Muchos en Venezuela se llenan la boca celebrando que Venezuela hoy se mantiene como el segundo proveedor de crudo de EEUU, sin percatarse de que ese cambio es parte de un plan de más amplio espectro, que surge como una necesidad derivada de la coyuntura geopolítica energética que priva por el momento a raíz del conflicto en curso en el medio oriente.
Por un lado EEUU, entre otras naciones consumidoras, está tratando de contener el alza desmedida de los precios del barril mediante la liberación de inventarios, maquillando así el mercado físico con el mercado virtual. En caso de EEUU ello ha llevado a sus inventarios estratégicos de crudo hacia niveles críticamente peligrosos de solo 38 a 39 días de inventarios remanentes. Ciertamente Venezuela hoy actúa como mecanismo de contención al compensar parcialmente los cuellos de botella creados en Ormuz y que hoy impiden la salida de las exportaciones de crudo desde el GCC.
La situación se le complica a EEUU y el futuro no luce claro para la administración trump, habida cuenta de que tanto la retórica, como la relación con Canadá se han tornado incendiarias en las ultimad dos semanas. Poco podrá hacer Venezuela al respecto ya que mientras unos 9 a 11 MMBPD están impedidos de fluir a través de Ormuz, otros 6 MMBD podrían dejar de “llegar preferencialmente como hasta ahora” desde Canadá. No olvidemos que solo Canadá produce unos 5.1 MMBD y exporta unos 4.1 MMBD hacia EEUU.
La Opacidad y la Confiscación Persisten
Desde el punto de vista del interés nacional de Venezuela, nada ha sido de beneficio para nuestra nación hasta ahora, ya que ni el producto de nuestras exportaciones, ni ningún otro beneficio colateral tangible ha experimentado nuestro país. La inflación y los bajos sueldos sigue el mismo curso, las exportaciones petroleras no están al servicio del país, PDVSA cada vez produce menos por esfuerzo propio, la opacidad de la información y el rendimiento de cuentas brilla por su ausencia, la independencia y la soberanía de nuestra nación están seriamente cuestionadas.
No nos malinterpreten, Maduro tenía que salir, pero debió haber salido por acción conjunta de las instituciones, del pueblo y las fuerzas armadas. No hay nada que celebrar cuando se pisotea la soberanía de una nación, cuando de ser libres, ni cuando un país se convierte en centro de saqueo extranjero. Nada que celebrar cuando un gobierno pasa a ser un ejecutor de los designios de intereses ajenos a nuestra nación. Nada!
La confiscación de facto y la opacidad en torno al destino del dinero proveniente de nuestras exportaciones petroleras por parte de Estados Unidos continua, mientras las instituciones del estado y los distintos factores políticos permanecen cruzados de brazos, unos por conveniencia política, otros por temor a las consecuencias. Lo cierto es que a los ojos de los ciudadanos Venezolanos, la prioridad no parece ser el interés nacional, sino el interés político, el interés por tomar el poder, o el interés por caerle bien al invasor. La soberanía, el respeto por nuestra nación y sus ciudadanos, no califica para las instituciones y los politicos, esta evidentemente de ultimo entre sus prioridades.
Desde Enero pasado [Acciones desde EEUU tienen como objetivo hacer inviable a PDVSA – Por: Einstein Millán Arcia @EinsteinMillan] comenzamos a desnudar el cambio de manos del saqueo de los recursos de los Venezolanos, desde las manos de la dupla político-militar, hacia las manos del invasor extranjero. Estuvimos entre los primeros en desnudar la retención y confiscación de facto de los dineros del pueblo y la desinformación y la oscuridad en torno al destino de nuestras exportaciones y el producto de su venta [Así miente M. Rubio sobre Venezuela y PDVSA – Por: Einstein Millán Arcia @EinsteinMillan]. Hoy la oscuridad y desinformación aun continúan.
El corresponsal en la “casa blanca” David Alandete, “falsamente aseguró que [90% de ingresos petroleros administrados por EE. UU. regresaría a Venezuela, según Financial Times – Diario Versión Final], con base en la investigación del “Financial Times”, alrededor del 90% de los ingresos generados por la venta de nuestros crudos comercializado por EEUU sería devuelto al país para ser administrado por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez”. El corresponsal hablaba figurativamente, ya que, hasta el cierre de Julio, no existe registro oficial de tales ingresos, ni desde el tesoro estadounidense, ni desde PDVSA, ni desde el BCV.
