La realidad del transporte público en Venezuela al segundo semestre de 2026 expone la fragilidad de una economía sumida en contradicciones.
El drama de movilizarse en una Venezuela de salarios congelados y transporte en ruinas.
Desplazarse por las principales ciudades de Venezuela se ha transformado en una carrera de obstáculos financieros y de resistencia física. La entrada en vigor del ajuste del pasaje urbano sumerge una vez más a los ciudadanos en una cruda paradoja matemática: mientras el salario mínimo de un trabajador permanece anclado en 130 bolívares mensuales desde marzo de 2022, un solo viaje en autobús cuesta ahora 140 bolívares.
Desplazarse por las principales ciudades de Venezuela se ha transformado en una carrera de obstáculos financieros y de resistencia física. La entrada en vigor del ajuste del pasaje urbano sumerge una vez más a los ciudadanos en una cruda paradoja matemática: mientras el salario mínimo de un trabajador permanece anclado en 130 bolívares mensuales desde marzo de 2022, un solo viaje en autobús cuesta ahora 140 bolívares.El bolsillo del venezolano vuelve a pulverizarse ante un sistema de transporte público fragmentado, donde los usuarios sacrifican sus necesidades básicas para poder ir a trabajar, y los transportistas aseguran operar a pérdida en una flota vehicular que se cae a pedazos.
Matemática del colapso: Un salario que no paga un pasaje
El anuncio oficial llegó a finales de mayo en Caracas tras una mesa técnica de alto nivel entre autoridades del Ejecutivo nacional y representantes de los principales gremios de transportistas del país. La ministra de Transporte, Jacqueline Faría, junto con el viceministro Claudio Farías, el presidente del Instituto Nacional de Transporte Terrestre (INTT), Luis Granko, y el presidente del Órgano Superior de Transporte, Williams Amaro, decretaron un exhorto oficial para fijar la tarifa máxima del transporte urbano general en 140 bolívares, el equivalente a 0,25 dólares según la tasa oficial del Banco Central de Venezuela.
Aunque la ministra aseguró ante medios oficialistas que la tarifa “permanecerá congelada durante los meses de junio y julio” para luego ser revisada mensualmente, entre los ciudadanos hay indignación debido a que el impacto es devastador.
Si un empleado público o un obrero con salario mínimo requiere tomar una sola unidad de ida y otra de vuelta durante una rutina estándar de 20 días laborales al mes, necesita disponer de:
*280 bolívares diarios.
*1.400 bolívares semanales.
*5.600 bolívares mensuales.
El sueldo base actual de 130 bolívares apenas cubre 2,5% de lo necesario para transportarse bajo las condiciones óptimas (un solo autobús por trayecto).
Quien dependa exclusivamente de este ingreso se encuentra técnicamente imposibilitado para salir a trabajar.
En el interior del país, el panorama es idéntico. En Mérida, los usuarios califican la medida de golpe directo al estómago.
“No se trata solo del monto, es el efecto cascada. Con un sueldo que no se mueve, este aumento nos obliga a sacrificar comida para poder trasladarnos”, dijo a La Patilla Carlos López, usuario de la zona norte de Mérida que debe tomar cuatro unidades diarias para llegar a su puesto de trabajo alejado del casco central.
En Maturín, estado Monagas, el director de transporte local, José Maza, coordinó la entrega de nuevos tabuladores a 65 operadoras de transporte bajo la promesa de vigilar el respeto a las exoneraciones de adultos mayores y estudiantes, pero el descontento es generalizado.
Subterráneo en crisis: El silencioso aumento de El Metro
Para quienes buscan sortear las tarifas de las camionetas superficiales, el sistema subterráneo solía ser el último refugio. Sin embargo, el metro de Caracas tampoco da tregua. Sin anuncios ruidosos en los canales oficiales del ministerio o de la propia compañía estatal, el personal de casetas y la aplicación del Sistema Único de Viaje Electrónico (Sistema SUVE) confirmaron incremento silencioso en las tarifas: el pasaje general pasó de 80 bolívares a 90 bolívares (alza de 12,5%), mientras que el estudiantil se ubicó en 45 bolívares. Para un usuario que emplee el subterráneo de forma regular en su mes laboral, el gasto asciende a 3.600 bolívares.
A este incremento se le suma el pésimo estado del servicio. Los usuarios inundan las redes sociales denunciando fallas técnicas constantes en los trenes, serios retrasos en las estaciones que duplican los tiempos de viaje, vagones sin aire acondicionado, abandono estructural visible en escaleras mecánicas inoperativas y falta de mantenimiento en los andenes. El transporte administrado por el Estado es hoy sinónimo de retraso y precariedad.
Encrucijada gremial: Trabajando a pérdida entre chatarra y falta de gasolina
Si los usuarios sienten que el pasaje es impagable, en la acera de enfrente el gremio de transportistas afirma que los 140 bolívares son un paño caliente de corta duración. Yelmira Jiménez, presidenta de la Asociación de Conductores La Voluntad de Gandhi de Caricuao y vocera del Comando Intergremial de Transporte, advirtió que el sector enfrenta una crisis operativa sin precedentes.
En lo que va de año, las unidades fuera de servicio se han incrementado entre 30% y 40% debido a la imposibilidad de costear la manutención.
Jiménez explicó que el gremio recibe el ingreso en bolívares, pero pagan los insumos y repuestos en dólares con incrementos de hasta 50%.
