Hace falta otra revolución industrial. Con un carácter enérgico y decidido, el Premio Nobel de Economía 2025 Philippe Aghion defendió este martes en el Cercle d’Economia de Barcelona los avances que traerá la inteligencia artificial (IA) a la economía. El economista, que dijo ser cautelosamente optimista con la innovación, estimó que esta aportará 0,68 puntos porcentuales anuales a la productividad de las empresas durante diez años. A pesar de que prevé unos efectos positivos en el empleo, Aghion advirtió de que a corto plazo la introducción de esa tecnología supondrá la destrucción de puestos de trabajo. Ante esos efectos iniciales, el economista abogó por más flexibilidad, formación y políticas activas en el mercado laboral. La inteligencia artificial supondrá una gran reorganización del empleo, anticipó el economista.
Aghion, que participó en una charla organizada por el Cercle y el Barcelona Supercomputing Center (BSC), ganó el Nobel el año pasado por haber explicado, junto a su colega canadiense Peter Howitt, el crecimiento económico impulsado por la innovación. En concreto, la Academia Sueca recordó cómo en 1992 ambos construyeron un modelo matemático para la denominada destrucción creativa, que se produce cuando un producto nuevo y mejor entra al mercado. Esa innovación es creativa por su aportación al mercado, pero a la vez es destructiva porque las empresas que había hasta ese momento se vuelven obsoletas.
La teoría de Aghion encaja con lo que está sucediendo con la inteligencia artificial. En el turno de preguntas, una empresaria lo expuso con claridad. Lo que ocurrió en el cuarto trimestre de 2025 fue un cambio de las reglas de juego. Entonces llegaron los agentes de IA. Estoy en una empresa tecnológica de primera línea y estamos viendo un impacto del 20% en la mano de obra, detalló la directiva. Lo decía a raíz de los gráficos que, durante su charla, dio Aghion. El Premio Nobel considera que, en una primera fase, la IA destruirá empleo, pero que sus ventajas harán que las empresas sean más competitivas y ganen y contraten más. El problema está en hacer que la transición sea llevadera, admitió.
Xavier Vives, catedrático del IESE, reflexionó durante su conversación con el Nobel que la IA tal vez pueda acabar con empleos de la clase media, puesto que pueden quedar los vinculados a trabajos manuales y de cuidados y aquellos más técnicos. Son necesarias políticas educativas y de creación de empleo más robustas, respondió Aghion, quien recordó: Un caballo puede hacer que choques contra un muro, pero te puede llevar adonde quieras si sabes cómo montar. Y ahí el riesgo, advirtió, es dejar a parte de la población atrás. En Francia, afrontamos el peligro de un presidente populista en un año. Puedo decirles que nos aterra la idea de que eso pueda suceder, y no ser inclusivos tiene un coste enorme, agregó el Nobel, quien apostó por sistemas de flexiseguridad como el que tiene Dinamarca.
Otro factor limitante al potencial de la IA sobre el que insistió Aghion es el de la competencia. Y puso como ejemplo el impacto del sector tecnológico en Estados Unidos. Si bien durante una década la productividad creció en ese país a lomos de las nuevas tecnologías, posteriormente esta se expandió de forma mucho más lenta. Según el economista, eso se debió a la concentración empresarial, que llevó a que las empresas dejasen de compartir información y progresar. La nube hoy está controlada por tres empresas: Microsoft, Google y Amazon, recordó. Por ello, argumentó que Europa debe desarrollar sus propios centros de datos.
Reforma de competencia
El economista también defendió una reforma de la política de competencia, que juzgó que es demasiado estática. Como ejemplo, puso la decisión que adoptó la Comisión Europea bajo la batuta de la comisaria danesa Margrethe Vestager con la fusión de Alstom y Siemens en 2019. La titular de Competencia decidió tumbarla al considerar que ponía en jaque el mercado ferroviario europeo. Aghion cree que ahí Bruselas debió haber tenido en cuenta dos factores: primero, que se trata de un mercado global y, segundo, que es un mercado en el que podían incorporarse nuevos actores fácilmente, en especial firmas chinas.
El Premio Nobel también cree que esa nueva oligarquía tecnológica debe contribuir más para evitar que haya ciudadanos perjudicados. Aghion no comulga por completo con el impuesto que impulsa su colega francés Gabriel Zucman sobre las grandes fortunas porque cree que puede perjudicar a las empresas europeas. Sin embargo, considera que estas deben aportar al sistema, por ejemplo, a través de fundaciones. Y si no, sí deben ser gravadas.
