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Peter Albers: Ahorro y Préstamo

 

La semana pasada toqué de pasada lo que se llamó “Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo” cuando mencioné el “Edificio Valenap”, donde funcionaba “Valencia Entidad de Ahorro y Préstamo”, como ejemplo del abandono en que ha sumido el régimen chavista al patrimonio público, más destructivo que el terremoto del 24 de junio.

Antes de 1961, funcionaban en el país dos tipos de instituciones para el financiamiento de la construcción y compraventa de viviendas: el Banco Obrero, posteriormente “Instituto Nacional de la Vivienda (INAVI) y los bancos hipotecarios adscritos a la banca privada. Los primeros atendían a los compradores de la llamada “clase obrera” o “clase baja”; es decir, el sector de la población con menores ingresos familiares (entre $40 y $120 mensuales) como trabajadores agrícolas, obreros no calificados, empleados domésticos, vendedores informales, o población rural sin acceso a empleo petrolero, y los bancos hipotecarios financiaban las viviendas de la clase media, compuesta por empleados públicos y privados calificados, técnicos, maestros, enfermeras, policías, militares de rango medio, comerciantes y pequeños empresarios y trabajadores petroleros especializados (entre $120 y $300) y la clase alta, entre los cuales estaban los altos funcionarios del Estado, empresarios del sector petrolero y comercial, profesionales de élite (médicos, ingenieros, abogados con práctica consolidada) o propietarios agrícolas de gran escala (más de $300).

Pero la situación se puso difícil para los de la clase media: la población aumentó explosivamente por la inmigración durante y después de las guerras europeas, sumados además los que huían de la guerrilla colombiana y la persecución política en otros países de Suramérica. Estos nuevos habitantes demandaban viviendas, haciendo que se dispararan los precios en el mercado inmobiliario. Para esa clase media, imposibilitada de adquirir viviendas a tan elevados precios, sumados a las altas tasas de interés que cobraban los bancos hipotecarios, fueron creadas las Entidades de Ahorro y Préstamo. El préstamo era otorgado al ahorrista con cuenta previamente abierta. Primero el ahorro, luego el préstamo…

El Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo se institucionalizó en 1961, siendo Presidente de Venezuela Rómulo Betancourt, y desapareció en 1990 cuando el segundo mandato de Carlos Andrés Pérez. Durante esas tres décadas, el Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo mantuvo una intensa actividad en el financiamiento de viviendas para la clase media. En todo el territorio nacional podemos encontrar casas y edificios de apartamentos financiados con él.

La modificación de las leyes que regían el crédito hipotecario en el país significó la muerte del sistema y de la Entidad valenciana: los bancos hipotecarios, adscritos a poderosos bancos privados, fueron autorizados por la Superintendencia de Bancos a otorgar préstamos a la misma tasa de interés “social” que regía en las Entidades. Con mayor capital para invertir en campañas publicitarias y una amplia red de agencias en todo el país, con lo cual, más modestas y limitadas, no podían competir, las Entidades de Ahorro y Préstamo no tuvieron la posibilidad de subsistir. Los ahorristas comenzaron a retirar su dinero y a cerrar sus cuentas, y las Entidades sus puertas.

La promulgación de una ley que promueva el renacimiento del Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo podría dotar al país de una herramienta útil y eficaz en la reconstrucción del inventario habitacional del país.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM