pancarta sol

En Venezuela lo que ha faltado es orden y gerencia para que los servicios públicos funcionen, dijo Manuel Cols

 

La declaración fue hecha, en entrevista concedida a El Impulso, por el ingeniero Manuel Cols, quien por espacio de 28 años desempeñó funciones de gerencia en la Fundación para el Desarrollo de la Región Centroccidental (Fudeco) y es uno de los técnicos más respetables por sus conocimientos en materia de planificación de obras.

No ha sido por falta de recursos el motivo por el cual han colapsado los servicios más elementales de la población, ni que proyectos tan ambiciosos como el segundo puente sobre el lago de Maracaibo y el tercer puente sobre el río Orinoco no se hayan realizado, así como quedar abandonado el plan ferroviario nacional de más de 13 mil kilómetros, destinado a  unir todo el país e impulsar la economía.

En estos días ha sido consultado en relación con el colapso del puente de Santa Rosa, estructura que requerirá tiempo para su reconstrucción debido a que ha quedado inutilizada para el tránsito automotor.

Colapsos de puentes

Lo que sucedió en Yacural, donde colapsó el puente conocido como el de Santa Rosa, es una situación generalizada en el país, expone. Esta afirmación la soporto en los hechos que han ocurrido en los últimos años y, en particular, en el último año ha sucedido una serie de siniestros de puentes en Trujillo, Mérida, Táchira, Barinas, Portuguesa y Lara, para citar los últimos casos.

La mayor cantidad de siniestros de puentes se ha producido por la falta de mantenimiento preventivo. Bien sabemos que estas estructuras se construyen con un determinado diseño, pero hay que tomar en cuenta las corrientes de las aguas es un factor dinámico, no estático.

En este sentido conviene indicar que aunque la estructura del puente se hace para que permanezca estático, hay que tomar en cuenta que el material, especialmente el concreto, se expande o se encoge en milímetros, que no afecta su posición.

Pero, las corrientes de agua de ríos o quebradas son naturalmente dinámicas y a este factor poca atención se le ha puesto en el país, siendo la causa fundamental por la cual se caen puentes, son arrastrados los gaviones y se inundan ciertas áreas que antes no mostraban riesgo alguno.

Es por ello que cuando ocurre un percance como el último que ha sucedido en la jurisdicción de Santa Rosa, entonces, salta a la vista que no ha habido mantenimiento preventivo.

Estos siniestros, en general, no se originan en un solo instante porque el proceso de deterioro tiende  a ser progresivo con los años. Claro está que cuando existe un caudal inmenso es posible que se genere un deterioro instantáneo por la magnitud del evento.

No se puede obviar que hay deterioros o daños visibles en los puentes por el uso que tienen con el paso de los años, pero como no hay una inspección sistemática sobre ellos son oportunas las palabras del ingeniero Julio Gutiérrez, presidente del Colegio de Ingenieros del estado Lara, quien hace tiempo advirtió que se deben acatar las normas internacionales sobre la supervisión de los puentes. Los que tienen menos de cincuenta años de haber sido construidos requieren de por lo menos una inspección anual y los sobrepasan el medio siglo, ameritan una inspección por lo menos cada seis meses.

Lamentablemente, en Venezuela no se realizan ninguna de esas inspecciones para evitar el deterioro de los puentes, que trae consecuencias muy graves como su desplome y, por supuesto, la necesidad de acometer las reparaciones que resultan sumamente costosas.

El caso particular del puente Yacural, denominado así por la zona urbana adyacente, es un siniestro anunciado porque desde hace tiempo se sabía que estaba registrando serios deterioros en su estructura. Aún más, hay tesis de grado de estudiantes de ingeniería de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), hechas algunas desde hace quince años y otras desde hace diez años que escogieron ese puente como tema de análisis sobre los problemas que presentaba la estructura y, naturalmente, obligaban a desplegar trabajos de mantenimiento preventivo; pero, ninguna de las observaciones formuladas en ese entonces fueron tomadas en cuenta.

Igualmente el ingeniero Julio Gutiérrez ha indicado que el Colegio de Ingenieros de Venezuela y él, en particular, advirtió el año pasado que ese puente, el de Yacural, tenía serios inconvenientes y que era urgente acometer los trabajos de mantenimiento preventivo, razón por la cual podemos asegurar que lo ocurrido esta semana no se puede decir que no se conocía, sino todo lo contrario: se conocía, pero no se le puso atención.

Ya me he referido que siniestros como este han ocurrido en los últimos años en Trujillo, Táchira, Mérida, Barinas y Portuguesa, así como en otros estados de la república, por falta de mantenimiento preventivo, no porque las estructuras fueron mal construidas o porque los diseños estaban equivocados.

La ingeniería venezolana ha demostrado ser muy buena, las constructoras en general hacen los trabajos bien hechos; pero, el problema está en que esas obras requieren de inspecciones técnicas y, por supuesto, de tomar decisiones para impedir que se sigan produciendo siniestros de puentes en todo el país.

