Como si se tratara del esquema de las vueltas ciclísticas, y su organización tradicional, la dictadura interina y tutelada de Venezuela a cargo de Delcy Rodríguez; su hermano, y Cabello (el triunvirato del horror), entró en la fase de la persecución y caza de algunos delincuentes, previamente designados por Estados Unidos como artífices de organizaciones criminales, como el Tren de Aragua, y su líder, (a) El Niño Guerrero.
De todos es sabido que esta semana que casi termina, ha sido objeto de operaciones militares en el sur de Venezuela, en la zona conocida como Las Claritas, que corresponde al kilometro 88 en el área minera del oro; zona que controlaba (a) El Niño Guerrero, junto a factores de la guerrilla colombiana del ELN, con pleno conocimiento del gobierno venezolano, y de la Fuerza Armada. Que no se hagan ahora los inocentes y desentendidos. Solo falta saber, y ojalá termine sabiéndose toda verdad, acerca de la alianza corrupta entre Maduro; su gobierno; la concesión de minas a personajes (malignos) como Rodríguez Zapatero (gran amigo de Delcy), y Piedad Córdoba, entre otros.
Es importante recordar también que el principio de esta trágica y corrupta alianza entre el gobierno venezolano, y el hampa, la inauguró Chávez cuando decía que los malandros no eran tal cosa, pues para él se trataba de los ¨proscritos de la sociedad burguesa¨, y en consecuencia debían ser llamados ¨buenandros¨! A partir de esa distorsión caprichosa, y cruel, ordenó la creación de las zonas de paz para dar a cada jefe de organización criminal, áreas determinadas de control territorial para ejercer sus dominios con doble propósito. El primero para que estos delincuentes ejercieran de caciques en las zonas bajo su dominio, y también con la intención de ejercer control social y político para evitar e impedir la creciente expresión popular producto de la insatisfacción con el gobierno demagógico y corrupto de Chávez.
Pues bien, estos socios del gobierno no desperdiciaron esa oportunidad y la ejercieron a plenitud, convirtiendo amplios territorios del país, en sus respectivos feudos para el control social, pero también para el tráfico de drogas; armas, secuestros, extorsión. Así comenzaron a conocerse figuras como el Niño Guerrero; el Wilexis, entre otros.
Ahora, por orden de sus nuevos amos, están colaborando en la persecución y captura, tanto de sus compañeros de partido y gobierno, como Tarek El Aisami, otrora poderoso Gobernador; Ministro; Vicepresidente; Alex Saab, y también el líder del Tren de Aragua, el Niño Guerrero. Como en el refrán popular: ¨se juntan los mochos pa´ rascarse¨!
Faltan muchos presuntos delincuentes asociados a los gobiernos de Chávez; Maduro, y del triunvirato por caer, pero visto lo visto, es de suponer que ello ocurrirá en el desarrollo de esta nueva etapa, que por fortuna se ha venido diseñando y ejecutando luego del 3 de enero.
Hay otras ejecuciones que hasta ahora lucen incompletas, y lacerantes para la condición humana, como es el hecho de que todavía quedan centenares de presos políticos; civiles y militares; hombres; mujeres, y hasta menores de edad, por el capricho criminal del algunos, cuya responsabilidad también habrá de ser determinada. Con esa conducta se demuestra una vez más, que la Ley de Amnistía, como dijimos en su momento, ha sido una estafa por su carácter selectivo y engañoso. Un indulto procesal como prerrogativa presidencial, hubiera sido suficiente para liberarlos a todos sin cortapisas, pero se impuso –de nuevo- la maldad y el odio que les caracteriza.
Para seguir hablando del tema de las etapas, de manera paralela, hay que seguir luchando y presionando para que haya acuerdos políticos que permitan desde ahora la designación de un nuevo CNE, con figuras profesional, y moralmente inobjetables y aceptadas por toda la sociedad, para reorganizar la institución y desde ya, la renovación del Registro Electoral que actualice de manera veraz, la información relativa, no solo a los ciudadanos residentes en el país, sino también a quienes hacen vida en el exterior. Igualmente, esa reorganización del CNE debe resolver la devolución de sus respectivas personalidades jurídicas y tarjetas, a los dirigentes y militantes de los partidos políticos confiscados.
Del mismo modo, esos acuerdos políticos sugeridos, deben promover junto con la reorganización del CNE, un cronograma electoral para el año 2027, para ofrecer claridad y certeza a todos los ciudadanos acerca de la corrección que ha de producirse, luego del fraude del 28 de julio de 2024.
Otro asunto que hay que asumir con urgencia es la recuperación económica, pues se supone, que ahora que no pueden desviar los recursos del petróleo tan fácilmente, deberían ser usados en la recuperación del país; en áreas sensibles como los servicios públicos: agua; luz; hospitales; carreteras; transporte subterráneo y superficial, pero muy especialmente, en la recuperación del salario de los trabajadores, los profesores en todos los niveles del sector educativo; desde preescolar, hasta los universitarios, y el ingreso de pensionados y jubilados.
Son tareas simultáneas, seguramente complejas luego de 27 años de destrucción, pero ineludibles, si hay voluntad para acometerlas. Seguir corriendo la arruga, no ayuda y además prolonga la agonía de una sociedad expectante, y largamente engañada y proscrita.
Es tiempo de correcciones fundamentales para enderezar el rumbo interesadamente perdido; de elaboraciones mafiosas, y enriquecimientos bochornosos e indebidos, en detrimento del conjunto ciudadano.
Que se imponga la sindéresis, y el mejor deseo por salir adelante, para bien de todos. El país gracias a la providencia, tiene recursos suficientes para avanzar, los cuales, pueden ser comprometidos a futuro, a cambio de conseguir ante los organismos internacionales correspondientes, la liquidez necesaria para acometer el plan de recuperación.
Ello será posible también, si hay acuerdos y voluntad para solicitar la colaboración profesional de los expertos más calificados en áreas tan sensibles, como la salud; la justicia; la economía, y la infraestructura. Orgullosamente Venezuela dispone de esos profesionales calificados y muy dispuestos a colaborar en la recuperación del país.
El balón está en el campo y los equipos tienen el deber de jugar limpio, tras la búsqueda de los mejores resultados que redunden en beneficio de toda la nación. Sería un triunfo importante de la racionalidad; la esperanza, y la democracia. Veremos.
@romanibarra