Hace falta otra revolución industrial. Con un carácter enérgico y decidido, el Premio Nobel de Economía 2025 Philippe Aghion defendió este martes en el Cercle d’Economia de Barcelona los avances que traerá la inteligencia artificial (IA) a la economía. El economista, que dijo ser cautelosamente optimista con la innovación, estimó que esta aportará 0,68 puntos porcentuales anuales a la productividad de las empresas durante diez años. A pesar de que prevé unos efectos positivos en el empleo, Aghion advirtió de que a corto plazo la introducción de esa tecnología supondrá la destrucción de puestos de trabajo. Ante esos efectos iniciales, el economista abogó por más flexibilidad, formación y políticas activas en el mercado laboral. La inteligencia artificial supondrá una gran reorganización del empleo, anticipó el economista.
Aghion, que participó en una charla organizada por el Cercle y el Barcelona Supercomputing Center (BSC), ganó el Nobel el año pasado por haber explicado, junto a su colega canadiense Peter Howitt, el crecimiento económico impulsado por la innovación. En concreto, la Academia Sueca recordó cómo en 1992 ambos construyeron un modelo matemático para la denominada destrucción creativa, que se produce cuando un producto nuevo y mejor entra al mercado. Esa innovación es creativa por su aportación al mercado, pero a la vez es destructiva porque las empresas que había hasta ese momento se vuelven obsoletas.
La teoría de Aghion encaja con lo que está sucediendo con la inteligencia artificial. En el turno de preguntas, una empresaria lo expuso con claridad. Lo que ocurrió en el cuarto trimestre de 2025 fue un cambio de las reglas de juego. Entonces llegaron los agentes de IA. Estoy en una empresa tecnológica de primera línea y estamos viendo un impacto del 20% en la mano de obra, detalló la directiva. Lo decía a raíz de los gráficos que, durante su charla, dio Aghion. El Premio Nobel considera que, en una primera fase, la IA destruirá empleo, pero que sus ventajas harán que las empresas sean más competitivas y ganen y contraten más. El problema está en hacer que la transición sea llevadera, admitió.
Xavier Vives, catedrático del IESE, reflexionó durante su conversación con el Nobel que la IA tal vez pueda acabar con empleos de la clase media, puesto que pueden quedar los vinculados a trabajos manuales y de cuidados y aquellos más técnicos. Son necesarias políticas educativas y de creación de empleo más robustas, respondió Aghion, quien recordó: Un caballo puede hacer que choques contra un muro, pero te puede llevar adonde quieras si sabes cómo montar. Y ahí el riesgo, advirtió, es dejar a parte de la población atrás. En Francia, afrontamos el peligro de un presidente populista en un año. Puedo decirles que nos aterra la idea de que eso pueda suceder, y no ser inclusivos tiene un coste enorme, agregó el Nobel, quien apostó por sistemas de flexiseguridad como el que tiene Dinamarca.
Otro factor limitante al potencial de la IA sobre el que insistió Aghion es el de la competencia. Y puso como ejemplo el impacto del sector tecnológico en Estados Unidos. Si bien durante una década la productividad creció en ese país a lomos de las nuevas tecnologías, posteriormente esta se expandió de forma mucho más lenta. Según el economista, eso se debió a la concentración empresarial, que llevó a que las empresas dejasen de compartir información y progresar. La nube hoy está controlada por tres empresas: Microsoft, Google y Amazon, recordó. Por ello, argumentó que Europa debe desarrollar sus propios centros de datos.
Reforma de competencia
El economista también defendió una reforma de la política de competencia, que juzgó que es demasiado estática. Como ejemplo, puso la decisión que adoptó la Comisión Europea bajo la batuta de la comisaria danesa Margrethe Vestager con la fusión de Alstom y Siemens en 2019. La titular de Competencia decidió tumbarla al considerar que ponía en jaque el mercado ferroviario europeo. Aghion cree que ahí Bruselas debió haber tenido en cuenta dos factores: primero, que se trata de un mercado global y, segundo, que es un mercado en el que podían incorporarse nuevos actores fácilmente, en especial firmas chinas.
El Premio Nobel también cree que esa nueva oligarquía tecnológica debe contribuir más para evitar que haya ciudadanos perjudicados. Aghion no comulga por completo con el impuesto que impulsa su colega francés Gabriel Zucman sobre las grandes fortunas porque cree que puede perjudicar a las empresas europeas. Sin embargo, considera que estas deben aportar al sistema, por ejemplo, a través de fundaciones. Y si no, sí deben ser gravadas.
Lluís Pellicer – El País de España

