pancarta sol

Carlos Teriús Figuera: Un francés vendiendo la torre Eiffel

 

Con La salida de Nicolás Maduro y Cilia Flores, gracias a Dios y a Donald Trump, salieron al aire una serie de propuestas, que se supone eran para amortiguar el impacto de la acción militar contra Maduro, que no hubo un venezolano que no la aplaudiera, aumento de sueldos y salarios, eliminar el negocio con los chinos, los más odiados por el consumidor venezolano, por sus productos de muy mala calidad, abrir las importaciones solamente con los EEUU con productos de calidad, cortar el suministro de petróleo gratis o a muy bajo precio a los países afines políticamente con el régimen chavo-madurista, en fin, un paquete de ofertas que nos hicieron creer que, por fin, estábamos viendo la luz al final del túnel.

La alegría comienza a desvanecerse cuando el gobierno gringo decide entenderse con la misma dictadura que nos pisoteó durante veintisiete años con mano dura tratando de imponer una mayoría que nunca tuvieron, que no tiene legitimidad de origen y que, por supuesto, no representan a nadie.

Ahora el presidente Donald Trump anuncia un acuerdo con el desgobierno a espalda del país que, según el, le da propiedad sobre una porción importante de las reservas de petróleo venezolana. El anuncio de ese acuerdo, si es que existe, ha causado animadversión en Venezuela y hasta en la misma élite política norteamericana ya que se considera un saqueo a los venezolanos, un robo del futuro de la nueva Venezuela.

Ahora sí le damos el sentido práctico a las cosas en Venezuela, lo que había que hacer era llamar a elecciones en un tiempo prudencial y luego entenderse con el verdadero liderazgo encabezado por María Corina Machado que le garantiza el petróleo a los americanos pero no como Donald Trump quiera, sino como Venezuela aspire para consolidar la economía, el progreso y la independencia.

En Venezuela, lamentablemente, la revolución destruyó PDVSA, pero la gente que la construyó están aquí y dispuestos a reconstruirla para llevar la producción al máximo juntos con los norteamericanos y lograr, de nuevo, que esa PDVSA sea símbolo de excelencia en el mundo.

Si el rodrigato está en capacidad de negociar las reservas petroleras venezolanas no se extrañen que salga por ahí un francés vendiendo la torre Eiffel.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM