Jamás olvidaré el infeliz epitafio del comandante galáctico, erizado de ímpetu revolucionario, cuando vociferaba: Mientras los gobiernos se la pasan de cumbre en cumbre, los pueblos se hunden de abismo en abismo.
Más paradójicamente falsa no pudo resultar la demagoga expresión. Sobre todo, viniendo de un “comandante tropero”, que no solo hizo todo lo contrario a lo que criticaba, sino que enfermaba cuando no batía records a cumbres, o, a eventos presidenciales. Es decir, su propio récord.
Que, recordemos, (tal vez los nacidos en revolución aún no se hayan enterado). Pero el petulante comandante galáctico no solo anduvo de cumbre en cumbre, sino que superó todos los records de un gobernante en vuelos internacionales. Rebasó en 9 años, los 225 países visitados por el entonces “Papa Viajero” Juan Pablo II, en 25 años. (Recopilación del ex diputado Carlos Berrizbeitia, AN-2008).
Ni hablar, del arsenal de promesas y proyectos incumplidos. Entre los más insólitos: “El Gran Gasducto del Sur”. A lo que se debe agregar, el descarado abuso, de los maratónicos “Aló Presidente”, ante una siempre irritada audiencia.
Mirando lo ocurrido en Venezuela, antes del sacudón del 3E, y luego, en torno a las celadas que se tejen solapadamente, en los escenarios de “politiqueros, alacranes y dinosaurios”, nos viene a la memoria, otro de los lascivos señuelos socialistas del siglo XXI, con los que el chavismo se mofaba a placer, de los “sempiternos, conspiradores escuálidos” : “Por más que se tongoneen, siempre se le ve el bojote”.
Era una sorna acusación en cadena de radio, tv y redes sociales, sobre los supuestos planes sediciosos y terroristas de los adversarios contra la revolución, que se repetía y se repartía a una “jauría chavista” sedienta de odio y revanchismo, para satisfacción de sus enardecidas tribunas.
Pero irónicamente, la rueda de la política, que todo lo puede, ha dado un repentino giro de 180 grados, que los ha puesto en desventaja y mostrando el “bojote” de las urdidas tramoyas.
Y por más que se “tongoneen”, ya no volverán a pasar desapercibidas, pues el pueblo ya aprendió a diferenciarlas del venenoso chantaje chavo-comunista, que insisten en sembrar.
Ahora ellos son “los cazadores casados, con las manos en la masa”, a la vista de todos buscando ganar tiempo y seguir retardando en anhelado cambio. Peligrosamente, buscando infiltrarse por cualquier rendija que les dejen al alcance.
Y aunque un poco tarde, los venezolanos aprendieron, que bajo cualquier yugo o dictadura, la libertad no se mendiga. Se construye, se defiende y hasta se arrebata, llegado el caso.
Y ahora hay una Venezuela. La misma que madrugó el 28 de julio de 2024 y fue a votar. Que hizo colas de horas bajo el sol y la lluvia en todos los pueblos y ciudades del país. El mismo que sacó las actas, las fotografió, las contó una por una, superando todos los miedos y amenazas. Y gritó de emoción al ver que valió la pena el temerario esfuerzo. Que a pesar del descarado fraude electoral, afloró al mundo la honrosa satisfacción, de que un pueblo unido, no solo derrotó, sino que desenmascaró y dejó “en cueros” al tirano.
Y por más que lo disimulen, no podrán ocultar el engaño con el que estuvieron manipulando al pueblo.
Con recopilación de la antigua, transparente y gallarda prensa nacional (El Nacional, El Universal, TalCual, El Carabobeño, El Impulso, 2001-Ultimas Noticias).
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