Hacer obras de esa naturaleza cuesta mucho dinero y reconstruirlas también cuesta mucho dinero, resultando lo más económico hacerles el mantenimiento preventivo, necesidad ésta que no se puede obviar, porque, como vemos, las consecuencias son graves.

La repartición del queso rallado

Al abordar el asunto del mantenimiento preventivo en lo concerniente a los servicios básicos, especialmente energía eléctrica y suministro de agua, el ingeniero Cols señala que estos son problemas no sólo de gerencia, sino también de recursos porque en algunos casos se trata de malas inversiones o en otros, de desvíos hacia otros usos.

Concretamente, en el caso del principal generador de electricidad, que es el Guri, los especialistas en el ramo eléctrico han indicado que se requiere de una gran inversión monumental por cuanto los equipos del sistema se encuentran en precarias condiciones y por otra parte, por más que se puedan reconstruir  o actualizar las plantas termoeléctricas, que pueden generar sesenta u ochenta megavatios, es relativamente poco para complementar las necesidades del servicio.

Refiriéndose a la termoeléctrica Argimiro Gabaldón de Cabudare, inaugurada en octubre de 2008, recuerda que es una modesta planta de tres turbinas de 25 megavatios cada una; pero, no pudo funcionar porque el combustible que utilizaron para arrancarla no era el indicado y los que vendieron los equipos, quienes exigen que éstos sean operados bajo determinadas condiciones, le retiraron la garantía al proyecto y, en consecuencia, no pudo operar.

Casos como el mencionado, aunque parezca un problema en un estado no es aislado, sino todo lo contrario porque se tiene información de que de las 53 termoeléctricas que existen en el país, el 80 por ciento de ellas se encuentran unifuncionales, precisamente, por falta de mantenimiento, lo cual reitera la afirmación que he hecho de la falta de gerencia en la administración pública nacional.

Los problemas del Servicio Eléctrico Nacional datan de muchísimos años y el peor registrado fue el del 7  de marzo de 2019, que dejó sin servicio por varios días a la mayor parte del territorio nacional; sin embargo, algo aprendieron y con las interrupciones que se vienen registrando desde mediados de marzo de este año con el denominado Plan Especial de Ahorro Energético,  creo que están tratando de repartir las horas de suministro.

Con el servicio eléctrico está ocurriendo como pasa cuando hay escasez de comida en una familia muy pobre: rallar el queso para que alcance para todos. De modo, pues, que le quitan la electricidad a una región para suministrarle a otra comunidad. La escasez es tal que para evitar un apagón nacional, la solución encontrada por el gobierno es la de racionar ese quesito rayado. Algo parecido ocurre también con el agua y la gente bien lo sabe porque el suministro no es regular, ya que llega un día y pasan otros sin recibirlo.

Dos proyectos para tener agua

En este punto, le decimos, llegamos a una sentida aspiración que se mantiene en suspenso, como es el del proyecto hidráulico Yacambú–Quìbor, elaborado por Fudeco y del cual usted conoce perfectamente.

Ubicándonos en el año 2026 hay dos proyectos que analizaremos cara a cara de manera sopesada, reposada, con  expertos nacionales e internacionales  de altísima calificación: el primero es el Yacambú y el segundo, Dos Bocas, muy cerca de Acarigua.

Sobre Yacambú podemos aseverar que está ejecutado en un 70 por ciento, y esto es bueno tenerlo presente. Porque el túnel, que era el gran enigma del proyecto, fue perforado todo, desde el sitio de la presa hasta el valle de Quíbor. Se podía recorrer completamente y sólo faltaba revestirlo, así como concluir algunas  obras, entre las cuales cabe mencionar  el aliviadero, las plantas de tratamiento y las abducciones hacia Barquisimeto y Cabudare. Lo más importante es que la gran inversión de Yacambú está ejecutada, pero como tiene años paralizada la obra es posible que se hayan producido derrumbes y  eso hay que revisarlo a fondo, para ver cómo está.

En cuanto a Dos Bocas tenemos que tomar en cuenta que está al norte de Acarigua en la confluencia del río Yacambú con el río Bucaral. Ambos forman lo que es el río Acarigua. Por eso lo llaman Dos Bocas, porque confluyen los ríos ya mencionados. Allí se hizo un estudio de factibilidad, el cual también lo realizó Fudeco. Comprende una mega represa con capacidad de 698 millones de metros cúbicos, más grande que la del proyecto Yacambú, que es de 435 millones de metros cúbicos,  lo que indica la magnitud del agua que recibiría para el consumo humano. En este sentido debemos recordar que el embalse de Dos Cerritos, que nos surte, tiene una capacidad de 120 millones de metros cúbicos y tiene problemas de sedimentación muy severos.

