¿Qué pasó con la Universidad Simón Bolívar, la principal universidad tecnológica del país y de la región? Fue vandalizada. Y así sucedió con el sistema de universidades nacionales.
¿Qué pasó con la principal corporación industrial del país y de escala global, Pdvsa, un ejemplo para el mundo petrolero? Fue vandalizada. Y así con todas las empresas públicas y las empresas estatizadas o confiscadas o asaltadas.
¿Qué pasó con lo destacable del vasto sistema escolar y de salud pública o con importante apoyo estatal? Fue vandalizado. Y así con buena parte de la red de asistencia social.
¿Qué pasó con el Banco Central de Venezuela? Fue vandalizado hasta los cimientos de las bóvedas.
¿Qué pasó con el desarrollo agropecuario del país y los grandes centros de producción? Fueron vandalizados. Y así con toda empresa que no entrara por el corral del enchufe, con muy pocas excepciones.
¿Qué pasó con la democracia política, con la libertad de expresión, con las elecciones, con el respeto de los derechos humanos? Fueron vandalizados. Y así con cualquier iniciativa de contrapeso y criterio propio.
¿Qué pasó con el sistema eléctrico nacional? Fue vandalizado. Empezando por Edelca, las generadoras del Caroní y las demás de distinta índole. Y así con todos los servicios públicos.
¿Qué pasó con el patrimonio artístico de la nación? Fue vandalizado. Y así con cualquier categoría de la vida venezolana en lo político, económico, social y cultural.
El vandalismo lo perpetraron los vándalos, fueran malandros criminales, tipo Tren de Aragua; o criminales de cuello blanco y modos cortesanos. Lo peor de lo peor.
El vandalismo fue posible porque hubo mucho dinero por el alza de los precios petroleros en los mercados internacionales; porque hubo una idolatría del poderoso acompañada de una propaganda habilidosa; porque la comunidad internacional miró para otro lado; y porque el miedo es libre.
Venezuela estaba en crisis pero la respuesta no era el vandalismo. Vandalizada como está, la única respuesta legítima y digna es su reconstrucción. Sin vándalos en el poder y con el orgullo de luchar por una patria soberana, segura y justa.

