Alianza Institucional: El Poder Ciudadano y Fenacomunal.
En la política, como en la vida misma, el orden de las decisiones determina el éxito o el fracaso. Hoy, Venezuela se encuentra en una encrucijada histórica respecto a su futuro electoral, y desde Poder Ciudadano y Fenacomunal queremos hablarle al país con el realismo y la urgencia que el momento exige. Intentar resolver la profunda crisis que padecemos comenzando por elecciones locales o parlamentarias, dejando intacto el vacío de poder en la cúspide del Estado, es una ilusión que solo prolongará la parálisis, el desgaste y la frustración de nuestra gente.
Nuestra postura es una declaración de principios: el Poder Ciudadano es la gente, y es la gente quien debe ejercer, en primer lugar y sin dilaciones, su soberanía para elegir al Poder Ejecutivo Nacional. No se trata de un capricho político; es la única ruta técnica e institucional viable para rescatar a la nación por tres razones fundamentales:
1. Romper la parálisis desde la raíz (Efecto Cascada): No se puede reconstruir el tejido local ni regional sobre un piso agrietado e ilegítimo en Miraflores. Una elección presidencial libre, justa y verificable internacionalmente es el único mecanismo capaz de generar un mandato popular incuestionable. Solo a partir de esa legitimidad en la cima del Estado se podrá activar un proceso ordenado para relegitimar y dar plenas garantías jurídicas a los poderes subsiguientes: las gobernaciones, las alcaldías y el urgente rescate de nuestras Juntas Parroquiales mediante el voto universal, directo y secreto.
2. Atacar la crisis social con recursos reales: El colapso eléctrico, la escasez de agua, la destrucción del transporte y el hambre que azota a nuestros sectores más vulnerables no se van a solucionar con promesas locales ni paños calientes. La reconstrucción de los servicios públicos y la reactivación de programas de emergencia vitales —como el Programa de Alimentación Escolar (PAE) y los comedores populares— requieren de inversiones multimillonarias y financiamiento internacional. Esos recursos solo se activarán cuando el mundo reconozca a un gobierno constitucional legítimo. Un gobierno provisional o cuestionado simplemente carece de la capacidad legal para abrir las compuertas del desarrollo.
3. Devolver la autonomía a los ciudadanos: Para que el binomio de gestión Parroquia-Consejo Comunal sea el motor del desarrollo vecinal, se necesitan leyes justas y presupuestos reales. Un Presidente con legitimidad de origen es el único interlocutor válido con la fuerza constitucional para desmantelar el modelo asfixiante del “Estado Comunal” autoritario, reorientar definitivamente los Consejos Comunales por canales democráticos y transferir el poder y los recursos directamente a las comunidades organizadas, sin chantajes políticos.
Comenzar la casa por el techo o entretener al país con megaelecciones dispersas es condenar a los venezolanos a seguir administrando la miseria y la impotencia.
Por ello, convocamos a todas las fuerzas democráticas, a los movimientos vecinales, gremios y productores a unificar este mensaje en cada rincón de la patria: primero la legitimidad nacional, para luego asegurar, de forma permanente e irreversible, la libertad, la autonomía y el progreso local de Venezuela.
El rumbo de la República se decide en la cabeza, pero se sostiene con la fuerza de su gente. Es hora de avanzar con determinación.
¡Hagamos escuchar la voz del ciudadano!
La reconstrucción de Venezuela empieza por la claridad estratégica de sus líderes y vecinos. Si compartes esta visión y crees que la relegitimación del Poder Ejecutivo es el paso urgente e indispensable para salvar a nuestras comunidades, te pedimos que reenvíes este editorial a todos tus contactos, grupos de WhatsApp y redes sociales. Multipliquemos el mensaje.
¡El Poder Ciudadano es la gente!
El editorial especial del domingo, 31 de Mayo de 2026.

