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José Machillanda: Violencia política extrema… y desintegración social

 

El régimen militarista en usurpación apuesta frente a su ilegitimidad, pero sobretodo, el rechazo e indignación de la mayoría de los ciudadanos para motorizar su desintegración social potenciando la violencia armada por parte de bandas y grupos paramilitares que asechan, operan y conminan a masas de venezolanos creando un estado de tensión- desesperación social al extremo de intimidar y perseguir. El régimen acobardado activa y direcciona sus huestes armadas y sus uniformados para inventar éxitos y operaciones encubiertas. Estas fintas solo dejan claro el desequilibrio de un régimen ausente de la política, y abusador que sin sentido privilegia la violencia, cercana a la guerra para gobernar a una sociedad intimidada y perseguida.

¡El régimen socialista militarista no haya que hacerse! con el país político que lo confronta y rechaza no obstante su morisqueta militarista y el empleo de otras finta armada para declarar una “Operación de Escudriñamiento en toda la geografía nacional”. ¿A qué se refiere este sin sentido pareciera que en su Maniobra de Distracción con acciones armadas en todo el espacio geográfico del Estado Nación venezolano pudiera ratificar su presencia política. Obviamente acompañado de muchos políticas, delatores, chismosos, con el objeto de crear pánico, y seguir la desintegración del cuerpo social como política del régimen lograda a punta de pistola.

¡El régimen esta enloquecido! Nervioso por cuanto apartado de la política y abrazando su concepción golpista con procedimientos mafiosos, no obstante la revuelta y el resquebrajamiento interno pretende copar espacios políticos confundidos con información armada, difusa, mentiras insostenibles en donde se aprecian hordas , grupos paramilitares , movimientos de equipos marinos, atemorizando a los vecinos y en muchos casos aniquilando a laboriosos venezolanos de barrios que se sienten asustados y reprimidos , cercanos a la “desintegración social”. De esta manera el régimen trata de garantizarse, reforzado con su guerra psicológica, su primacía como supuesto gobierno que no reconoce el 87% de demócratas que se niegan además del proceso de desintegración del régimen.

Desintegrar la masa democrática es olvidarse del gen democrático del venezolano, con lo cual se equivoca el régimen, por cuanto no entiende el valor democrático del venezolano y todavía supone que puede amedrentarlo con mafias criminales, distantes de la política. Subestima el régimen el gen democrático del 87% de los venezolanos, no entienden la fuerza social, la estructura organizativa y la decisión democrática de la mayoría de la ciudadanía. Es esa mayoría la que entrompara al régimen militarizado acobardado, que se niega al Ambiente Político Real ,en el cual el venezolano ha demostrado que no le teme a las operaciones de escudriñamiento nacional, ni a su guerra psicológica y ni a sus interminables amenazas. El 87% de los demócratas confía en la política pero sobretodo en la democracia que como pivote político ideológico refuerza la ética ciudadana y promueve la acción política frente a la pretensión del proceso perverso de la desintegración social.

El régimen socialista militarista, con sus maniobras armadas y policiales intenta la desintegración social, todo esto dominado por su ideología de atraso soportada por supranacionalismos y el refuerzo de otros Estados comunistas, lo cual no asusta a los demócratas. Los demócratas y las democracias del continente americano están en cuenta de lo que pretende el comunismo cubano en Venezuela. Y en tal sentido, la República y los demócratas están atentos a todas las fintas y maniobras instrumentadas por el marxismo militarista para procurar acorralar Y disminuir la capacidad de resistencia e imponer la fractura social mediante maniobras, confusión y acciones absurdas distantes de la política asertiva y certera agobiante para un gobierno.

Los venezolanos demócratas en un 87% están y seguirán siendo responsables por la defensa de la democracia, y como país y sociedad única, histórica y política, están prestos y dispuestos hacer la política para llegar a la paz. En consecuencia, la propaganda masiva, perversa e interesada del régimen tendrá respuesta, su locura armada y su propaganda no lograran sus objetivos. La sociedad democrática venezolana tiene la prospectiva cierta frente a un régimen que esta aniquilado en su interior, desestructurado por falta de recursos que en su desespero está dispuesto a construir maniobras que exponencia la propaganda para desviar y atemorizar a una sociedad que tiene la firme decisión e invariable conducta de regresar a la “Democracia Real” haciendo política y rechazando el sin sentido de una mafia asustada que se sabe comprometida desde hace mucho tiempo ,donde su precio está establecido en dólares.

 

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