La crisis educativa en Venezuela ha alcanzado un punto crítico y es que el país arrastra un déficit alarmante de 250.000 docentes en ejercicio, una cifra que, según advierten los expertos, tardará más de 25 años en cubrirse si se mantiene el ritmo actual de egresos universitarios.
Se requiere 25 años para tener una generación de relevo.
La carrera de docente es considerada la más importante del país porque se requiere para formar a otros profesionales; sin embargo, desde hace 18 años hay una caída drástica de la matrícula de educación en las principales universidades, ya que resulta poco atractiva para los jóvenes, que por los bajos salarios no la consideran sinónimo de ascenso social.
Tulio Ramírez, director del Doctorado y Posdoctorado en Educación de la UCAB, realizó un estudio contabilizando el número de egresados de las escuelas de educación de la UCV, de los ocho Institutos de la UPEL y de la UCAB, determinando que en 2008 se graduaron 17.000 docentes y en 2022, tan sólo 3.000. Eso representa una caída de los egresados de 82%. Este estudio lo replicó en 2025 en la Universidad de Carabobo y las cifras fueron similares.
«Si continúa a este ritmo los egresos, tardaremos entre 25 años y 50 años para cubrir el déficit de maestros que se necesitan en primaria y secundaria», sentenció Ramírez.
Fausto Romeo, director general de Consenso Educativo, manifestó el 21 de mayo en la 56 Asamblea Anual de Consecomercio, en Barquisimeto, que una de las mayores preocupaciones que enfrentan los colegios privados del país, que tienen una matrícula de estudiantes aproximada de 1.2 millones de estudiantes, es el déficit de docentes, porque sin ser peyorativo, advirtió que hay un envejecimiento de estos profesionales, y se requieren medidas urgentes para que haya una generación de relevo.
Hay sólo estimaciones
Las últimas cifras oficiales que se conocieron en Venezuela sobre cuántos docentes existían, fueron las del año escolar 2014-2015. Según la Memoria y Cuenta del Ministerio de Educación de 2015, había 553.948 educadores activos, entre licenciados en Educación, profesores graduados, Técnicos Superior Docente, bachilleres docentes y docentes sin títulos.
Luego de ese año, tanto el magisterio como investigadores lo que han hecho son estimaciones sobre el déficit de profesores, ante la opacidad de las cifras estatales. El 22 de abril de 2026, la Federación de Maestros de Venezuela (FMV), informó que el Gobierno suspendió de las nóminas a más de 50 mil docentes y que el déficit se ubicaba en 250 mil. Esto debido a que por los bajos salarios, muchos educadores emigraron del país o se dedicaron a otros trabajos fuera de la educación formal.
El 26 de enero de 2023, Carlos Calatrava, que para ese momento era director de la escuela de Educación de la UCAB, calculó que el país necesitaba 256.000 docentes en ejercicio.
El 08 de mayo de 2025, el ministro de Educación, Héctor Rodríguez, desmintió las cifras de la FMV, alegando que para el inicio de ese año escolar cuando había un déficit de 60 mil docentes y lo habían reducido a 12 mil en cuestión de meses.
Pero ha habido declaraciones y acciones del Gobierno que reflejan la grave falta de docentes como, por ejemplo, en octubre de 2024, cuando el ministro Rodríguez exhortó a los docentes jubilados a que regresaran a las aulas de clases para seguir sirviendo al país.
En el año 2021, el Ministerio de Educación aprobó el plan de reclutamiento de jóvenes bachilleres para ocupar el puesto de los docentes que habían abandonado las aulas, a través de la Gran Misión Plan Chamba Juvenil.
Tulio Ramírez expresó que una señal clara de la falta de docentes es que muchas escuelas y colegios han solicitado la colaboración a padres y representantes que tienen competencias en algún área, para que dicten asignaturas en bachillerato. Por ejemplo, hay economistas que en colegios del este de Barquisimeto están dando matemática, ante el déficit de docentes especialistas en esa ciencia.
