mirada llena de amor y protección, preparó con ternura un lecho improvisado con paja fresca en un pesebre de madera desgastada. Cuidadosamente, envolvió al bebé en pañales y lo colocó con suavidad en el pesebre, como un gesto de humildad y entrega.

Mientras tanto, en los campos cercanos, los pastores velaban sus rebaños bajo un cielo estrellado. El viento susurraba melodías suaves y los animales compartían su compañía fiel.

En medio de la tranquilidad de la noche, un resplandor celestial iluminó el horizonte. Un ángel del Señor descendió con gracia, su presencia envuelta en una luz divina.

Su voz resonó con dulzura y poder, anunciando la bendita noticia del nacimiento del Salvador en Belén. Los pastores, cautivados por la majestuosidad del ángel, escucharon atentamente cada palabra, sintiendo una mezcla de asombro y alegría en sus corazones.

De repente, el cielo se llenó de una multitud de ángeles, cuyas voces se entrelazaron en un coro celestial. El sonido resonó en los campos, llenando el aire con una melodía celestial y un mensaje de esperanza.

Los pastores, abrumados por la gloria divina, se arrodillaron en reverencia y gratitud. Guiados por la luz de la estrella más brillante en el firmamento, los pastores se dirigieron a Belén con una mezcla de emoción y anticipación.

Sus pasos resonaban en el silencio de la noche, cada uno llevando en su corazón la promesa de un encuentro transformador. Al llegar al establo, los pastores se encontraron con José, María y el niño Jesús. Sus ojos se llenaron de lágrimas de gozo al contemplar al Salvador del mundo, envuelto en la calidez del pesebre.

Con palabras de reverencia y amor, compartieron con la sagrada familia el mensaje de los ángeles y el impacto que había tenido en sus vidas.

En ese momento, el establo pareció llenarse de una paz indescriptible, como si el tiempo se detuviera ante la presencia divina. El amor y la esperanza florecieron en el corazón de cada persona presente, dejando una huella eterna en sus vidas.

¡Al final el Inmaculado Corazón de la Virgen María triunfará!

P.D. Se invita a presenciar Salve María Auxiliadora, economía de la salvación y la felicidad verdader: Domingo 24-12-2023. Canal 21. Táchira. Horario: 9:00 a. m., 3:00 y 8:00 p. m.

Fuente: “Perspectiva Económica y Académica Contemporánea”. UNET. Años: 2018 a 2023.      Pedro Morales. Postulante a Rector de la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET) pedromoralesrodriguez@gmail.com  @tipsaldia. WhatsApp: +584168735028

 

Traducción »

Sobre María Corina Machado