Amigos lectores:
I. Probablemente no hay otro escritor venezolano que se haya labrado un mirador como el de Gustavo Guerrero, poeta, ensayista, crítico literario, antólogo, profesor universitario y editor residenciado en Francia desde hace casi cuatro décadas, donde entre muchas otras cosas se ha desempeñado como editor en Gallimard. Desde ese recorrido y activismo profesional, Guerrero es un disciplinado seguidor de la literatura en lengua española, cualificado observador de sus proyecciones.
II. La entrevista que le hace Cristina Raffalli, se interesa por algunos de los asuntos en los que Guerrero es un ejercitado profesional: presencia de escritores venezolanos y latinoamericanos en Francia, traducciones, tendencias en la producción literaria, el declive de lectores frente a la sobreproducción editorial, y otras materias afines: una perspectiva de la cuestión editorial cargada de información. Páginas 1 y 2.
III. “Serpenteando por la autopista que acompaña la costa hacia el norte, nos lanzamos sin rumbo preciso, guiados por el brillo de un mar plateado de pura tarde y ese silencio de cómplices que no pesa cuando uno ha vivido 30 años con quien ama. Pusimos musiquita de viejos recuerdos y nos dejamos llevar. La mano de María en mi pierna, su mirada serena en el horizonte y la promesa de, en breve, sumergirme en el tesoro plateado del mar. Era lo único que necesitaba”: apenas un fragmento de Una historia de Juan Pablo, limpia narración de Federico Vegas. Viene en la página 3.
IV. Tatiana Guilarte Franceschi, Decana de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Monteávila, nos ofrece su homenaje a Alicia Álamo Bartolomé (1926-2025), arquitecta, escritora, periodista, dramaturga y actriz: “Reconocer y difundir el legado de Alicia Álamo Bartolomé, dramaturga, periodista, arquitecta, gestora cultural, actriz, académica, humanista, y mujer de profunda fe cristiana es un ejemplo inspirador para las nuevas generaciones. Nos lleva a no reducir la historia a relatos épicos centrados en próceres. Su vida demuestra que también se construye un país a través de un trabajo bien hecho, capaz de trascender el ámbito público sin necesidad de erigirse en héroe nacional”. Páginas 4 y 5.
V. La reseña histórica de Luis Fernando Castillo Herrera, Petróleo y cultura: el legado de Cuadernos Lagoven, recuerda a esa revista tan peculiar, que alcanzó 250 ediciones entre 1976 y 1997. Quien se pregunte por su relevancia, le bastará buscar el fichero disponible en la entrada correspondiente de Wikipedia: encontrará publicaciones imprescindibles firmadas por Manuel Pérez Vila, Pedro Grases, Augusto Germán Orihuela, Rafael Pineda, María Matilde Suárez, Pedro Cunill Grau, Tomás Polanco Alcántara, María Elena Ramos, María Guinand, Ramón Escovar Salom, María Josefina Tejera, Arturo Uslar Pietri, José María Salvador, Germán Carrera Damas, Elías Pino Iturrieta, Alexandra Álvarez, Diego Bautista Urbaneja, Manuel Rafael Rivero, Hernán Méndez Castellanos, Luis Castro Leiva, Graciela Soriano de García Pelayo, Miguel Castillo Didier, Aníbal Romero y tantos más. Página 6.
VI. En las páginas 7 y 8 se distribuyen:
* Las palabras de Luis Xavier Grisanti (editadas por el propio autor para adaptarlas a nuestro espacio), leídas a finales de abril, en el acto en que fueron donados libros provenientes de las bibliotecas de Rafael Armando Rojas y de Simón Alberto Consalvi al Espacio Cultural Avril, en Puerto Cabello.
* La reseña de Claudio Alberto Briceño Monzón del documental producido por CINESA, Los Andes venezolanos: Trujillo, Merida y Táchira.
* ¿Cuánto vale un pasaporte?, entrega de la columna Memorias de un diplomático, de Oscar Hernández Bernalette.
VII. A comienzos de 1996 publiqué La disolución del compromiso, de Salvador Garmendia, páginas que fueron entonces materia de conversación entre periodistas y escritores. Unos meses antes, no sé si en octubre o noviembre de 1995 -no he logrado dar con el dato- Garmendia había leído esta conferencia en Alemania, en la Universidad Católica de Eichstaett-Ingolstadt (Munich, Alemania), como parte del Simposio Literatura Venezolana Hoy.