Ese embalse de Dos Bocas está en pañales, confirma. Años atrás le asignaron unos recursos y se hicieron unas obras menores. Podría decirse que no se ha invertido mayor cosa, por lo que el grueso de la inversión hay que hacerlo; pero, como ya lo mencioné antes, hay que hacer un análisis muy reposado con altísima calidad técnica, para ver cuál de los dos proyectos se concreta.  En el caso de Yacambú sería terminarlo  y en el de Dos Bocas, comenzarlo si es que se llega a la conclusión de que Yacambú es complicado y no es viable terminarlo.

Los análisis que se han hecho actualizados hasta el 2024 apuntan que Yacambú sigue teniendo mayor viabilidad que meterse con Dos Bocas. De todos modos, aunque se concluye Yacambú, el embalse Dos Bocas más temprano que tarde debería concluirse porque esa es una fuente de agua muy importante para garantizar el vital líquido para Portuguesa y Lara, inclusive para pueblos de Yaracuy como el caso de Yaritagua.

Orden y gerencia

Si bien existen proyectos que no se han concretado, hay otros muy ambiciosos que fueron anunciados y no se sabe sí algún día se llevarán a cabo.

En este aspecto al comentarle al ingeniero Cols que en noviembre del 2005, el entonces presidente Hugo Chávez, anunció la construcción del segundo puente sobre el lago de Maracaibo y el tercer puente sobre el río Orinoco,  pero no se concretaron, nuestro entrevistado lamentó que en los últimos veinte años hemos tenido una administración pública nacional muy precaria, con muchos defectos y pérdida de recursos económicos.

Se programaron, dice,  obras de gran magnitud, hay que reconocerlo como ese segundo puente sobre el lago de Maracaibo, que debía cubrir un trayecto de diez  kilómetros entre las poblaciones zulianas de Santa Cruz de Mora y Punta Palma, mientras que el tercero sobre el río Orinoco, se extendería por once kilómetros entre Caicara del Orinoco en el estado Bolívar y Cabruta en el Guárico, pero lo que quedaron fueron unos pilares a medio construir.

No conozco los pormenores de  lo ocurrido, pero los  proyectos no continuaron, que es lo importante de señalar porque para esas obras recursos existían como resultado de los ingresos petroleros, comenta.. Igualmente se ha planteado la posibilidad de construir un puente desde el estado Sucre hasta la isla de Margarita, que no es nada descabellado, por cuanto no sólo vemos fotos sino videos de gigantescos puentes de kilómetro tras kilómetro que se han construido y se están construyendo en Asia, pero aquì, en Venezuela, todavía estamos arrancándonos los pelos de la cabeza porque  tenemos que hacer un puentecito de quinientos o setecientos metros. Ese tipo de obras es pan comido, claro está que tiene dificultades, pero para eso está el ingenio y los recursos de la tecnología para enfrentar las dificultades.

Seguidamente el ingeniero Cols manifiesta que lo que nos ha faltado en Venezuela es orden y gerencia, por cuanto recursos suficientes ha tenido el Estado venezolano, pero han sido malgastados (para no utilizar otras palabras) porque no se ha tenido control sobre los mismos.

Conviene recordar la obra de mayor envergadura anunciada en 2006 por Chávez, denominado Plan  Nacional de Desarrollo Ferroviario 2006-2030 de 13.600 kilómetros, el cual estaba destinado  a unir todo el país con el fin de  transportar personas y, al mismo tiempo, trasladar cargas diversas para impulsar la economía nacional, pero todo quedó en veremos porque sólo fue  construido  el tramo de 41 kilómetros entre Cúa y Caracas.

Comenzaron tramos que uno puede ver desde la carretera, como el de Valencia hasta los valles del Tuy, pero que no se concretaron y del mismo modo, apenas quedan unas pilares de concreto entre Valencia y Puerto Cabello, desde donde arrancaría la modernización del ramal a Yaritagua y Barquisimeto. Por los llanos quedaron otros tramos que no avanzaron más allá del comienzo de la obra. Lamentablemente, es parte de esa falta de gerencia y del manejo irregular para esas obras. Si se hubiera construído lo proyectado tendríamos un país muy diferente con un sistema ferroviario adecuado a los tiempos.

No ha sido por falta de recursos el motivo por el cual han colapsado los servicios más elementales de la población, ni que proyectos tan ambiciosos como el segundo puente sobre el lago de Maracaibo y el tercer puente sobre el río Orinoco no se hayan realizado, así como quedar abandonado el plan ferroviario nacional de más de 13 mil kilómetros, destinado a  unir todo el país e impulsar la economía.

La declaración fue hecha, en entrevista concedida a El Impulso, por el ingeniero Manuel Cols, quien por espacio de 28 años desempeñó funciones de gerencia en la Fundación para el Desarrollo de la Región Centroccidental (Fudeco) y es uno de los técnicos más respetables por sus conocimientos en materia de planificación de obras,

En estos días ha sido consultado en relación con el colapso del puente de Santa Rosa, estructura que requerirá tiempo para su reconstrucción debido a que ha quedado inutilizada para el tránsito automotor.

Pacífico Sánchez – El Impulso

 

Tradución »