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Italo Zapata: El simulacro del diálogo en Venezuela y la fuerza de la legitimidad

 

​El anuncio del inicio de un proceso de conversaciones pautado para este próximo 1 de agosto vuelve a colocar sobre el tablero nacional el debate sobre la resolución de la crisis venezolana. Sin embargo, antes de que se mueva la primera pieza, el tablero mismo ya padece de una fractura estructural que compromete su viabilidad: la pretensión de avanzar prescindiendo de los liderazgos legítimos y el respaldo popular que encarna María Corina Machado.

​Cualquier intento de negociación que ignore a los actores fundamentales elegidos por la ciudadanía está condenado a nacer estéril. No se trata meramente de una formalidad de nombres, sino de un principio básico de representatividad. Sobre esto, Poder Ciudadano ha sido sumamente enfático: las conversaciones de cúpulas, diseñadas a espaldas del país y calculadas para la distracción o la obtención de oxígeno político por parte de un régimen fraudulento, solo profundizan el escepticismo y la frustración colectiva.

​Para que un proceso de esta envergadura sea tomado en serio y no sea percibido como un nuevo simulacro, debe asentarse sobre bases de ineludible transparencia y contraloría. Desde nuestra tribuna, mantenemos una postura firme sobre dos exigencias urgentes que el país no puede postergar:

​*Garantía y presencia internacional: Es indispensable el acompañamiento y la revisión a fondo de organismos internacionales independientes, incluida la Cruz Roja y otras instituciones de indiscutible solvencia. La presencia de garantes legítimos es la única vía para asegurar que los compromisos adquiridos se cumplan con rigurosidad y para evitar que el resultado final se traduzca en una nueva burla a la voluntad de cambio de los venezolanos.

​*La centralidad del drama humano: Ninguna agenda de negociación puede tener cabida si se desvincula de la realidad de la gente. Un diálogo genuino debe abordar de inmediato la crisis humanitaria, la revisión profunda de las condiciones de salud y la cuantificación real del número de presos políticos, un drama que requiere la mirada e intervención urgente de la comunidad internacional.

​La soberanía reside de forma intransferible en los ciudadanos. Ningún acuerdo firmado en laboratorios políticos, desconectados de la realidad del pueblo y desprovisto de legitimidad democrática, contará con el respaldo ni el apoyo de la sociedad.

​El futuro del país no se decide en el aislamiento de las élites; se sostiene y se defiende en la organización permanente de los vecinos, en el fortalecimiento de las bases comunitarias y en la convicción inquebrantable de nuestro lema fundamental:

​​Todo lo que intente construirse al margen de esta verdad histórica estará irremediablemente destinado al fracaso.

¡El Poder Ciudadano es la gente!

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM