Jesús Piñero – Emisora Costa del Sol 93.1 FM https://www.costadelsolfm.org La pasión hecha radio Fri, 12 Dec 2025 20:43:37 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9.4 https://www.costadelsolfm.org/wp-content/uploads/2020/04/cropped-Favicon-costa-del-sol-FM-02-512x512-1-2-370x370.jpg Jesús Piñero – Emisora Costa del Sol 93.1 FM https://www.costadelsolfm.org 32 32 Jesús Piñero: Pasado y relato histórico en el discurso del Nobel de María Corina Machado https://www.costadelsolfm.org/2025/12/jesus-pinero-pasado-y-relato-historico-en-el-discurso-del-nobel-de-maria-corina-machado/ Fri, 12 Dec 2025 20:17:25 +0000 https://www.costadelsolfm.org/?p=309494

Jesus Pinero

 

He venido a contarles una historia, la historia de un pueblo y su larga marcha hacia la libertad. Así comienza el discurso de aceptación de la ganadora del Premio Nobel de la Paz de 2025.

Esa “marcha hacia la libertad” no es un invento suyo, sino un guiño a la obra La larga marcha de la sociedad venezolana hacia la democracia, del historiador Germán Carrera Damas, quien se atrevió a señalarla —cuando apenas muy pocos la consideraban relevante dentro de la política— como la culminación de la Revolución de Octubre, que nos dejó el voto universal en 1946: “Es la primera mujer en la historia de Venezuela que asume el compromiso de restaurar la democracia y la libertad. Difícilmente se da una culminación de la revolución de octubre más clara que esa”.

Pero Carrera Damas no es el único historiador que ha manifestado su respaldo a la laureada. En la otra acera de la historiografía, Elías Pino Iturrieta la ha calificado como la mujer más importante en la historia de Venezuela; y eso no es poca cosa: viene de un intelectual que ha sido estudioso y crítico del culto a la personalidad, y quien ha insistido siempre en la urgencia de un relato que sirva de base para una oposición que por años ha ensayado estrategias contra el poder, pero que, sin una narrativa sobre el pasado, parecieran destinadas al fracaso.

Cosa distinta han pensado en Miraflores desde mucho antes de la creación del Centro Nacional de Historia, que a partir de 2007 empezó a reescribir la historia. Con el fin de darle sentido a su proyecto autoritario, Hugo Chávez pudo concatenar un montón de hechos y personajes históricos en un mismo relato, sin ningún vínculo real ni ideológico. La historiadora Inés Quintero ha escrito al respecto en La historia al servicio del poder: Venezuela, de república a bolivariana. Lo mismo hizo incansablemente el historiador Manuel Caballero en su vasta obra publicada en la primera década de este siglo; y a eso también se ha dedicado la historiografía profesional, dentro y fuera del país, en los últimos años.

No han sido pocos, pues, los críticos de ese relato falsificado.

Un relato que empieza con Guaicaipuro resistiéndose a la codicia imperial de Felipe II en el siglo XVI, que luego transita por las revueltas esclavas del siglo XVIII con José Leonardo Chirinos a la cabeza, y se detiene un buen rato sobre la revolución de independencia de la manera más engañosa posible: presentándola como un movimiento popular de los menos favorecidos, cuando en realidad fue promovida por la élite económica del momento y consolidada gracias a un hombre blanco y rico: Simón Bolívar.

El discurso prosigue hacia el inestable siglo XIX, en el que Ezequiel Zamora aparece como héroe central, referente de los campesinos, cuando en realidad fue un esclavista en tiempos republicanos al servicio de la dictadura de los hermanos Monagas.

Salvo por los grupos guerrilleros y lo que representó el Caracazo, para Chávez el siglo XX fue un siglo perdido. Así lo escribió en El libro azul y así también se lo dijo a la historiadora Margarita López Maya poco antes de ganar las elecciones en diciembre de 1998: “Me dijo a mí, que soy historiadora, que en Venezuela no había pasado nada importante desde 1830 hasta el 4 de febrero de 1992”.

El relato de Chávez no destaca mayor cosa de esa centuria y culmina con la asonada del 4 de febrero y su ascenso a la presidencia en 1998.

Frente a este discurso, ha sido realmente poco lo que los líderes de la oposición han manifestado sobre el pasado. Ninguno se ha detenido tan siquiera a repasar la historia, más allá de los lugares comunes, la confusión de fechas y los referentes canónicos que la historiografía oficial y el regionalismo han impuesto a lo largo de más de 100 años: las exaltaciones al procerato de la independencia, a los dictadores andinos (a quienes nunca les faltan aduladores pese a lo que representaron sus gobiernos) y a la nueva sacralización de los gobiernos de Acción Democrática y Copei, que, a fin de cuentas, nos trajeron hasta aquí.

De manera que el relato histórico en el discurso de aceptación del Nobel no solo es nuevo, porque nos muestra una mirada diferente acerca de quienes fuimos y en quiénes nos hemos convertido, sino porque no se detiene en nombres ni en relaciones maniqueas: presenta una visión global de la historia, una marcada por la diversidad y por la búsqueda de la libertad.

