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En Guárico los pacientes renales dicen que su vida lamentablemente depende de traigan una nueva máquina de diálisis

 

Los pacientes renales de la unidad del Seguro Social de San Juan de los Morros.

Más de 60 pacientes de la unidad hemodiálisis del hospital del Seguro Social Darío Vivas, en San Juan de los Morros, alzaron su voz este 28 de mayo para exigir máquinas nuevas, pues con las que se contaban ya cumplieron su tiempo de vida.

José Luis Castillo, paciente renal, manifestó que hace tres meses prometieron una dotación de máquinas nuevas para esta unidad y solo llegaron cuatro el pasado 13 de marzo, las cuales no dan abasto para dializar a los pacientes que vienen en los diferentes turnos y de diferentes municipios y estados cercanos.

Hace tres o cuatro meses atrás nos ofrecieron las máquinas completas. Llegaron: fueron cuatro nada más y dijeron que en máximo 15 días llegaba el resto de las máquinas. A la fecha no hemos tenido respuesta de eso y seguimos teniendo problemas con las máquinas, expresó.

Otro de los inconvenientes que están presentando es que no cuentan con técnicos para reparar las máquinas. La unidad cuenta con 14 máquinas y solo seis están funcionando medianamente, lo que limita que los pacientes cumplan con sus tratamientos completos.

Lamentablemente el técnico que tenemos en la unidad hace demasiado con atender las emergencias de las máquinas. Primero no tienen repuestos, herramientas y las máquinas nuevas que llegaron lamentablemente los únicos que las reparan son los técnicos de Caracas. Entonces, cuando una máquina nueva se daña, hay que esperar a que hagan el oficio y duran hasta cuatro o cinco días para que nos den respuesta.

Castillo aseguró que cuando se les limitan las horas de tratamientos a los pacientes lo que hacen es retroceder.

Una diálisis normal son cuatro horas la sesión. Todavía aceptamos las tres horas y media. Y aparte de eso, nos quieren quitar media hora más: cuando son días feriados o cuando ocurre emergencia solo recibimos tres horas. Con la salud no se puede hacer eso, porque la vida de nosotros lamentablemente depende de esa máquina, expresó.

Salvadina Díaz, otra de las afectadas, también insistió en que las máquinas con las que cuenta esta unidad datan desde hace 18 años y que a los pacientes les reducen el tiempo de diálisis.

El problema es que entonces se dañan cuatro, cinco o seis máquinas, ¿y quiénes son los afectados? Nosotros. Otro de los problemas es que nos colocan tratamiento cruzado, es decir, a mí me meten en la máquina de ella, y si ella no viene, a él lo meten en la mía… Esto es un riesgo para nuestra salud. ¿Por qué? Porque podemos contagiarnos de alguna infección porque también meten gente que viene de afuera, sin la serología que deben tener los pacientes, explicó.

Ciertamente se agradece que vinieron a solventar parte de la situación, pero quedan 14 máquinas que se dañan día tras día, agregó.

Solución inmediata

Olga Martínez, otra de las afectadas con la situación, solicitó a las autoridades nacionales y regionales que se aboquen a mejorar la unidad, porque su vida depende de esas máquinas.

«No nos estamos quejando de la atención: las enfermeras y los doctores lo dan todo y nos están atendiendo bien. Lo que tenemos es la dificultad con las máquinas. Por eso, le estamos solicitando a las autoridades de aquí o las del Estado, que nos ayuden a solucionar este problema (…) Estamos hablando es del funcionamiento de las máquinas y del funcionamiento de los riñones artificiales que de eso depende nuestras vidas.

Martínez lamentó que muchas veces tienen que esperar para meterse en otra máquina porque la que utilizaban se daña.

La máquina estuvo mala y entonces hubo que esperar que estuviera una desocupada. Gracias a Dios y lamentablemente para el muchacho, que no pudo venir, entonces yo la usé. Cuando se puso la máquina ya fue bien tarde. Fui la última en salir y eran como las 9:00 de la noche de la noche y ahí se quedaron todas las enfermeras, las muchachas, había atención médica. Pero volvemos a lo mismo: ¿en qué nos centramos? En las máquinas. Las máquinas son las que deben funcionar perfectamente para que esto en realidad funcione. Eso es lo que queremos.

Por otra parte, los pacientes renales están exigiendo operativos de colocación de fístulas, las cuales pueden llegar a costar en el mercado entre 800 a 900 dólares, y ellos no cuentan con los recursos para sustituir las que ya tienen.

Fe y Alegría Noticias

 

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