Para comprender las lógicas de confrontación en la historia de Venezuela, la historiografía académica moderna distingue rigurosamente entre la mitología patria y los procesos socio-políticos reales del siglo XIX. Autores como Germán Carrera Damas en El Culto a Bolívar y Tomás Straka han analizado el año 1813 no desde una épica moralista, sino como el momento en que la fractura política derivó en una guerra civil abierta. Tras el colapso de la Primera República en 1812, la contienda venezolana no enfrentaba primariamente a dos naciones distintas (España contra Venezuela), sino a diferentes sectores de la propia sociedad colonial —mantenidos en conflicto por rencores sociales, castas y dinámicas regionales—. En este contexto, el Decreto de Guerra a Muerte, proclamado por Simón Bolívar el 15 de junio de 1813 en Trujillo, funcionó como un instrumento de ingeniería política destinado a forzar la definición de bandos.
Sin embargo, en el terreno fáctico, la “guerra a muerte” encontró su contraparte más radical en la praxis insurgente de José Tomás Boves. Aunque Boves no promulgó un decreto jurídico formal, lideró una contienda popular y de castas que aplicó el exterminio de facto de la élite mantuana.
Historiadores como Inés Quintero y Juan Bosch destacan que la acción de Boves y la respuesta patriota institucionalizaron una desconfianza existencial donde el adversario dejó de ser un opositor político negociable para convertirse en una amenaza que debía ser neutralizada, eliminando el espacio para la neutralidad o el pacto.
Al analizar la realidad actual sin caer en el anacronismo —evitando trasladar de forma mecánica esquemas del siglo XIX al siglo XXI—, la ciencia política y la sociología contemporáneas observan un fenómeno distinto pero emparentado en sus consecuencias: la erosión de la fe en la mediación institucional. El desinterés o el rechazo de amplios sectores de la población frente a los reiterados ciclos de negociación política en la Venezuela actual no responden a un deseo irracional de violencia, sino a un cálculo de efectividad derivado del desgaste acumulado. Diversos análisis sociológicos sostienen que la ciudadanía percibe las mesas de diálogo no como instrumentos de resolución de la crisis, sino como tácticas de dilación o redistribución de cotas de poder entre élites desconectadas de las urgencias materiales de la sociedad. A diferencia de 1813, donde la polarización aglutinaba violentamente en dos bloques combativos, hoy existe una apatía disociativa donde la desconfianza abarca tanto al discurso oficialista como a las facciones opositoras tradicionales, generando un fenómeno que politólogos denominan desalineación política.
Tras múltiples procesos de negociación en la última década (Margarita, Santo Domingo, Oslo, Barbados), el escepticismo funciona como un mecanismo de defensa cívica frente a la recurrencia de acuerdos no ejecutados o retrocesos institucionales.
Aunque las condiciones materiales y los valores éticos de 1813 y de la actualidad son fundamentalmente incomparables, ambas coyunturas comparten una constante historiográfica: la crisis de los espacios intermedios. En 1813, los intentos de mediación (como los promovidos por el oidor Francisco de Heredia para mitigar la crueldad en ambos bandos) fueron aplastados por el radicalismo del conflicto. Hoy, la moderación institucional y los llamados al pacto suelen enfrentarse a la desconfianza generalizada de una población golpeada por el deterioro socioeconómico.
Cuando el conflicto político se prolonga sin ofrecer soluciones concretas a la vida cotidiana, la sociedad finaliza por desconfiar del diálogo como método, no porque rechace la paz, sino porque desconfía de la voluntad real de las partes para concertarla.
Referencias bibliográficas:
Bosch, Juan. (1966). Bolívar y la guerra social. Ediciones Jorge Álvarez.
Carrera Damas, Germán. (2006). El culto a Bolívar: esbozo para un estudio de la historia de las ideas en Venezuela. Alfa.
Heredia, Francisco de. (1916). Memorias del Regente Heredia. Editorial América.
Quintero, Inés. (2008). La conjura de los mantuanos. Editorial Alfa.
Straka, Tomás. (2007). La voz de los vencidos: Carlos Soublette y el pensamiento conservador venezolano.
Universidad Católica Andrés Bello.
Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS). (2026).
Informes sobre conflictividad y percepción cívica en Venezuela. Caracas.

