Tía Oly, gracias por compartirlo.
Yo lo siento distinto, a lo mejor por cómo me dice mi cuñada -Es que tú estás viviendo como un gitano, de aquí a allá Alfredo, desde que eras un carajito.
A lo mejor es verdad y eso me ayuda a adaptarme más rápido o a lo mejor soy un desadaptado crónico. Pero lo cierto es que siempre y en Todo Lugar, hay Algo que no puedo dejar de ser, y es ser venezolano y sobre todo, caraqueño. Además, que hay un lazo de titanio que me mantiene anclado a lo venezolano, que es el cuatro y por eso, a dónde vaya, me puede faltar todo, pero nunca la Biblia ni mi cuatro. Y cuando siento el sonido del cuatro en un vals, un merengue caraqueño, un fulía o una malagueña, me digo ¡Esto es lo que yo soy!, y entonces ando por ahí mostrándole a la gente lo que soy y lo que sentimos y cómo sentimos los venezolanos. Lo curioso es que la mayoría de los venezolanos, es en el exilio que han venido a descubrir los milagros de nuestros sonidos, sabores y sensibilidades. Claro, hay unos muy locos que repiten esa pendejada de “Somos el mejor país del mundo”. No sé en qué somos los mejores. Me contento con ser Venezuela, conocernos, descubrirnos y después ocuparnos de al menos ser una gente normal.
Somos 7 millones fuera y el resto dentro de Venezuela. Dos masas heróicas, luchando contra una banda de los peores criminales que se hayan visto, porque la única y verdadera motivación que han tenido ellos, ha sido robarse unos reales. Son unos cobradores de peaje apostados en lo oscuro de una escalera que sube al barrio. Eso son y han sido siempre y no pueden ser más, esos carajos. Pero a diferencia de otras naciones “más avanzadas” a Venezuela no le han logrado quebrar la fibra espiritual y ética que hay en cada familia venezolana.
En Chile una maestra me decía -Los mejores alumnos son los venezolanos, porque UDS. cuidan de sus niños, y aquí en EE.UU. veo cómo a fuerza de trabajo y dedicación, los venezolanos avanzamos y vamos dejando una huella.
Yo agarro mi cuatro y canto un aguinaldo, o cocino una hallaca, o me como un tequeño o una cachapa en el food truck de un pana, y lo que pienso es que a estos tipos el tiro les salió por la culata porque ahora ya Venezuela no limita con el Mar Caribe, ni con Colombia o Brasil, ahora limitamos con la luna, con las galaxias, con El Cielo Azul, porque Venezuela está en todas partes, con algunos venezolanos jodiendo y avergonzándonos es verdad, pero con una mayoría mostrando que este exilio nos ha obligado a ser un país más que nunca, y que basta con decir Cam Bur Pin Tón, para que cualquier dictadorzuelo y su banda de mamarrachos, no les quede otro remedio que refugiarse en sus madrigueras mientras se les pudren en las manos las toneladas de dólares que se robaron.

