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Leila Guerriero: Una casa en llamas

  No pasa nada. Nada de enorme gravedad, nada como no poder pagar las cuentas, nada…

Leila Guerriero: Dolor de ausencia

  Entonces la levanté. Con la mano derecha la levanté de la camilla y me puse…

Leila Guerriero: Struwwelpeter

  Uno de mis parientes más jóvenes viene a cenar a casa. Se concentra en el…

Leila Guerriero: Dialecto inventado

  Días atrás, en el supermercado que está a la vuelta de mi casa, en Buenos…

Leila Guerriero: La fuerza del cine

  Ir al cine con mi madre era peligroso. Si la película no le gustaba, la…

Leila Guerriero: Exclusión

  Mi padre ayudaba con alimentos a tres hermanos viejos que vivían en una casa en…

Leila Guerriero: Amor y desamor

  Leí un libro fabuloso, todavía inédito, donde el autor describe con virtud eso que llamamos…

Leila Guerriero: “Hormonófobos” arrepentidos

  En noviembre de 2025, el Departamento de Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS) anunció que…

Leila Guerriero: No bombardeen Buenos Aires

  Tuve una pesadilla. Soñé que, dentro de algunos años, el Agente Naranja, presidente superpoderoso, belicista…

Leila Guerriero: En la espera

  Era un fruto imposible, un animal extinto. Estaba en la sala de embarque de un…

Leila Guerriero: Estado de gracia

  Me desperté y, poco más tarde, el mundo era otro. No eran las ocho de…

Leila Guerriero: La vida esteparia

  “La escritura va muy lejos… Hasta que uno la remata”, escribió Marguerite Duras. No se…

Leila Guerriero: Afantas

  Semanas atrás, en la Feria del Libro de Monterrey, se acercó un muchacho a pedir…

Leila Guerriero: El hombre imán

  La Sociedad Argentina de Pediatría emitió en noviembre una advertencia sobre el estado de la…

Leila Guerriero: La duración

Leo un libro del físico teórico Carlo Rovelli: ¿Y si el tiempo no existiera? La física…

Leila Guerriero: La mirada excepcional

  Tengo un amigo que dice frases extraordinarias sin intención de que sean extraordinarias. Las va…

Leila Guerriero: Lo que no se nombra

  Viajé en auto leyendo una obra corta. El paisaje —trigo, caballos— quedó prendido como una…

Leila Guerriero: El poder y la obediencia

  El 26 de octubre hubo elecciones legislativas en la Argentina. Seguí las noticias desde el…

Leila Guerriero: La Iguana

  Rilke escribió que la música podía elevarlo y bajarlo en otro lugar. Eso pasó hace…

Leila Guerriero: Saber rendirse

  Hace rato que quiero ver de nuevo Holy Smoke, una película de Jane Campion que…

Leila Guerriero: Somos leyenda

  También pasó que cuando era pequeña y festejaba mi cumpleaños en casa de mi abuela…

Leila Guerriero: Lo imposible

  Era invierno en Buenos Aires. Salí a correr después de dos jornadas de lluvia. Había…

Leila Guerriero: La guerra de todos

  La tranquila amenaza de los días perfectos. La frase surgió de la nada o, mejor,…

Leila Guerriero: Amores y dragones

  No era un día aparatoso. Amasaba pan en una tarde de invierno mientras el hombre…

Leila Guerriero: Vivan para siempre

  Es 2009. Es de noche. Sucede sobre la Ruta 7, que une Buenos Aires con…

Leila Guerriero: Los finales

  Casi siempre, antes de comprar un libro, leo el final. No para averiguar el desenlace…

Leila Guerriero: Las manos vacías

  Jonathas de Andrade es un artista brasileño. Lo conocí por su obra O peixe, un…

Leila Guerriero: Entrada restringida

  Estaba hace poco en Palma de Mallorca. Salí a caminar. Llegué a una iglesia. En…

Leila Guerriero: ‘Sirát’, la sustancia

  Qué furibundo es el arte, las cosas que nos hace. Fui a ver Sirât, la…

Leila Guerriero: El aparecido

  Hace un par de semanas estaba en Valencia, en una charla pública con el escritor…

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