Sin embargo, tampoco escapa de algunas imprecisiones y omisiones: la Constitución de 1811 no consagró la libertad religiosa, tampoco fue la tercera del mundo hispano (la precedió la de Tunja, apenas 12 días antes) y el liberalismo no es una cosa rara para los venezolanos: fue la gran bandera del siglo XIX, que no aparece retratada en estas líneas, así como tampoco aparecen las cárceles, los exilios y los fraudes electorales que padecimos con otros mandones en el pasado.

 

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Jesús Piñero: El recuento de los votos entre Gore y BushEl recuento de los votos entre Gore y Bush https://www.costadelsolfm.org/2024/11/jesus-pinero-el-recuento-de-los-votos-entre-gore-y-bushel-recuento-de-los-votos-entre-gore-y-bush/ Fri, 01 Nov 2024 20:21:51 +0000 https://www.costadelsolfm.org/?p=249893

Jesus Pinero

 

2000, Washington DC. Un siglo y 12 años han transcurrido desde la elección polémica de Harrison versus Cleveland. En el siglo XX no hubo espacio para esos asuntos. La cohesión que marcan las guerras mundiales primero, y el comunismo después, no genera titubeos ni entre elegidos ni electores, al menos no con relación a los resultados que hemos venido analizando en estos episodios. Sin embargo, en noviembre del 2000, se produce la quinta polémica electoral en la historia de los Estados Unidos: el texano George W. Bush, hijo del presidente George H. W. Bush, triunfa en el colegio electoral frente al vicepresidente de la administración Clinton, el demócrata originario de Tennessee Al Gore, ganador del voto popular.

Aunque fueron muchos los cubanos beneficiados con la política wet feet, dry feet promovida durante el gobierno de Bill Clinton en los años 90 (debido a la crisis de los balseros), el panorama electoral no fue favorable para los demócratas en Florida, el estado de los exiliados enemigos del dictador Fidel Castro. El caso del niño Elián González, quien fue devuelto a su padre en Cuba con el apoyo del Departamento de Justicia y del gobierno castrista, pese a las manifestaciones de varias organizaciones y medios de comunicación, fue determinante para que la opinión pública condenara a Clinton, cuya popularidad iba en picada tras el escándalo de Mónica Lewinsky y todo lo que significó ese asunto en la prensa y en la credibilidad de las instituciones, pues casi fue sometido a un impeachment.

En una nota para The Atlantic, William Schneider escribió que el caso de Elián González había revertido la confianza que los cubanos estadounidenses tenían en los demócratas desde el fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos en los años 60: “Aprobada por el Departamento de Justicia de la administración Clinton, la redada del 22 de abril de 2000 para tomar la custodia de Elián González fue emotiva y dramática, al igual que su impacto en los votantes cubanoamericanos. En opinión del encuestador Sergio Bendixen, radicado en Miami, ‘fue humillante para los cubanoamericanos, y las elecciones de 2000 fueron una venganza’. Lo llamaron el voto castigo. ¿A quién castigaron los votantes cubanoamericanos? Al candidato Al Gore y a sus amigos demócratas”.

El panorama electoral que resulta de la jornada del año 2000 redefine, en gran medida, el vínculo de los estados con los partidos en el nuevo siglo. Un nuevo mapa se empieza a colorear. Crece el número de los estados péndulos (que varían de partido a partido en cada elección), como Florida que, aunque dominado por Bush, pasa a ser considerado uno de ellos; esto que se demuestra con las elecciones del futuro: véanse las de 2008, 2012, 2016 y 2020. Arkansas, el estado natal de Clinton, se fortalece como un bastión republicano desde que los demócratas lo perdieron en la elección de 1996. Lo mismo ocurre con Tennessee, el estado natal de Gore. Y ni mencionar Texas, en donde los demócratas no volvieron a ganar desde 1976, cuando eligieron a Jimmy Carter ante Gerald Ford.

Antes de que se termine la elección, Gore se comunica con Bush. Le dice que lo reconoce como ganador. Sin embargo, poco tiempo después vuelve a llamar para decir que no reconoce su victoria todavía. Aún faltan por contar votos. El margen de diferencia es muy bajo, por lo que la disputa de los delegados electorales se ve muy reñida. Unos exigen reconteo y otros piden que se respete el triunfo más aparente, el de los republicanos. Pasan las semanas y los reconteos avanzan. El gobernador de Florida, Jeb Bush, hermano del candidato, se ve envuelto en la polémica. Las papeletas no son confiables, tienen errores con el diseño y las agujetas. El asunto llega a la Corte Suprema que no tarda en pronunciarse y dice que no hay necesidad de más reconteos. George W. Bush se hace presidente.

No faltaron aquellos que cuestionaron la decisión de la Corte Suprema sobre las elecciones. Y no es para menos: dentro de la máxima instancia judicial de los Estados Unidos dominaban los conservadores, razón que muchos argumentaron para decir que la elección estuvo trucada. Indiferentemente, el ascenso de Bush Jr. a la presidencia del país significó un quiebre en muchos aspectos: no solo acabó con el predominio demócrata de los últimos ocho años, lleno de escándalos y tensiones internas, sino que también trajo de vuelta la sombra estadounidense en el mundo: en menos de un año, el atentado contra las torres gemelas de Nueva York inauguró una nueva etapa en la historia americana, ahora con un nuevo villano que sustituía al comunismo, uno más complejo de localizar: el terrorismo.

 

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