Durante el mes de Junio el BCV [ BCV reporta alza de ingresos petroleros y superávit comercial de $3.700 millones | Panorama Online ] publicó las cifras de balanza de pagos del primer trimestre del 2026, indicando que los ingresos brutos por exportaciones petroleras alcanzaron $5,491 millones en dicho periodo, mientras que en el mismo lapso de 2025 estas se ubicaron en $4,518 millones, representando un aumento de 21.53%. El BCV reporta ese dinero como “ingreso facturado bruto” por concepto de las exportaciones petroleras, no como dinero disponible en las arcas de la nación; solo facturado. Es parte de un discurso evidentemente engañoso.
Ese monto de $5,491 millones que reporta el Banco Central de Venezuela en la balanza de pagos del primer trimestre 2026, corresponde a las exportaciones petroleras registradas a valor FOB de las ventas de crudo y derivados. No necesariamente es el flujo neto de divisas líquidas que ingresaron efectivamente a las cuentas controladas por el BCV o disponibles para el Tesoro nacional.
Según data oficial disponible desde PDVSA, OPEP y BCV, hasta el cierre de Julio (y lo que va de Agosto 2026), el monto de divisas que ha salido efectivamente de cuentas controladas por EEUU hacia el Banco Central de Venezuela o entidades Venezolanas se reduce a unos $300 millones, de un total facturado de unos $16.270 millones, representando una fracción equivalente a menos del 2% del total de ventas o exportaciones petroleras ejecutadas entre Enero y Julio, mientras que el volumen total de exportaciones al cierre de Julio se ubica en el entorno de los 224 millones de barriles.
La opacidad desde ambos gobiernos persiste. No existen reportes oficiales trimestrales publicados, ni desglose detallado de fondos retenidos vs. transferidos por organismos como el BCV o el Tesoro estadounidense. Las promesas de reportes ofrecidas al congreso norteamericano desde el tesoro y departamento de estado, aún no se han materializado públicamente. En resumen, la balanza de pagos del BCV refleja exportaciones contabilizadas sustancialmente por debajo de las efectivamente monetizadas por el país, con inexplicable rezago y exorbitantes retenciones y/o deducciones desde la administración Trump.
En la práctica, bajo condiciones normales, no todo lo facturado entra de inmediato como divisas libres al BCV o PDVSA, pero conociendo desde adentro mismo la estructura de PDVSA en particular y la industria petrolera en general, es difícil explicar la opacidad, la demora en la llegada de nuestros ingresos petroleros facturados y el porqué de tanto nivel de deducción de una parte importante de nuestras exportaciones de crudo.
Entre las cifras claves que figuran públicamente; en teoría, se menciona un primer lote en Enero’2026 por un valor cercano a ~$500 millones. Sin embargo, la desinformación persiste, ya que efectivamente transferido y confirmado por funcionarios Venezolanos y estadounidenses solo aparecen $300 millones [ Venezuela recibe 300 millones de dólares por la venta de crudo tras el acuerdo con EE.UU. ] de dicho monto. Sobre los restantes $200 millones, al parecer estos fueron inicialmente retenidos en cuenta en Qatar. A pesar de que algunas fuentes afirman que fueron transferidos posteriormente [ Venezuela recibe 200 millones de dólares más por venta de petróleo – El Comercio ], no existe confirmación de ambas partes al respecto.
Hacia finales de Abril, el departamento de estado en la palabra de M. Kozak informo al congreso estadounidense, sobre la autorización de desembolsos por alrededor de $2,500 millones adicionales, para un total Enero-Julio de $3,000 millones, sin embargo, oficialmente dicha transferencia jamás sucedió y solo habrían ingresado unos $300 millones al BCV.
Einstein Millán Arcia: Asesor Petróleo y Gas “Upstream”. Estudios de Especialización a inivel de doctorado en flujo de fluido en medios porosos – The University of Oklahoma, 1991; Master of Science Petroleum Engineering – The University of Oklahoma, 1990; Ingeniero de Petróleo Universidad de Oriente, 1979.

