Neuro Villalobos: Liberación para avanzar

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Ya el mundo ha advertido la lengua bífida que sale de la boca de nuestros gobernantes impertinentes y falsos. Es necesario que los venezolanos nos hagamos refractarios al engaño seductor y a la mentira patológica. Neuro J. Villalobos Rincón.

He estado pensando y reflexionando sobre los graves problemas que aquejan al país y sobre lo que podemos hacer los venezolanos el día “D”+1, es decir, el día después de salir de este régimen de terror, de atraso y embustero, con el sector militar cuyo mundo forma parte de la gran tragedia que vivimos. En un país donde la oficialidad ya no se preocupa por mandar divisiones ni batallones sino por meterse en los negocios sin importar si son lícitos o no. Que no cuenta cañones ni fusiles para defender la patria, sino las pacas de dinero mal habido y le da igual si los gobernantes se burlan de su pueblo, no sólo es el colmo de la desfachatez sino una demostración más de lo extenso y profundo de la descomposición moral que corroe el alma nacional.

La burla oficial frente al reclamo de su incompetencia por los ciudadanos forma parte de esa gran tragedia nacional ya que pareciera que los militares están de acuerdo con ella. Pero no debemos dejarle todo a Dios y encomendarnos a él. Napoleón Bonaparte decía en su época que no hay sino dos poderes en el mundo: el sable y el espíritu, pero, que a la larga el sable siempre es vencido por el espíritu. Podemos estar de acuerdo o no con la afirmación de Napoleón, pero si creo que para ello es necesario que el espíritu de la unidad alcance al mundo militar para que los militares institucionales, activos y retirados, nos ayuden a adecentar su sector, convencidos de que no forman un mundo aparte.

La actitud política madura es la que busca acuerdos con todos los demás. Es la organización y coordinación entre muchos para acometer las acciones que favorezcan a muchos, tal como dice Savater “aunque uno crea tener buenas razones, debe estar dispuesto a escuchar las de los otros sin encerrarse a ultranza en las propias, porque lo contrario lleva a la tragedia o a la locura”.

Los militares, igual que la dirigencia política, deben tener claro que la gente aspira a opinar, participar e influir sobre las decisiones que los afectan La mayoría, no nos cansamos de repetirlo, reclama la refundación del orden democrático sobre la base del desarrollo de las instituciones, entre las cuales la militar es fundamental por razones obvias; aspira al rescate de los valores, la unidad, la reconciliación y el establecimiento de otro modelo de relaciones sociales basado en la igualdad de oportunidades, la no discriminación y la inclusión participativa, no a la imposición de un régimen, legislación y autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticas y que menoscabe los derechos humanos, como reza el artículo 350 de nuestra Constitución Nacional vigente, ya que ella misma nos obliga a “colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia” como señala su artículo 333.

El sector militar igual que la dirigencia opositora deben analizar cuidadosamente las exigencias y demandas de la sociedad venezolana las cuales están fundamentadas en valores que nos identifican como sociedad civilizada que aspira insertarse en la sociedad del conocimiento consciente del esfuerzo que ello implica. En ese sentido, una abrumadora mayoría quiere recuperar el orden, es decir, el respeto al Estado de Derecho, la vigencia de las leyes, el funcionamiento responsable de las instituciones y a un trato con equidad que se traduzca en garantizar la igualdad de oportunidades para todos.

Un comportamiento ético dirigido a rescatar los valores y principios de nuestra cultura nacional y de la cultura universal que nos atañen. Capacidades gerenciales que hagan más eficiente el funcionamiento de la administración pública para trabajar juntos por el país. Por esas y otras razones más el llamado a la unidad trasciende el sólo hecho de realizar unas elecciones primarias. Es la unidad para avanzar entre la bruma del conocimiento y posicionarnos en un mundo donde el desarrollo científico y tecnológico lo hace a gran velocidad. Estamos obligados a avanzar porque lo que nos empuja no es el pasado sino el futuro. Cómo nos señala Paulo Coelho: “Los profetas no conocen el futuro. Solamente transmiten las palabras que el Señor les inspira en el momento presente”. Los venezolanos hemos experimentado el roce de las alas de la tragedia por muchos años, es tiempo de liberación para avanzar y salir de las sombras que oscurecen nuestras vidas.

Nevillarin@gmail.com

 

Traducción »

Sobre María Corina Machado