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Luis Bravo: … ¿Y ahora qué?

 

La Academia advierte: El rescate de la democracia ya no admite demora. -El Nacional /La CEIBA

El decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Políticas y Criminológicas de la ULA, José Rivas Leone, dijo que la FANB no tiene mayor poder que aceptar la incursión estadounidense en territorio venezolano. Costa del Sol.

Dos sismos devastadores sembraron la muerte y la desgracia,  acrecentando la ruina generalizada forjada por un régimen autoritario incapaz de atender los más elementales requerimientos del azar y la necesidad que rodea el gobierno de un país. Que desde 1999 minó tozudamente las bases de un Estado que ya era débil,  pero con cierta capacidad para atender los desafíos naturales y culturales que suelen comprometer la vida buena y creativa en las naciones. Se disolvió un Estado cuando más falta hacía para administrar los malos tiempos a que hemos llegado. Disolución que es efecto necesario de un proyecto político que apagó la llama democrática que se encendió en 1958,  acentuando a niveles insospechados las incomodidades que existían en el país para la vida digna y creativa.  Doloroso corolario de un proyecto militar, militarista de encendido discurso patriótico.  Más eficiente para administrar la represión a las fuerzas democráticas y acentuar sus naturales disensos. Eficaz gobierno para la creación de un paquidérmico y corrupto parasitismo. Inútil, demostradamente inútil ayer y hoy, para encarar con cierta dignidad la inmensa tarea que tenemos para recuperar al país de la ignominia que sufre nuestra soberanía y la inclemente incidencia de la adversidad natural.

También hay que reconocer el inmenso tejido solidario que se ha levantado desde la educación escolar y la universitaria. Probada formula, una y otra vez en la historia del país, para aliviar y compensar los infortunios naturales. También es de reconocer la proliferación de iniciativas universitarias para contribuir racionalmente a las explicaciones de sus causas y efectos. También las múltiples propuestas en juego para mitigar con conocimiento útil el riesgo que suponen los caprichos de la naturaleza y  para la recuperación del país de los azares que son terrible prueba de que no hay nada racional más allá de la existencia vital  en un mundo que tenemos que comprender cada vez mejor. Independientemente de las creencias muy respetables que tengamos,  hay que meter el hombro para que el Trabajo en Educación no solo viva mejor,  sino que rinda más en su destacada obligación de ayudar junto a la técnica, la tecnología, la ciencia, las humanidades  y la política, en crear las condiciones para que la sociedad avance en el confort,  la prosperidad de las mayorías y la muy importante necesidad en estos tiempos de inclemencia fatal: la mitigación de riesgos.

Pese a todo, no hay que dejar vencer a la incitación al odio a lo distinto, menos hundirse en la desesperanza y la invocación a lo extrasensorial. Toca hacer todo lo posible para que el tejido de causas nobles, solidarias,  que se ha activado dentro y fuera del país siga su curso regenerador. Acompañar esa proliferación de iniciativas creadoras de alivio y superación ante la tragedia que se están produciendo dentro y fuera del país. Alentarlo con uñas y dientes ante la insensible voluntad de una tiranía  que vive sus peores momentos,  pero que sigue dando muestras de incansable capacidad para la manipulación de los hechos. Es que como lo señala cáusticamente   Xavier Vidal-Folch: “Las dictaduras, tampoco las militares, no saben defender a la gente ante ninguna desgracia”. A lo que agregamos  nosotros que no, no, saben cómo defender al país de la múltiple amenazas,  pero si saben emplear la represión y la desigualdad social en función de sus mezquinos intereses y necesidades del perpetuarse en el poder. La historia no nos perdonará que, pese al luto y la urgencia de la solidaridad sin  prevenciones,  no sigamos pensando y actuando para que la transición obligada a la democracia no caiga en el tremedal  de los puros deseos y la  invocación a lo divino. Que sean efectivamente precisiones para la voluntad de hacer bien,  susceptibles de contabilidad y continuidad. Y, por supuesto, precisiones  creadoras de esperanza en  que es posible un futuro mejor que esté presente secuestrado por la ignominia del gobernar para siempre.

Revista N° 1.068 Memoria Educativa Venezolana, paso a paso

 

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