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Con 16 años de edad a la joven Samantha la metió presa el chavismo solo por ser hermana de un militar

 

Habla la madre de la adolescente recién excarcelada por el chavismo, con otra hija y más familiares entre rejas, perseguidos y acusados de terrorismo para presionar al hijo mayor, Cristian, teniente rebelde huido tras participar en una operación contra Maduro. La joven Samantha, de 16 años, con sus abuelos tras su excarcelación, el 19 de mayo.

Seis meses en una cárcel de Venezuela con sólo 16 años: Mi hija Samantha recibió tratos crueles, perdió 16 kilos y no puede dormir.

La historia de Ámbar Castillo (44 años) es un ejemplo extremo de resiliencia por un lado y de hasta dónde puede llegar la crueldad revolucionaria, por el otro. El chavismo acaba de excarcelar a su hija Samantha (16 años), tras seis meses tras las rejas. Su otra hija, Aranza, acaba de cumplir 20 años y sigue en la cárcel. Su hermano y su primo también son presos políticos, y su nieto Cristopher vivió sus primeros meses en una celda porque a la pareja de su hijo mayor también la habían encarcelado con un embarazo de dos meses.

Todos ellos falsamente acusados de terrorismo para presionar al hijo mayor, Christian, teniente rebelde huido de Venezuela tras participar en 2019 en la Operación Aurora contra Nicolás Maduro. Junto a otros militares exiliados, Christian planeó en 2024 asaltar un cuartel militar (Operación Oro) para rendir homenaje a su compañero Ronald Ojeda, asesinado en Chile por un comando del grupo mafioso del Tren de Aragua, capitaneado por un hombre de Diosdado Cabello, ministro del Interior.

La fotografía de la chiquilla, con sus abuelos tras conseguir la libertad condicional, ha dado la vuelta al mundo. Ámbar, sostén de toda su familia, lucha todos los días en Ciudad de Panamá con un puesto de comida, donde vende empanadas pequeñas y tisanas [ensalada líquida de frutas] para alimentar a su gente en Caracas, tanto a los encarcelados como los que están fuera.

Pregunta- ¿Cómo se encuentra Samantha tras su excarcelación?

Respuesta- Mi hija ahorita está en un proceso de adaptación. Recibió muchos tratos crueles, muchas torturas psicológicas. No puede dormir. Estamos empezando el tratamiento con psicólogos y su pediatra la está evaluando. Samantha ha perdido 16 kilos. Antes estaba gordita, pero con todas las cosas que le ha tocado vivir, por la depresión y la ansiedad, ha perdido mucho peso.

Ámbar Castillo, madre de Samantha y Aranza

Ámbar Castillo, madre de Samantha y Aranza.

¿Tiene planes de traerla a Panamá con usted?

Sí, es lo que más quiero, sacarla de allá. Temo por su integridad física. Ella está ahora en el ojo del huracán. Me la persiguen, me la tienen vigilada. Ella dice: Mamá, me da miedo salir. No quiere salir. Pero ella es muy decidida. Se ha memorizado la Constitución porque quiere defender a su familia y a todos los venezolanos de tantas injusticias.

Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta encargada, señaló a su hija el otro día en la Asamblea.

Sí, dijo que mi hija Samantha y la señora Merys [de 72 años, madre del capitán Antonio Sequea, encarcelada arbitrariamente en una celda de castigo durante ochos meses] eran las personas que llevaban las bombas [por la Operación Oro]. Hizo una declaración sin sustento, cuando hay un juicio abierto todavía. En todas las pruebas que ha hecho públicas el tribunal, Samantha no aparece. No hay pruebas, no hay testigos, no hay fotos, no hay audios, no hay nada donde involucren a mi hija. Los policías, los testigos y los expertos que llevaron, todos han dicho que nunca habían visto a Samantha.

Los abuelos de Samantha y Aranza, sus padres, las defendieron cuando se las llevaron por la fuerza bruta y las han cuidado desde entonces, llevando comida a la cárcel.

Mis padres son unos héroes, jamás me abandonaron y me han apoyado en todo.

Los agentes chavistas arremetieron contra las dos chiquillas y contra otros familiares en venganza contra tu otro hijo, Christian, un militar rebelde que está exiliado en un lugar desconocido. ¿Cómo está el proceso judicial contra ellos?

Ahora, después del tiempo transcurrido, me acaban de aceptar la defensa privada de Samantha. Fue una lucha muy grande, porque no había manera de que me lo aceptaran [el chavismo impide, como regla general, que los presos políticos cuenten con abogados propios e intenta imponer a defensores públicos]. Ya el abogado tomó el caso, ya se juramentó y estamos esperando que sea el día del juicio. Todos ellos estuvieron desaparecidos, también Aranza durante mucho tiempo, la que menos Samantha, durante 25 días, cuando nos llamaron del centro de menores donde estaba. Pero ella ha tenido nueve audiencias judiciales, siete de ellas diferidas por falta de pruebas y por falta de testigos, que nunca se presentan. Le han dado la libertad bajo medidas sustitutivas, mientras sigue su juicio. Y tiene prohibición de salida del país. A Samantha, a Aranza y a toda la familia les acusan de terrorismo, incitación al odio y asociación para delinquir.

¿Cuál es la situación del resto de la familia?

Mi hermano estuvo un año en desaparición forzada, no sabíamos dónde estaba, si estaba vivo. Hasta el 3 de enero [día de la captura de Nicolás Maduro], que a mi madre le dan la primera visita. Lo habían trasladado al Rodeo I [el mayor centro de torturas de las Américas, gestionado por la Dirección General de Contrainteligencia Militar]. Mi primo también fue secuestrado, dos días después de que secuestraran a mis hijas.

Los agentes chavistas también detuvieron ilegalmente a Maykelis Borges, pareja de su hijo Christian, que estaba embarazada y dio a luz en la cárcel.

Maykelis también fue secuestrada y el bebé nació en esas mazmorras. Ha sido muy difícil, eso no es ambiente para un niño. Ella también tiene medida cautelar, casa por cárcel. [Permaneció más de un año encarcelado, seis de ellos con el bebé recién nacido].

¿Qué hizo su hijo para que tanto le odie el chavismo?

Él se rebeló en contra de las doctrinas que ellos estaban imponiendo. Levantó la voz para decir que no estaba de acuerdo con lo que estaba pasando en la Academia Militar en ese entonces. A raíz de eso, participó en una operación y como no pudieron dar con él han arremetido contra toda mi familia, al igual que la del teniente Rodríguez Araña. En su caso han secuestrado a seis familiares. Nos han aplicado el método nazi Sippenhaft [persecución y castigo colectivo contra las familias aplicado en la Alemania nazi]. Es demasiado evidente, demasiado.

En las actuales circunstancias, ¿es posible el reencuentro de su familia?

Ese es nuestro sueño, yo quiero volver a mi país, por supuesto que sí, reencontrarnos como familia y apostar porque Venezuela sea otra, no la misma que está hoy. Ese es nuestro sueño y también el de todos los venezolanos.

Daniel Lozano – Ciudad de Panamá – El Mundo de España

 

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