VIII. Lo previsible: no tiene nada de la disciplina académica al uso. Es un recorrido florido, quizá nostálgico de los 60’s, que avanza hacia la cuestión central de su reflexión:
“ (…) el fantasma del compromiso salió de escena sin aclarar completamente su papel. ¿Compromiso con qué y hasta dónde? Que yo sepa nunca llegó a quedar claramente trazada la línea que debía separar los territorios en conflicto: la pasión individual y el puesto de combate, así que por comodidad y con el permiso de todos, voy a poner comillas imaginarias cada vez que el vocablo aparezca, como una manera de mantenerse dentro de la ambigüedad del asunto. Y sin embargo, si volvemos la mirada a esos años, veremos que el listado parecía muy concreto. Es cosa de ir sacando presas del sartén. La responsabilidad del intelectual ante la hora, la respuesta activa y militante de escritores y artistas frente a las desigualdades sociales, la toma de posición beligerante en el cuadro de la lucha de clases, el rechazo a la individualidad elitista y la aceptación de una posición pública consecuente con los movimientos de masas. En estos y otros latiguillos de la anciana retórica política, ahora fatigante y estéril, se resumían las condiciones que eran como la cédula de paso y el carnet de responsabilidad que oficializaba la entrega del escritor al hecho estético, a la creación”.
IX. La conferencia de Garmendia vale por sus méritos literarios, por la riqueza de sus referencias y, muy especialmente, por la luz que emana hacia la cuestión del vínculo entre escritores y artistas con la política, especialmente en estos días en los que se están produciendo encuentros para debatir cuáles podrían ser las contribuciones de la producción cultural a la transición hacia la democracia en Venezuela. Páginas 9, 10 y 11.
X. Llegamos así al espacio de las columnas:
En Angelus novus, Carolina Guerrero escribe A la sombra de lo jurídico: “Lo que está en cuestión, siguiendo a Giorgio Agamben, es el significado jurídico de una esfera de acción humana que es, en sí misma, de naturaleza no jurídica. El derecho intenta codificar aquello que lo excede, y transforma la vida en un objeto procesable”.
Cristina Raffalli, en Las alas del deseo, habla de la película Primavera: “Sin caer nunca en lo declarativo, libre de cualquier tentación panfletaria, Primavera es un canto a la libertad que recuerda cuán larga ha sido la batalla de la mujer por conquistar el trono de su propio destino”.
Cierra la página una breve nota mía sobre el escritor y teórico del cine alemán Sigfried Kracauer (1889.1966), a quien se recuerda este año, a propósito de los 60 años de su fallecimiento.
XI. Un breve más. En años recientes, como sabemos, se viene produciendo un auge: escolares, creadores, académicos y profesionales venezolanos reciben reconocimientos o ganan concursos en todas las disciplinas rastreables en América Latina, Estados Unidos, Europa y Asia. La diáspora y el exilio han obligado a los venezolanos a medirse en otras partes, con resultados repetidamente buenos o muy buenos. El tema es vasto e incesante, pero no es mi asunto hoy. Este merodeo me sirve para decir: si un premio tiene tradición, exigencias y unos artículos memorables, ese es el Mariano de Cavia. Creado en 1920 es uno de los galardones fundamentales del periodismo de España. Lo han obtenido autores como Wenceslao Fernández Flores, Manuel Chávez Nogales, Julio Camba, Luis Rosales, Salvador de Madariaga, Fernando Lázaro Carreter, Julián Marías, Octavio Paz, Mario Vargas Llosa, Rafael Sánchez Ferlosio, Fernando Savater, Andrés Trapiello y no sigo.
XII. A mediados de esta semana, el diario ABC (promotor del premio), trajo el anuncio de que Karina Sáinz Borgo es la ganadora del Mariano Cavia, en el rubro Opinión, además de que reproduce “Lo que más duele no es el desarraigo”, el artículo ganador. En el artículo está el pulso Sáinz Borgo, su fluido convivir con el género, una demostración de los cuidados oficios que pueden alcanzarse con solo 500 palabras. Lo adjunto al PDF de esta semana, para aquellos que se animen a disfrutarlo.
XIII. Es todo, amigos lectores. Que estas páginas sean de provecho.
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Nelson Rivera.

