El ozono es una capa que consiste en un gas oxidante de color azulado contenido en la atmósfera, cuya ozonósfera función es proteger a los seres humanos y demás seres vivos de la dañina radiación ultravioleta (UV) del sol. La composición es un gas compuesto de tres átomos de oxígeno (O3). El ozono fue descubierto en 1913 por los físicos franceses Charles Fabry y Henri Buison.
Al transcurrir el tiempo el meteorólogo británico G. M. B. Dabson, estudió sus propiedades y confeccionó un espectrofotómetro con el fin de medir el ozono estratosférico desde la Tierra. A los años, al pasar el período entre 1925 a 1958 las autoridades establecieron una red mundial de estaciones de monitoreo. Consideran al ozono la forma alotrópica del Oxígeno, lo cual produjo ciertas condiciones de presión y temperatura.
Entre las consecuencias derivadas de la destrucción del ozono, se tienen: Adición del cambio climático o calentamiento global, riesgos de la salud para las personas, deterioro a los bienes, alteración de la atmósfera: lo cual origina los fenómenos naturales como: Huracanes, tormentas tropicales y otras similares: consecuencias en los ecosistemas a efecto de la contaminación, tala masiva de la vegetación y demás abusos contra el ambiente, reducción de los caudales de los océanos, mares, lagos, ríos y afines nacientes del agua.
Existen determinadas sugerencias para evadir su deterioro y conservarlo: No utilizar aerosoles con gases, no emplear material aislante contentivo de gases clorofluorocarbonos (CFC), no usar extintores contentivos de substancias que dañen la capa de ozono, realizar mantenimiento constante a los aires acondicionados, ya que su mal funcionamiento ocasiona fuga de gases, evitar la excesiva utilización de los automóviles, de compresores, máquinas césped a explosión y demás aparatos similares.
Culminado el siglo XX, varios científicos dieron opiniones preocupadas y alertaron a la humanidad en relación a una posible crisis global de la capa de ozono, motivada a la destrucción progresiva de la misma, como consecuencia al empleo de componentes químicos realizados por el ser humano.
Después de un tiempo largo en 1985 se reunieron en Viena, Austria y decidieron iniciar medidas adecuadas y oportunas con el propósito de proteger la salud de la humanidad y asimismo del ambiente de una serie de actuaciones y actividades humanas perjudiciales que alteran la capa de ozono.
A partir de entonces se instaló el Convenio para la Protección de la Capa de Ozono. Luego se establecieron Acuerdos Internacionales con ese propósito como El Protocolo de Montreal, Canadá en 1987 y luego las Enmiendas en Londres en 1990, Copenhague en 1992, Viena en 1995 y de nuevo Montreal en 1997.
A propósito de la importancia del tema y en vista de los eventos realizados en bien de protegerlo, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), según la Resolución A/RES/49/114, estableció el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono el 16 de septiembre, en tributo y reconocimiento al Protocolo de Montreal de 1987, donde aprobó eludir el empleo de substancias provocadoras de su agotamiento.
Luego del Protocolo de Montreal se estableció el Fondo Multilateral con el fin de facilitar a más de 130 países con la finalidad de buscar y establecer la reducción, producción y consumo de materias contentivas de las mismas, en detrimento de ese gas.
En los países en vías de desarrollo se han obtenido éxitos en las obligaciones para conseguir las metas deseadas. Mientras en las naciones subdesarrolladas no se observan resultados necesarios para fortalecerlo y consolidarlo.
Al rememorar esta efeméride vital para el bienestar de la humanidad y del ambiente, tanto los gobiernos como los habitantes del universo debemos comprometernos a mejorar las condiciones del medio ambiente y eludir la disminución de la capa de ozono y evitar comprometer nuestro porvenir inmediato. Evoquemos la Preservación de la Capa de Ozono para la satisfacción de la humanidad y fortalecimiento de la naturaleza.

