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José Vival: Carlos Andrés Pérez; El comportamiento y el manejo de la deuda externa durante su I gobierno

 

Un aspecto importante a resaltar en cuanto al adecuado manejo de la economía y en especial de la deuda, se refiere a los gobiernos desde el General Páez hasta el Dr. Rafael Caldera, (salvo Marcos Pérez Jiménez), quienes, se comportaron prudentemente en sanear la deuda y aplicar políticas austeras del gasto fiscal y en el periodo (1974-1979) de Pérez esta conducta de austeridad se perdió.

Al finalizar su primer mandato a principios de 1974, Rafael Caldera le dejó a Carlos Andrés Pérez una deuda externa pública muy baja y totalmente manejable, que se ubicaba en $1.541 millones de dólares, equivalente a cerca de 24.000 millones de bolívares de la época al sumar deuda interna y compromisos acumulados.

Diversos autores han estudiado los fenómenos económicos del periodo de Carlos Andrés Pérez y el autor que estudió de forma específica y detallada el comportamiento económico del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974-1979) en una obra de referencia es el historiador y economista Gerardo Lucas en su obra se titulada Carlos Andrés Pérez: La Gran Venezuela.(Salto al vació)) En esta investigación, Lucas analiza a fondo las políticas económicas aplicadas durante el período de la bonanza petrolera ,derivada de la crisis del Yom Kipur, detallando cómo el Estado manejó la abundancia, el impacto de las nacionalizaciones y las consecuencias financieras a corto y largo plazo para el país.

El comportamiento y manejo económico y de la deuda externa e interna durante el primer mandato de Carlos Andrés Pérez. (1974-1979), se caracterizó por registrar los ingresos fiscales y petroleros más altos de su historia contemporánea debido al boom de los precios del crudo y un agresivo e inédito proceso de endeudamiento. La estrategia de financiamiento público de esta época sembró las bases estructurales de la crisis de la deuda de los años ochenta.

La deuda externa de Venezuela saltó dramáticamente de $1.541 millones de dólares en 1974 a $16,600 millones de dólares en 1978, alcanzando la alarmante cifra de $24,000 millones de dólares para el cierre de 1979.Aunque las exportaciones petroleras cuadruplicaron los ingresos ordinarios del Estado, el gasto público total creció a un ritmo todavía más veloz, generando déficits fiscales crónicos a partir de 1977 que tuvieron que cubrirse mediante pagarés internacionales

Durante este periodo se experimentó un alarmante aumento de la Deuda Flotante e Institucional, cuyo manejo careció de un control centralizado eficiente en el sector público, en la cual, las empresas e institutos autónomos del Estado recién creados acudieron de forma independiente a la banca internacional para solicitar préstamos a corto plazo. generando una inmensa masa de deuda flotante sin el debido registro ni la autorización presupuestaria unificada del Congreso de la República o el Ministerio de Hacienda

Bajo un contexto de Exceso de Liquidez Global (Petrodólares), el sector financiero internacional facilitó el endeudamiento de Venezuela. Los bancos occidentales comerciales se encontraban inundados de liquidez proveniente de los países de la OPEP (los llamados “petrodólares”) y ofrecían de manera agresiva créditos blandos con tasas de interés inicialmente bajas a naciones en vías de desarrollo con un colateral seguro, que en el caso venezolano era el petróleo.

El impacto de las consecuencias a mediano y largo plazo, se reflejaron en el quinquenio (1973-1983:

1.- El pago de capital e intereses empezó a consumir un porcentaje cada vez mayor del presupuesto nacional, restando recursos a la inversión social básica. Es decir, un aumento de la carga de servicio de la deuda.

2.- Al indexarse a tasas variables, las deudas se encarecieron drásticamente cuando los tipos de interés en EE. UU. subieron a principios de los 80.

3.- La desconfianza generada por el abultado monto de compromisos del sector publico causo una masiva fuga de divisas.

Este desbarajuste financiero terminó impactando el gobierno de Luis Herrera Campíns (1979-1984). Al conjugarse el agotamiento del modelo de gasto con la posterior caída de los precios petroleros en 1981, el severo endeudamiento condujo en última instancia al colapso de la paridad fija del bolívar y al histórico evento macroeconómico del Viernes Negro en febrero de 1983.

El autor Gerardo Lucas, (2020), señala con respecto a el endeudamiento del Gobierno Central durante el periodo del presidente Pérez,” encontramos que ya para 1976, luego de haber percibido ingresos enormes en 1974, se ve en la necesidad de acudir al endeudamiento público por 5.670 millones de bolívares y en cantidades muy superiores en 1977 y 1978.” (pag.100). Explica que:” La razón del requerimiento de nueva deuda pública fue que prácticamente duplicaron los gastos corrientes mientras se mantuvieron los gastos de inversiones en un alto nivel, sin contar previamente con suficientes fuentes de financiamiento.” (pág. 100)

El monto de la deuda pública adquirida durante el periodo 1974 a 1978 fue analizada en la Memoria de Hacienda de 1979 presentada por el Ministro Luis Ugueto ante el Congreso el 6 de marzo de 1980. El saldo de la deuda pública adquirida la clasifica de la siguiente forma:

Créditos de mediano y largo plazo autorizados por el Congreso Nacional, Préstamos bancarios a corto plazo, Utilización de la capacidad de financiamiento de contratistas de obras, proveedores y personas en general, además de las anteriores, para 1979 existían Insuficiencias Presupuestarias. De acuerdo con lo anterior, la Comisión determinó, para fines de 1979 que la deuda alcanzaba los 96.000 millones, sin embargo, posteriormente para septiembre de 1979 la cifra alcanzó los 110.000 millones de bolívares.

En resumen, al momento del traspaso de mando presidencial en marzo de 1979, el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez dejó a Luis Herrera Campíns una deuda externa total estimada en cerca de $24,000 millones de dólares.

De este total consolidado, la deuda externa pública registrada directamente por el Banco Central de Venezuela (BCV) rozaba los $10,000 millones de dólares (equivalente a unos 35,326 millones de bolívares de la época). El resto del saldo correspondía a la enorme e inaudita masa de deuda flotante y no registrada, acumulada de forma independiente por los ministerios, institutos autónomos y corporaciones del Estado, tales como Sidor o la CVG que no pasó por el control del Congreso nacional

Economista y profesor universitario.

 

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