«La última señal es la aberrante práctica de exonerar a estudiantes de asignaturas donde no tienen docentes, y promoverlos de un año a otro en el caso de bachillerato. Sin haber visto contenido específico de asignaturas, como matemática, física, química», comunicó Ramírez. Eso se traduce en que los jóvenes se gradúan, pero cuando ingresan a una universidad, en carreras de ciencia, la mayoría reprueban las materias del primer semestre, porque no se formaron con calidad educativa.
Fausto Romeo dice que el Estado y la sociedad deben preocuparse por atender la falta de educadores, porque esa situación compromete el desarrollo económico de Venezuela en las próximas décadas. Resaltó que empezar a formar generación de relevo tardará mínimo 10 años.
«Cuando hablamos de que hace falta un mecánico en el país, bueno, en seis meses podemos tener preparado a uno. Pero cuando hablamos de más de 100 mil docentes necesarios, eso representa un atraso de no menos de 10 años, porque aunque en las universidades podemos hablar de cuatro o cinco años para formar a un maestro, la vocación nace desde el bachillerato. No podemos imponer a unos estudiantes: vas a estudiar para maestro, o vas a ser profesor de matemática, sino que debe nacer ese entusiasmo en los jóvenes», argumentó.
Mejora la expectativa
Gisela León, coordinadora del Centro de Estudios Universitarios Supervisados de la UCV, núcleo Barquisimeto, que forma licenciados en Educación, informó que han venido registrando una recuperación de la matrícula académica en el último semestre, por las expectativas de cambios que hay en el país y las oportunidades laborales que ofrece ser docente en el exterior.
Estudios Universitarios Supervisados de la UCV tiene cinco núcleos y el año pasado contaban con una matrícula de 195 aspirantes. En el actual semestre, ese número aumentó a 700 estudiantes a nivel nacional. Han determinado que la mayoría de esos jóvenes ya son profesionales en un área y deciden estudiar educación como una segunda carrera.
«Yo siento que somos un país donde hay una altísima vocación docente, porque a pesar de la crisis, las escuelas de educación no se han cerrado. La conflictividad social, la inseguridad y los bajos salarios que impulsaron la migración de docentes comenzó entre 2013 y 2014, pero a pesar de más de una década de crisis, los docentes se han mantenido en pie», alegó.
Hay escasez de docentes de áreas especializadas, pero en educación básica hay profesionales activos. Incluso, alegó que si bien el número de profesores egresados en las universidades ha disminuido, desde la pandemia ha habido un repunte de oferta de estudios tanto en el área formal como informal, que han requerido de educadores.
«Entre 2009-2010, la docencia significaba seguridad social, estabilidad laboral, un trabajo a medio tiempo que te permitía trabajar en otro tipo de actividades, significaba un trabajo bien remunerado, eso se dejó de reconocer y es una de las razones principales por la que muchos jóvenes no ven la educación como una opción», alegó.
Lara tiene déficit
De acuerdo con estimaciones del presidente del Colegio de Profesores de Lara, Luis Arroyo, en el estado se necesitan entre 15 mil a 20 mil docentes, para cubrir el déficit que existe.
Argumenta que a nivel regional hay un déficit que ronda el 50% de educadores de primaria y bachillerato.
«Las aulas no han quedado solas, pero el Ministerio de Educación ha sustituido a los docentes jubilados por muchachos de las misiones que realmente no están preparados académicamente. El educador tiene que tener un salario digno como lo establece la Constitución que no sólo le permita comer bien, sino vivir bien con su familia»; exclamó.
En abril, el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), indicó que el precio de la canasta familiar se ubicó en 730,59 dólares. Lo que gana un docente al mes no le alcanza para cubrir ni el 10% de esa cesta.
«Para mejorar la educación en Venezuela, no se necesita tan solo mejores salarios, también mejor seguridad social. Un seguro de salud de Hospitalización, Cirugía y Maternidad (HCM), que nos dé amplia cobertura, que las prestaciones sociales vuelvan a valer. Eso producía bienestar a los educadores del país», manifestó Arroyo.
Ana Uzcátegui – La Prensa de Lara

