La mentira, cual desparpajo de estado, (les quedó muy grande el ejercicio político), ha sido y pretende seguir siendo, la burda patraña con la que el chavismo, insiste en seguir mofándose del país.
Imposible olvidar, el montaje de fabulas que se armaron en torno al acta de defunción del comandante galáctico. Luego con la misma saña lasciva y de cinismo, con la partida de nacimiento del “extraído y defenestrado” Nicolás Maduro.
Ahora la evidencia de su ruin mentira, luce monumental con la dolorosa “mentira de la muerte antes de la muerte”, de Víctor Hugo Quero, padecida en un amargo peregrinar de 16 meses, por su madre, la abuela Carmen Navas, sentida por toda Venezuela.
Y como si no bastara su macabro manojo de alevosas triquiñuelas, nos vienen con el cuento del “gallo pelón” (perdón por lo del gallo), del “empresario colombiano”, Alex Saab, glorificado, venerado, execrado, y “embarrado” colectivamente, a la vez, por la máxima representación del gobierno tutelado.
Nada más putrefacto y alejado del exigente y supremo ejercicio de la política. Esta alacranizada parodia con la que los falsarios del socialismo del siglo XXI, han conducido a Venezuela durante 27años, y “cual fariseos”, buscan seguir, como si nada pasara.
Así nos han traído, de mentira en mentira, “porque Chávez vive”. O de cómo fue a dar el nombre de Alex Saab, ya no como ministro, ni diplomático, sino como “empresario colombiano”, al listado del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), con una cédula forjada, además de ser un metiche extranjero.
Que rápido cambian los héroes en revolución. A Saab le dieron la nacionalidad venezolana, lo nombraron ministro, lo promocionaron en graffitis y pancartas. Durante años lo exhibieron como símbolo contra el imperialismo yanky, como el diplomático del pueblo.
La mentira utilizada para proteger al poder y a sus aberraciones. La mentira repetida tantas veces que pretendieron convertirla en verdad. Y eso no pasa solo con Alex Saab, con Carmen Teresa y su hijo. Pasa con los presos políticos, con los desaparecidos, con las cifras, con la crisis, con la tan satanizada diáspora.
Algo podrido debió brotar en el seno del régimen interino y en las filas de lo que aún subsiste del chavismo sumiso y parasitario, para que todos a uno echaran al pajón a Maduro y a su protegido Alex Saab.
A juicio de los expertos analistas políticos, hay un cambio radical, porque todos ellos (los chavistas), con resabios de poder, han quedado peligrosamente atrapados en sus propias contradicciones y corren el riesgo de hundirse en sus torpes y repetidos errores.
Razones que los exponen a buscar salidas desesperadas, a riesgo de sacar relucir sus ocultas y ponzoñosas patrañas. Añaden que es otra muestra de cómo el poder acomoda la verdad según le convenga. Y que cuando empiezan a sacrificar a los que le sirvieron fielmente, lo que aparece en el turbio horizonte no es fortaleza, sino la supervivencia.
Y más allá de echar al pajón a Maduro y a Saab, ahora afloran por doquier los reacomodos por la supervivencia, el tira y encoge por salvar el pellejo.
Todo lo cual pone en evidencia, que en Venezuela el problema no fue solamente la corrupción, el saqueo de bienes, el yugo opresor, el hambre, sino que sobre tan inhumanas calamidades, siempre se filtraron sigilosas cadenas de perversas y solapadas mentiras.
Y con ellas, el retórico engaño de las ideologías izquierdosas, con todas sus maneras de chantajes, colaboracionismos y abusos de poder.
Con información de la redes sociales.
ezzevil34@gmail.com