La devaluación de las últimas semanas, cuando el dólar referencial para el sector subió considerablemente, devoró el rezagado pasaje anterior de 100 bolívares fijado en Gaceta Oficial N° 43.335 en marzo.
El sector había exigido inicialmente tarifa base de 0,50 centavos de dólar indexados, pero tras una asamblea el 19 de mayo con directivos de Caracas, Aragua y Carabobo, aceptaron la contrapropuesta gubernamental de 0,25 centavos de dólar como “paliativo”.
La pugna por la indexación mensual
Existe evidente contradicción entre lo anunciado por el Ejecutivo y lo acordado en las mesas técnicas. Mientras la ministra Faría asoma congelamiento por dos meses (junio y julio), José Luis Trocel, presidente del Frente Unido de Transporte, aclaró de forma tajante que el acuerdo de revisar la tarifa del pasaje fue cada mes, no cada dos meses.
“El primero de julio estaremos revisando la tarifa para hacer el ajuste correspondiente a los 25 centavos de dólar según la tasa oficial del momento. Nosotros seguimos apegados al primer acuerdo”, dijo.
Los choferes temen que un nuevo congelamiento por exhorto los arrastre de vuelta a la quiebra técnica.
El calvario del combustible
El subsidio de combustible a través de la plataforma Patria se ha convertido en una lotería institucional. Los transportistas denuncian que las asignaciones teóricas de 120 litros diarios se traducen en despachos de apenas 80 a 100 litros interdiarios.
En estados del interior, las colas y los retrasos de distribución por parte de Pdvsa forzan a las unidades a quedarse guardadas hasta 15 días al mes. Ante esto, el gremio ha manifestado disposición de pagar el carburante a precios internacionales controlados si eso garantiza el suministro continuo y elimina las mafias de las estaciones de servicio.
Promesas de digitalización, créditos y el dilema del bono de transporte
Para amortiguar el colapso del sistema y frenar los históricos altercados ciudadanos por la falta de dinero en efectivo y el cambio de los vueltos, el Ejecutivo nacional se comprometió a impulsar de manera definitiva el Sistema SUVE. Mediante esta plataforma digital automatizada, el Estado pretende canalizar de forma directa a las cuentas de los choferes los fondos correspondientes a las exoneraciones de ley de los sectores vulnerables.
De igual forma, la minuta interna de la negociación reveló compromisos de auxilio financiero e institucional, tales como:
*Créditos bancarios: el Banco Digital de los Trabajadores (BDT) inició un censo para liquidar líneas de crédito especiales de 800 dólares al cambio (con tasa de 16% anual y amortización a 8 meses) orientadas a la compra de repuestos en Caracas. Para el interior, las solicitudes se tramitarán mediante el Banco de Venezuela y Bancamiga. Hasta la fecha solo 5% de los transportistas reporta haber tenido acceso a estos beneficios debido a las trabas burocráticas y los altos requisitos exigidos.
*Exoneración de aranceles: se prometió la importación libre de impuestos para neumáticos y repuestos de uso comercial mediante mesas de trabajo conjuntas entre Fontur y el Ministerio de Industria y Comercio.
*Operativos express: activación del plan Pon tu vehículo al día junto con el INTT y el Saren para agilizar permisos de circulación de las flotas operativas.
Un salvavidas para el usuario: El bono de 30 dólares
Trocel y Jiménez coinciden en que cualquier indexación del pasaje está condenada al fracaso si la población carece de poder adquisitivo. Por este motivo, el Comando Intergremial puso sobre la mesa de negociación con el Ejecutivo la creación urgente de un bono de transporte de 30 dólares mensuales directo para los usuarios, estudiantes y adultos mayores, que sea incorporado en las discusiones de sueldos y salarios nacionales. El subsidio sigue bajo evaluación del gobierno, evaluando mecanismos que van desde tarjetas electrónicas hasta depósitos directos.
Abusos y anarquía en las regiones: el caso de Tucupita
Mientras las autoridades debaten en las capitales sobre fórmulas macroeconómicas, la periferia de Venezuela experimenta la ausencia de ley. En Tucupita, estado Delta Amacuro, las unidades tradicionales de transporte público masivo son inexistentes. La movilidad urbana recae sobre los denominados “carros por puesto”.
Usuarios de la ruta Paloma-Centro denunciaron a través de las frecuencias de Radio Fe y Alegría que los choferes imponen tarifas de manera ilegal. Cuando el reloj marca las 4:00 pm, decenas de conductores desaparecen de las paradas, generando caos artificial. Dos horas después, a las 6:00 pm, se reincorporan para cobrar el pasaje a 200 bolívares (en lugar de los 150 estipulados localmente), afectando sin distinción a ciudadanos comunes y estudiantes universitarios.
Aunado con esto, se ha institucionalizado una penalización digital: si el pasajero no posee efectivo y opta por pagar mediante transferencia o pago móvil, el monto es recargado de forma arbitraria a 180 bolívares. Las denuncias se acumulan en las oficinas municipales a la espera de fiscales que regulen la anarquía nocturna.
La realidad del transporte en Venezuela al segundo semestre de 2026 expone la fragilidad de una economía sumida en contradicciones. Sin salario real que dignifique al trabajador y sin plan de inversión estructural que rescate las flotas y los rieles de la obsolescencia, los 140 bolívares del nuevo pasaje representan solo un nuevo parche sobre un sistema que amenaza con detenerse.
El Nacional

