Parte fundamental del serio intento de acabar con las universidades desde el poder se ha manifestado claramente en el impedimento continuo, por todas las vías, de las elecciones rectorales.
La principal herramienta para la imposicion de ese criterio contrario a la opinión de las comunidades universitarias, del derecho a elegir y resultar electo periódicamente, del cambio indispensable en nuestras instituciones por la renovación de las ideas y su aplicación, ha sido el Tribunal Supremo de Justicia. Ese que afortunadamente, por la misma transición resultará muy pronto renovado él mismo.
Si alguna casa de estudios ha sufrido enormemente las consecuencias del impedimento por el poder de las elecciones de autoridades ha sido nuestra USB. Toda una calamidad ha resultado la designación maléfica allí de los interinos. Sin embargo, por razones estrictamente políticas, en la Universidad Central de Venezuela permitieron y propiciaron esas elecciones, porque así lo necesitaban los propios detentadores de ese poder mayor en el país, mediante un reglamento electoral transitorio.
La elaboración ideática contra la institucionalidad universitaria ha sido buscar relentar, anquilosar, el pensamiento crítico, la producción de conocimiento, e imponerse, sin duda, a cualquier muestra de poderío civil, civilizatorio. Impedir desde el ideario totalitarista, dictatorial, la participación, la expresión política libre en nuestras universidades.
Por supuesto, a la Universidad de Los Andes también le han impedido la renovación de autoridades varias veces. No faltaba más. Pero el enorme empeño de su rector, Mario Bonucci, tanto como el de su Consejo universitario, así como el de la comunidad universitaria toda, ha planteado y se ha plantado para llevar a la ULA en este próximo y último trimestre del año a elecciones.
Las elecciones rectorales propiciadas también por este tan ambiguo proceso de transición iniciado el 3 de enero, interesan enormemente a todos los universitarios del país, pero también a Venezuela toda. Por lo tanto, es preciso que todos estemos encima de ellas para apoyarlas de todos modos.
Se crecen así, Bonucci y la ULA ante el poder reblandecido, ante el país democrático que aspira y conseguirá su libertad.

