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Adolfo P. Salgueiro: ¿Se retirará Estados Unidos de la OTAN?

 

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial en el frente europeo (mayo de 1945), la destrucción de la infraestructura era casi total. El conflicto había causado devastación desde Rusia por el este hasta los confines occidentales del continente europeo. La necesidad de reconstrucción era imperiosa.

Se iniciaron negociaciones en París; sin embargo, al poco tiempo se hizo evidente que Rusia tenía otra agenda, como se comprobó poco después. La misma consistía en ocupar todo el territorio de Europa Oriental a partir del río Elba, sometiéndolo al sistema comunista. Ello se conoció como “la cortina de hierro”, que persistió hasta 1991, cuando se disolvió la Unión Soviética, dando oportunidad a que algunos de los países sometidos pudiesen pasar a formar parte de Occidente, de la OTAN, y que varios de ellos accedieran a la Unión Europea.

El asunto central del tratado constitutivo de la OTAN, firmado en Washington el 4 de abril de 1949, incorporó el famoso artículo 5 que dispuso que un ataque armado contra cualquier país miembro sería considerado como agresión a todos ellos, dando lugar al compromiso de la defensa militar conjunta.

Esa histórica cláusula es la que ha causado la fricción casi bélica cuando Ucrania, en 2014, ya constituida en país independiente, decidió incorporarse al mundo occidental y, como tal, aspirar a adherirse a la OTAN. Ello fue considerado inaceptable por Moscú, en la medida en que esa eventual incorporación era contraria a los planes expansivos alimentados por el presidente Putin. Más aún cuando otros países otrora de la órbita soviética se habían incorporado a la OTAN, encontrándose Moscú en minusvalía por varios años.

Desde la llegada de Trump a la Oficina Oval, él ha venido quejándose del hecho —totalmente cierto— de que Europa ha venido disfrutando de una alianza militar de primer orden, cuyo costo ha sido sufragado en forma desproporcionada por los Estados Unidos. Es por ello que ha solicitado e impuesto que esos costos sean repartidos más equitativamente entre todos los miembros.

Esto se ha venido logrando con tensión y fricciones, hasta convenir que el presupuesto de la organización fuera cubierto con 5% del Producto Interno Bruto de cada país, en lugar del 1.5% que venían aportando. Este proceso ha sido difícil y a veces traumático, dadas las dificultades y restricciones de algunos miembros.

Así las cosas, llegamos al conflicto armado con Irán que, desde principios de este año, inquieta al mundo, lo cual justificadamente fundamenta la solicitud norteamericana de colaboración militar de los miembros para sostener el bloqueo naval al estrecho de Ormuz, por el cual Irán despacha casi la totalidad de su petróleo.

La poca o ninguna acogida a esa solicitud ha provocado justa desilusión y disgusto en Washington, de tal modo que en la reciente reunión de Jefes de Estado y de Gobierno de la institución, ocurrida en Ankara (Turquía) hace apenas unos días, Trump ha dejado en claro su frustración y disgusto, resultando en el preocupante anuncio de que su país consideraría la suspensión y retiro del respectivo tratado, lo cual dejaría a la OTAN en un estado de minusvalía que pudiera incentivar a Rusia a insistir en su histórico plan de expansión territorial y política, que pueda llevarla a la restitución del vasto imperio zarista de siglos atrás.

En nuestra opinión, la posición actual de Washington es justificada, tanto más cuanto los demás aliados han alcanzado niveles que hacen posible y justo ese reacomodo.

Ya en 1948, el Congreso de los Estados Unidos había aprobado el histórico Plan Marshall, que financió la reconstrucción de Europa Occidental. Además, contribuyó mucho para que los países de la zona alcanzaran envidiables niveles de desarrollo económico y bienestar social, que rivalizan y hasta superan los existentes en los Estados Unidos.

Aspiramos a que la crisis actual pueda resolverse en forma equitativa para que la garantía de seguridad militar que ofrece el artículo 5 del tratado de Washington de 1949 siga siendo efectiva para Europa y el mundo, para contener la histórica ambición de dominio de Rusia que, mientras siga mandando Putin, seguramente estará en su agenda.

apsalgueiro1@gmail.com

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM