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Eligio Damas: Honremos al loco de Casacoima

 

Primero fue el dominio colonial, que dio poco para que los colonos pudiesen crear cosas nuevas. Ellos estaban como, en un tiovivo, repantigados, felices y orgullosos, unos de otros. No perdían oportunidad de ponerse baratijas en el pecho.

De ahora en adelante” – se decía en los cotidianos actos oficiales – usted será portador de la orden de la necrofílica Juana La Loca y usted, del falo de Felipe el Hermoso. ¡Por sensatos!

Pero como aquello que se llamó el “milagro musical” de Caracas, extraño al incesante acomodo de situaciones por copulaciones incómodas y sucesivas entre dos o más culturas diferentes, nació de un estado de intranquilidad e insensatez. ¡Fue como una cesárea!

Pero luego se hizo crítica la situación. Obligó al hombre a pensar, a orientarse con la versión original de la “Rosa de los vientos” y, así, sólo así, Simón Rodríguez pudo tener un pequeño auditorio para todas sus “locuras”. Y él y otro más loco que él, fueron a hacer un juramento loco.

Y así hemos venido funcionando como país. Largos períodos de tranquilidad se han alternado brevemente con estados de conflictos, patuques y conflagraciones. Pero con más cuerdos que locos.

Después llegó el dominio del petróleo. Desde el año 36, por decir algo, nuestros dirigentes, entre los cuales, por desgracia, no ha habido ningún loco verdadero, no han tenido que inventar nada. Y es que, es de vivos, con apariencia de locos, copiar antes que inventar. Si la agricultura decaía, no había razón para angustiarse ni ponerse a pensar demasiado. ¡Eso es de locos! Con dólares en la mano, en pacas compactas, toda desazón tiene remedio fácil. ¡No hay espacio para locos!

Unos gobernantes fueron represivos, otros clamaban por “calma y cordura”, mientras a planazos, bombas y manoplas metían en cintura a los aspirantes a locos verdaderos. Después llegaron los demócratas a contrapelo, como antídoto contra el exceso de atropello y el prestigio de los locos. Entre esos demócratas, hasta uno hubo que, sólo hecho el loco expresó, “llueve y escampa” y, sin quererlo, vendió una careta de loco, como se venden nacionalismos en baratijas.

Y toda esa tranquilidad y mansedumbre; sensatez muelle de movimiento horizontal, si acaso de leves ondulaciones, flotó sobre la densidad del petróleo. Hoy un barril costaba tres lochas, tres años después, las mismas lochas. El día de hoy parecía igual al de ayer. ¡Un paraíso para cuerdos!

De golpe, el mercado hizo erupción. Los precios del barril rompieron los techos. Los sensatos y los vivos disfrazados de locos, llamaron a administrar aquello con criterio de escasez. Pero también dijeron a todo pulmón, gastemos hasta más no poder; muramos de apoplejía. Cubramos de lujo momentáneo nuestras miserias ancestrales que el petróleo seguirá brotando de la tierra incesantemente y el mercado se dilatará, hasta que el petróleo comprado se una en un lago con el que se ofrece en venta. Y apostrofaron a sus adversarios y llamaron “profetas del desastre” a quienes hicieron sanas advertencias a tiempo. Y dijeron, “ese es un grupo de loquitos”.

 Ante tanta incertidumbre, navegando sin rumbo, hizo irrupción “la revolución” de los locos y la loquera de algunos sirvió de escondite a unos que no eran locos, tanto que se valieron de aquellos que, sin quererlo, fueron como alcahuetes, para trasegar pacas enormes de dólares, de la caja de todos, al bolsillo de ellos y los paraísos fiscales. Estos, cuerdos por demás, dieron el salto y, en su mayoría, habitan en el cielo. Quien no pudo ascender al espacio donde la vida es bella, por no saltar a tiempo y paga alguna nada severa pena, se reconforta viendo a los suyos, por su “sacrificio”, disfrutar de todo aquello y seguro está que, el dinero, borrará toda huella y, el olvido, lo cubrirá y llenará de dicha.

Hoy el petróleo no es negocio seguro.  Llegó el momento de pensar y mojarse para levantar al país. ¡Este es un momento para locos! ¡Abajo la sensatez!

Confío que, ante las locuras del presidente Trump, nada a lo loco, hagamos honor al calificativo de loquitos, rompiendo con las patotas de sensatos y hagamos una movida “a lo loco”, con toda la urgencia que demanda el momento; el momento de hacer honor a Bolívar, “el loco de Casacoima”.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM